Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   Suarez y Carrillo     
 
 Hoja del Lunes.    07/11/1977.  Página: 2-. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

LAS CONSTITUYENTES

SUÁREZ Y CARRILLO

DESPUÉS de la aparición de la santa compaña en la televisión para incitarnos a

la austeridad, mis tristes

pensamientos continúan siendo los mismos. El señor Fraga y el señor Carrillo

fueron, a mi entender, los

más aparentes. Se conoce que era su semana del duro. El señor Fraga adoptó una

postura desmadejada e

indolente, como si hubiese cabalgado todo el día para llegar a Prado del Rey, y

expuso sus ideas

generales, sus "principísimos", como diría Ortega, con una fatiga muy atrayente.

El señor Fraga queda

mucho mejor en "sfumato" que presentándose encarnizadamente. El señor Carrillo

da la sensación de que

tiene tal riqueza de vocabulario que no sabe qué palabra elegir. Es el rey de la

perífrasis, como don Felipe

González es el rey de la paráfrasis el señor González amplía su pensamiento y el

señor Carrillo lo

circunda. En esta última oportunidad hubo un momento de excepción, que fue

cuando soltó un

pistoletazo a la Babcock & Wilcox. Temblaron las estructuras y un jarrón de

porcelana que tengo yo

encima del televisor. Luego de la aparición de la santa compaña hubo como una

pausa musical (la pausa musical también forma parte de la música), y vimos a don

Adolfo Suárez, que dirigió un rosario en

familia con ese tono posromántico que arrebata los corazones. Están por ver sus

discursos en campo

abierto, pero en esa crisálida de la "enorme" pantalla, como dice Ricardo de la

Cierva, resulta persuasivo

y queda lógico. Su plástica de la fatiga, como todo el mundo sabe, no tiene

igual. El señor Fraga no va a

poder atajarle por ahí, siento decírselo. Se desprende del señor Suárez, como lo

diría yo, un perfume de

cineraria, un sentimiento desfalleciente que sobrepone a sí mismo, ese último y

maravilloso pudor del

hombre que no se rinde. Es algo perfecto. En fin, pasó el retablo de las

maravillas, y cuando regresé a mis

pensamientos vi que eran los mismos de antes. Mis dudas acerca de los acuerdos

de la Moncloa no han

cesado aunque digo que me inclino naturalmente hacia ellos. Los presupuestos de

la integración de

voluntades, de solidaridad, de cooperación armónica, de sacrificio, de ánimo, de

un sistema social que a la vez tiene que ser diferenciado y fundamentarse en la

contraposición de las partes son

indudablemente muy difíciles de sostener. Es natural que la minoría de personas

dirigentes que han

firmado el pacto estén apegadas a él y también a sus trámites, pero a medida que

se desciende por la

escala social, la identificación con los acuerdos va siendo más borrosa, y aun

aceptando los objetivos, que

son el "qué", los conflictos aparecerán alrededor del "cómo". Lss huelgas

empiezan ya a florecer por

todas partes, sencillamente porque estando quizá de acuerdo los huelguistas en

la distribución de los

sacrificios, tal vez no estén de acuerdo en la distribución de la solidaridad.

De ningún modo creo que los partidos de izquierda hayan hecho dejación de sus

obligaciones en lo que

toca a sus representados. Aquí hay un trance muy duro que salvar, y muchas veces

olvidamos hasta qué

punto el pasado puede estar contenido en el presente. El discernimiento y la

fuerza para resistir al pasado

son ahora, más que nunca, propiedades sociales necesarias, y en bastantes de las

actitudes radicalmente

negadoras del pacto se reproducen situaciones que dan al pasado un cierto aire

de futuro. El núcleo más

intimo del cambio, por más que se diga que es irreversible, aunque no se diga en

qué sentido lo es, no

depende, por desdicha, de convicciones morales y políticas, sino de la lógica

inmanente de un proceso

económico ruinoso que es preciso corregir aun teniendo en cuenta que la

corrección incluye notas de

absolutismo tecnocrático y haya sido elaborada extraparlamentariamente, Puede

darse el caso, que va a

darse, tal como van las cosas, de que el Gobierno tenga que reproducir, en un

plano históricamente más

elevado, ciertos aspectos de autoritarismo que, tan largamente hemos padecido.

