Autor: Llido, Ramón. 
   La Semana Social de Barcelona     
 
 ABC.    20/06/1964.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA SEMANA SOCIAL DE BARCELONA

Se celebra en Barcelona la XXIII Semana Social de España. Ello en sí no constituiría noticia, pues las

Semanas Sociales de España son fieles a su cita anual, si no se abordase esta vez una temática inédita:

socialización y libertad.

Las Semanas Sociales de España se han distinguido siempre por tratar temas de sensibilidad y de

vigencia. Órganos de opinión pública han preferido roturar el campo de la actualidad a recluirse en

consideraciones estéticas sobre el pasado social. Sin embargo, creo que un excesivo tono teorizante o

intelectual ha dominado de ordinario en sus lecciones, conferencias y seminarios.

La deontología social católica se encuentra en aquella tercera etapa que preconiza "Mater et Magistra" y

que se traduce en las palabras: ver, juzgar y obrar. Por ello toda consideración doctrinal que no esté

orientada hacia la práctica peca de inoperante o estéril. El momento social es de acción, de "prueba de

fuego" lo llamó un ministro del Gobierno español, al sugerir el Plan de Desarrollo y de Integración de la

economía española.

Las lecciones que a mi juicio destacan en la Semana son aquéllas que glosan la socialización como

fenómeno contemporáneo, que tratan los aspectos constructivos de la evolución de los socialismos

contemporáneos y sitúan los problemas de la socialización frente al Estado y a la persona humana. El

proceso de la socialización en la doctrina pontificia y las formas colectivas, como medio de perfección

humana, son formulaciones que pertenecen a los antecedentes de la tesis semanista.

La socialización de "Mater et Magistra" tiene su prólogo inmediato en la alocución de Pío XII a los

trabajadores italianos, de 11 de marzo de 1945, donde se precisan las condiciones para la socialización,

que sólo es lícita—afirma el Pontífice— cuando realmente es requerida por el bien común.

No es la socialización una tarea exclusiva de la rama empresarial, sino que afecta al Estado y al estamento

laboral, como artífices todos y coadyuvantes del bien común. Es interesante descubrir el panorama

pontificio hacia los posibles campos de la socialización: los medios indispensables del sustento humano,

la salud, la instrucción, la formación profesional, la habitación, el trabajo conveniente, la recreación. Sin

violentar el desarrollo integral de la persona humana, intangible en el ejercicio de su fuero o libertad.

El mundo moderno está arbitrando sin pausa nuevas fórmulas comunitarias. Es el resurgimiento de la

"reconstrucción orgánica de la convivencia", ilusión de Pío XI en su "Quadragessimo".

La resolución de las Naciones unidas, de 19 de noviembre de 1961 estableciendo un programa de acción

llamado "Decenio de las Naciones Unidas para el Desarrollo", preconiza que este desarrollo no ha de en-

tenderse como simple crecimiento económico, sino que es "el crecimiento sumado a la evolución", es

decir, a la evolución social y cultural, juntamente con la económica, y ello en sus aspectos cuantitativo y

cualitativo.

La socialización es hoy una tarea que toca los lindes del problema moderno de la justicia social. Justicia

social que va dejando de ser un problema exclusivamente ético o moral, para convertirse al mismo tiempo

en técnico.

Fernández de la Mora, en una exégesis muy aguda del libro "Actitudes cristianas ante los problemas

sociales", de J. M. Diez Alegría, llega a afirmar, no sin razonado criterio, que a estas alturas de la historia

europea, la cuestión social es mucho más un problema político-económico que teológico-moral".

No cabe duda, que la socialización puede ser en algunos casos una medida ética de justicia distributiva,

pero ésta sería efímera si se desconociese la realidad del patrimonio existente y el arte o la capacidad para

incrementarlo. Factores imprescindibles para llevar a buen fin el reparto de la riqueza. Quiero decir con

ello que la socialización no es un concepto meramente especulativo o doctrinal, sino que envuelve en su

contenido una inseparable derivación técnica y política, que no puede estar ausente en las próximas

conversaciones de la XXIII Semana Social de España, si se quieren conseguir resultados prácticos.

Por fortuna este sentido práctico de adaptación a los problemas de la hora y lugar en que vivimos no está

ausente en las Convenciones empresariales del mundo. La Unión Internacional Cristiana de Dirigentes de

Empresa (U. N. I. A. P. A. C.), en sus reuniones de Bruselas de 1962 y de Sao Paulo en 1963, a través del

Foro La-tino-Americano sobre el Desarrollo Económico, ya consideraron este aspecto técnico del

problema social. Y el tema del próximo Congreso de la U. N. I. A. P. A. C. en Méjico, del 21 al 24 de

octubre próximo: "Hacia una solidaridad internacional de los Dirigentes de Empresa", con sus comisiones

de estudios sobre política comercial, financiera, industrial y agrícola, es testimonio de felices augurios.

Seria de desear que al excelente profesorado que dicta sus lecciones en la XXIII Semana Social de

España, en Barcelona, se incorporaran las voces de la, estadística y de la técnica, a fin de hacer más

expeditivas y prácticas sus conclusiones.

Ramón LLIDO

 

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