Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Gérmenes de división     
 
 Informaciones.    22/11/1978.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

INFORMACIONES

Gérmenes de división

Por Abel HERNÁNDEZ

EN medios militares competentes empieza a molestar el manoseo de los problemas castrenses que se está

haciendo, con no poca frivolidad en algunos casos, tanto en los medios de comunicación como en boca de

dirigentes políticos. A los que llevan guerrera no les gusta la publicidad para bien ni para mal. Se cree que

el previsto acto parlamentario sobre los últimos sucesos castrenses puede contribuir a fomentar la

irascibilidad en las salas de banderas.

En general, se tiene la seguridad de que la llamada «Operación Galaxia», sin quitarle la importancia que

entraña, ha sido un globo excesivamente inflado. Su acción en los cuarteles ha tenido doble efecto: ha

servido de vacuna para cualquier otra acción irresponsable en un futuro próximo (que nadie tema más

sobresaltos de este tipo antes del referéndum) y ha provocado ondas expansivas en el planeta militar;

algunos han podido ver en el «complot» abortado un ensayo o tanteo para el futuro, si se llegara al limite

de la ebullición.

En los mismos medios se cree, de todas formas, que el riesgo de golpismo es mínimo; prácticamente, se

trata de una quimera. La disciplina militar es sólida, lo mismo que el patriotismo castrense y la lealtad al

Rey. Los Ejércitos no se van a, oponer a la voluntad popular libremente expresada en las urnas el próximo

día 6 de diciembre. (La franja de abstenciones y de no es en el referéndum será la franja de inestabilidad

política en el futuro.)

El peligro está en que estos problemas, que han aflorado días pasados, puedan sembrar los gérmenes de

división en el seno de las Fuerzas Armadas. Esta división interna sería, evidentemente, germen de guerra

civil. De ahí la importancia de actuar implacablemente contra los que, desde posiciones de extrema

derecha, fomentan la división y tratan de incitar a la rebelión contra la democracia.

También hay coincidencia, en los mismos- medios solventes, ea que, en gran parte, éste estado de

ansiedad es una metástasis del cáncer vasco. Habrá que aclarar de una vez si se trata de simples acciones

terroristas o de una verdadera guerra no convencional. En esta segunda hipótesis, toda la sociedad

española habría de hacer el esfuerzo limitado proporcional para acabar con ella. Lo que parece evidente es

que el problema vasco está motivando un proceso de radicalización en la sociedad española, al qne no

están ajenos los cuarteles.

El gran trasfondo político que salta a la vista, después de los recientes sucesos castrenses, es que se ha

comprobado claramente que existen limites reales de maniobra tanto para el Gobierno como para la

oposición de izquierdas, cuando se empezaba a creer que estos límites habían desaparecido con el proceso

democrático que ahora culmina. Por ejemplo, una alternativa socialista no tendría ahora mismo cauces

efectivos.

 

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