Yo tiemblo ante esa

posibilidad, y de ahí nace mi argumento, tantas veces repetido, de que el

autoritarismo gubernamental

hubiera sido autoridad democrática si nace de un Gobierno de concentración.

Pero, en fin esto es agua

panada, y espero que no la tengamos que beber atragantándonos. La crasa

diferencia de poder entre el del

señor Suárez y el que ostentaban los Gobiernos de Franco no bastará para cambiar

el signo del

autoritarismo, excepto en las cabezas más refinadas, que, de otro lado, suelen

ser las que no sufren la

angustia diaria de tener que asegurar su vida, y de cuya angustia depende su

comportamiento político. No

quisiera descender a detalles de patio de luces, pero que el Gobierno reduzca o

suprima heroicamente los

coches oficiales, y que encima nos lo presente como un ejemplo de austeridad, es

patético. Por supuesto

que se trata de un ejemplo de solidaridad. Pero ¿ con quién ? Cómo encarnar el

autoritarismo, sin el cual

no se cumplirán los acuerdos de la Moncloa, en una voluntad histórica, es lo que

el Gobierno y los partidos

no han sabido hacer. Esa es mi disensión, y no otra.

En mi parecer, la Moncloa ha sido el Austerlitz del señor Suárez. El partido de

la Unión del Centro

Democrático ha obtenido ahí su victoria más radiante, aunque don Felipe González

se ufane de haber

introducido en los acuerdos buena parte de fin programa. Prescindamos del hecho

sigiloso del pacto, al

que los partidos se avinieron, o cuando menos sus líderes. El no conocer el

proceso que siguieron las

decisiones equivale, en lo que se refiere a una gran parte de ciudadanos, a no

conocerlas hasta ser

ejecutadas. Esto da a las decisiones un irremediable sentido de arbitrariedad.

Todos supimos que

teníamos derecho a hablar; "Habla, pueblo, habla." Hasta los pastores de la

Extremadura, que siempre

andan con las ovejas de un lado para otro, pero que tienen transistor, quedaron

informados. Entonces,

¿por qué no se ha montado ahora una campaña en torno al oído del pueblo, como se

montó en torno a su

lengua? "Escucha, pueblo, escucha." Pero, como digo, prescindamos de esto. Si

las cosas salen

medianamente bien, el Gobierno podrá sistematizar burocráticamente las funciones

del pacto, y esas

funciones serán la política, más concretamente, la ideología de la Unión del

Centro Democrático. Esto no

será una desviación del objetivo (´goal displacement´, que decimos los de

Oxford), sino una ampliación

cualitativa. La primacía de las funciones administrativas, que corresponde

únicamente al Gobierno, como

acordaron todos los firmantes del pacto, los cuales han caído en la trampa

napoleónica del señor Suárez,

llenarán de contenido político el proceso. Esto significará que el objetivo

puramente funcional de los

acuerdos se convertirá en la estructura política de la Unión del Centro

Democrático, porque el objetivo,

del que hay un solo responsable, que es el Gobierno, determinará la estructura

de este único partido que se

siente responsablemente vinculado al pacto. Los demás partidos podrán cambiar de

parecer según las

circunstancias, pero, en principio, han aceptado que el poder configurador de la

Sociedad corresponde al

partido gubernamental. El valor del señor Suárez ya no se le supone, sino que es

una evidencia que está

ahí. El valor, y también la inteligencia. Si el señor Suárez no estuviese de

acuerdo con mis

planteamientos o juicios, {diría lo mismo, pero añadiendo que su inteligencia,

entonces, no tendría

conciencia de si misma. En última instancia, quizá juntamente sea eso el valor.

