Autor: Checa, Antonio. 
 Absentismo en las Cortes de la Democracia. 
 Un tercio de los parlamentarios no viven en la región por la que fueron elegidos     
 
 Informaciones.    25/02/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

25 de febrero de 1978

ABSENTISMO EN LAS CORTES DE LA DEMOCRACIA

Un tercio de los parlamentarios no viven en la región por la que fueron elegidos

Por Antonio CHECA

APROXIMADAMENTE, un tercio de los diputados y senadores viven habitualmente fuera de la

provincia por la que fueron elegidos, normalmente en Madrid. Ese porcentaje sube incluso en las regiones

más subdesarrolladas en las que más de la mitad de los representantes vive en Madrid. El récord lo

ostenta Extremadura, cuya «clase política» vive casi en su totalidad en Madrid.

El absentismo afecta a todos los partidos políticos nacionales, a todas las ideologías y prácticamente a

todas las regiones. Comencemos por el dato significativo de que tanto el presidente del Congreso, elegido

por Palencia, como el del Senado, elegido por Sevilla, viven fuera de sus provincias, en Madrid.

Curiosamente, son Alianza Popular, en un lado del abanico ideológico de las Cortes, y el Partido Comu-

nista, en el otro, los partidos más «centralistas» en cuanto a la residencia efectiva de sus representantes; el

que menos muestra es el Partido Socialista Obrero Español, pero insistimos en que es un problema que

afecta a todos los partidos. Es elevadísimo, por ejemplo, el porcentaje de senadores de designación real

que viven en Madrid.

Es curioso destacar cómo la gran mayoría de los diputados de Alianza Popular vive en Madrid

normalmente, y su vinculación efectiva con la provincia que los eligió es escasa. Silva Muñoz (Zamora),

Fernández le la Mora (Pontevedra), Antonio Carro (Lugo), López Rodó (Barcelona), Lapuerta Quintero

(Logroño)..., son políticos esencialmente madrileños. Pero ocurre lo propio en el P.C.E.: Dolores Ibárruri

(Asturias), Brabo Castells (Alicante), Ignacio Gallego (Córdoba), son igualmente políticos centralistas de

escasas vinculación real con sus provincias.

Es muy alto, asimismo, el porcentaje de diputados de U.C.D. que tienen residencia habitual en Madrid,

independientemente de la provincia por la que hayan sido elegidos. El porcentaje es mucho menor en el

P.S.O.E.; sin embargo, no faltan casos, como Pablo Castellano(Cáceres), Guillermo Galeote (Córdoba),

Manuel Marín (Ciudad Real), Carlos Zayas (Teruel)..., políticos que no tienen residencia habitual en la

provincia por la que fueron elegidos.

Naturalmente, el absentismo es menor, casi inexistente, en aquellos partidos de afirmación nacionalista.

Partido Nacionalista Vasco, o en general, los partidos políticos específicamente catalanes. Sólo en

algunos casos, normalmente diputados de U.C.D., se produce absentismo en las regiones de más

personalidad política.

Se puede afirmar, desde luego, que el absentismo afecta mucho menos a las regiones políticamente más

vivas, con más sentimiento regionalista y desarrolladas. No sólo el caso de Cataluña y el País Vasco es

destacable, también el País Valenciano o Baleares pueden citarse como regiones en las que la «clase

política» surgida de las urnas el 15 de junio es bastante autóctona. Vive en la región por la que han sido

elegidos.

Otras regiones, menos evolucionadas, muestran ya una importante presencia de lo que con el viejo

lenguaje político español se llama «cunerismo». En Aragón, por ejemplo, mientras los políticos

Zaragozanos suelen residir en Zaragoza, los de Huesca o Teruel viven en buen porcentaje —tres de los

cuatro senadores por Huesca, por ejemplo— en la capital de España. En Andalucía, mientras provincias

como Málaga muestran un porcentaje bajo de «cunerismo», otras, como Almería, tienen un porcentaje

alto.

El problema del absentismo se hace ya francamente grave en las regiones políticamente pasivas. Ocurre

en las dos Castilla, en Extremadura y en Galicia, e incluso en Asturias. Casi todos los elegidos por la

provincia de León viven en Madrid. Y un alto porcentaje de los elegidos por Cáceres, Badajoz, Orense,

Logroño, Burgos...

Junto al fenómeno del centralismo político madrileño, se percibe, aunque en mucha menor escala, un

centralismo .regional. Políticos elegidos por Gerona, Lérida o Tarragona, que viven en Barcelona;

diputados elegidos en Huesca o Teruel, que viven en Zaragoza; representantes de Castellón, que viven en

Valencia. En realidad, estos casos de absentismo regional son mucho más escasos y menos preocupantes.

Normalmente, el político que se encuentra en esta situación mantiene gran vinculación con su provincia.

Hay, finalmente, un dato constatable. El absentismo afecta sobre todo a los hombres claves de los

partidos, a los que realmente tienen una influencia en él. Se ve muy claro en el caso de Alianza Popular, y

también del P.C.E. En menor medida, también puede afirmarse que los hombre claves de U.C.D. y del

Gobierno tienen su residencia habitual en Madrid —hay excepciones, pero tienden a confirmar la regla—.

Se evidencia, además´, una «atracción» de Madrid para la nueva «clase política». Son muchas las

personas que, elegidas el 15 de junio y hasta entonces con residencia en su provincia y tradicionalmente

al margen de la política, se trasladan ahora a Madrid. Necesitan, sin duda, estar varios días a la semana en

Madrid para cumplir con sus obligaciones en las Cortes y con el partido a que pertenecen, pero muchos de

ellos pasan, en rigor, en estos meses a constituir la nueva clase política que sustituye a la del franquismo,

período más propicio, si cabe, a este absentismo que denunciamos. Una clase política, la del franquismo,

que por cierto sigue viviendo en Madrid y utilizando sus vinculaciones a cada provincia o región para sus

períodos de descanso, de vacaciones.

 

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