El ministro de Hacienda clausuró la Asamblea de la Confederación de Cajas de Ahorro  :   
 En las conclusiones aprobadas, las Cajas ofrecen sucolaboración al Gobierno para impulsar el Desarrollo Económico. 
 ABC.    25/06/1964.  Página: 79. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EL MINISTRO DE HACIENDA CLAUSURO LA ASAMBLEA DE LA CONFEDERACIÓN DE

CAJAS DE AHORRO

En las conclusiones aprobadas, las Cajas ofrecen su colaboración al Gobierno para impulsar el

Desarrollo Económico

Ayer por la mañana se celebró la sesión de clausura de la XXXII Asamblea General de la Confederación

Española de Cajas de Ahorros, bajo la presidencia de los ministros de Hacienda, señor Navarro Rubio, y

del Ejército, teniente general Menéndez Tolosa, a quienes acompañaban en el estrado el subsecretario de

Hacienda, señor Sánchez Cortés; director general del Instituto de Crédito de las Cajas de Ahorro, señor

Coronel de Palma; presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros, señor Sinués y Urbiola;

subgobernador del Banco de España, señor Salgado Torres; obispo de Jaén, doctor Romero Menjíbar;

director general de Previsión, señor Cabello de Alba; director general de Seguros, señor Cátala; director

general del Instituto de Crédito a Medio y Largo Plazo, señor Ortiz Gracia; inspector general de

Sindicatos, señor Marcos Chacón, y los vicepresidentes de la Confederación de Cajas de Ahorros, señores

Luño y Señarán. Estos dos últimos dieron lectura a las conclusiones de la Asamblea, y seguidamente

pronunció un discurso el presidente de la Confederación de Cajas de Ahorros, señor Sinués, quien

agradeció a las autoridades presentes su asistencia al acto. Tuvo frases de gratitud para, la gestión

ministerial del señor Navarro Rubio por la orden que acaba de firmar que abre una nueva perspectiva para

la expansión de las Cajas de Ahorros. Aseguró que el Gobierno puede contar con la colaboración decidida

y entusiasta de las Cajas de Ahorros que están dispuestas a seguir el camino que el ministro les ha

Señalado, consistente en una especial atención al crédito social.

A continuación, el director general del Instituto de Crédito dé las Cajas de Ahorro, señor Coronel de

Palma, inició su discurso manifestando que las Cajas de Ahorros tienen sobrados motivos para sentirse

optimistas por la obra lograda al amparo de la gran oportunidad que han sido los veinticinco años de paz y

porque cuentan con un ministro que ha sabido comprender a las Cajas. Dijo que en las conclusiones se

pide poco porque se ha conseguido antes mucho. Después de aludir a las modificaciones que han venido

sucediéndose en las normas sobre inversiones de las Cajas y a la trayectoria que éstas han de seguir en tal

aspecto en el futuro, declaró que en 1963 las Cajas de Ahorros recogieron el 3,70 por 100 de la renta

nacional, gracias a la creciente confianza con que el pueblo español las honra y anticipándose incluso a la

legislación emprendieron con decisión el camino de la expansión del crédito, hasta el punto de que

dedicaron en el ejercicio a tal fin 27.000 millones de pesetas, habiendo recolectada sólo 24.000 millones.

Razón por la cual las Cajas, dentro de la más sana ortodoxia, dieron más de lo que recibieron, reduciendo

su tesorería gracias a la mayor flexibilidad que las nuevas normas les han ofrecido. El saldo medio por

préstamo es de 45.000 pesetas, lo que da idea del carácter social de esta actividad que vivifica y anima a

nuestra economía.

Comenzó su intervención el señor Navarro Rubio afirmando que dentro de un ambiente social como el de

la Confederación de Cajas de Ahorros se sentía especialmente a gusto, pues si la Providencia le había

llevado a diversos puestos, al volver a un ambiente de tal carácter le reintegraba a su más íntima

vocación. Expresó su complacencia por las conclusiones a que se había llegado y se refirió a lo que él

considera verdadera característica de los tiempos modernos, de la época que vivimos si deseamos estar en

ella al nivel que le corresponde. Esa característica es—dijo el ministro de Hacienda—la revisión de la

desintegración y disociación a que habían sido sometidos en tiempos pasados sectores y aspectos que no

pueden permanecer sino unidos v armonizados, nunca considerados como todos, autónomos e

independientes. Así, con lo económico, lo social y lo político. Es claro el efecto solvente de esta

disgregación. De ella nacieron el liberalismo económico y los abusos capitalistas, las demagogias sociales

y los sectarismos políticos, los diversos grupos de presión que sólo miran su fin y su interés particular. Es

mediante la fusión de -lo disociado, mediante el rompimiento de dicotomías como la tan trasnochada de

lo económico y de lo social, como grandes ideas que son a su vez grandes banderas pueden alzarse no

como frases retóricas sino como objetivos llenos de contenido: la justicia social y el bien común. Si no se

lograban los objetivos sociales era porque se prescindía de pulsar dos palancas fundamentales: el

impuesto y el crédito. Y por ser este último extremo el que a las Cajas de Ahorros interesa, expresó el

ministro de Hacienda, lo que él entiende debe ser el crédito al servicio del bien común y de la justicia

social. Ni al conceder un préstamo hay que pensar sólo en que no haya fallidos ni hay, tampoco, que

limitar el ámbito de lo social en las Cajas a la sola aplicación a fines sociales de sus beneficios. Las Cajas

han de buscar el gran negocio social de que las clases populares tengan las mismas oportunidades de

ayuda económica que otras clases sociales. Todo ello presidido por el criterio de que hay que fundir lo

económico con lo social y de que no hay finalidades sólo estrictamente económicas.

Resaltó, en fin, el señor Navarro Rubio la trascendencia de las Cajas de Ahorros en el dispositivo

financiero nacional.

 

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