COMO digo, el pacto de la Moncloa ha venido a ser la apertura de una vía o el

encauzamiento de una serie

de ideas e intereses dispersos que ahora van a ser la ideología de la Unión del

Centro Democrático,

Según, vaya desarrollándose el proceso actuará el principio biológico de que

cualquier estímulo hace que

el organismo actúe y tienda hacia más estímulos de la misma naturaleza. Esto se

ve en los drogadictos y

también en los ríos. El agua no sólo sigue un cauce, sino que aumenta su

cantidad (excepto en los años de

pertinaz sequía, en el caso de que la pertinaz sequía no haya sido derogada como

la ley orgánica del

Movimiento), y, además, ahonda el cauce por la erosión.

Un tipo perpetuado de acciones y reacciones se llama hábito cuando nos

referimos a la conducta biológica,

y se llama ideología Guando nos referimos a la conducta política. Mejor no me sé

explicar, y tengo la

esperanza, que en mí siempre es una sospecha, de que se me entiende. Quiero

añadir que a mí no me

parece mal la conducta biológica y política del señor Suárez, siempre que la

estructura Ideológica que la

Unión del Centro Democrático está consiguiendo no impregne de sentido la

estructura del Estado. Porque

entonces sí que tendríamos un PRI mejicano, un partido institucional. Los demás

partidos han aceptado

un programa mínimo, realizado mediante concesiones; pero, sin duda, es el

programa máximo, desde el

punto de vista de la UCD, por la sencilla razón de qué éste es su momento útil.

¿QUÉ hacemos? No hay otra solución que no sea la de aceptar las condiciones del

pacto. Estamos en un

callejón bastante oscuro; el señor Suárez va delante con un cabo de vela y hay

que seguirle. Incluso nos

puede llevar al Parlamento otra vez. (Anda, que menudas constituyentes estoy

haciendo yo. Me he

lucido. Tan entusiasmado que me puse de cronista parlamentario y he quedado en

comentarista de

televisión. Si lo sé no vengo.)

LO del señor Carrillo ha sido un éxito, aunque parezca mentira. Hay quien no le

quiso ver en el Club

Siglo XXI, y de seguido no le quieren ver en Moscú. Pues en alguna parte habrá

de estar. Yo creo que

debió de ir a Moscú con el señor Fraga, que empieza a ser un experto en

eurocomunismo. Y, además,

¿quién no ha oído hablar en Moscú de don Manuel Fraga? Que después de las

tensiones

Franco-Kremlin} las primeras que tengamos sean las de Carrillo-Kremlin es

asombroso, y prueba una vez

más que la naturaleza imita al arte. No me extrañaría, nada, debido a este raro

juego de émbolos al que

estamos asistiendo, que los "ultras" o, como decían en las Cortes de Cádiz, los

"serviles" intenten un

acercamiento a Moscú, que está tan, lejos. Porque el señor Carrillo está cerca,

y, si es cierto lo que me han

dicho, que va a misa.; su conducta es ya prácticamente intolerable. Por lo menos

el señor Carrillo ha

dicho que al comunismo del Kremlin está haciéndole falta un Vaticano II, lo que,

sin duda, le hace

todavía más odioso a los ojos de la reacción, y dv paso descubre en él una

sospechosa familiaridad con la

iglesia militante. Don Felipe González tendría que apresurarse a decir algo

eclesiástico, por ejemplo, que

el concilio de Trento ha rechazado al señor Carrillo, o algo todavía, más

afortunado, porque me está

pareciendo a mí un poco descreído en comparación con don Santiago. Y no digamos

el señor Guerra. El

señor Guerra se nos aparece como un impío, como el infiel, romo el turco. No, al

señor Guerra, como no

se corrija, no le veremos en los altares. En cuanto al señor Carrillo, del que

vengo hablando. ,se ha

concedido un respiro con su célebre pistoletazo a la Babcock & Wilcox. Lo que

pasa es que ya nos tiene

acostumbrados a esto. De pronto parece que se arrepiente, suelta una tronada y

en seguida vuelve a la

contumacia. En fin, qué tiempos estamos viviendo. Qué tiempos.

Carlos Luis ALVAREZ

 

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