Autor: Romero, Emilio (FOUCHÉ). 
   ¡Qué país!     
 
 El Imparcial.    15/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

¡Qué país!

LA autoridad ha sido siempre en este pais atribuida a la derecha, mientras que la libertad ha

sido como un patrimonio de la izquierda. En el pasado todo esto era cierto y hasta aceptable.

En la Primera Restauración, el socialismo —que es la verdadera izquierda contemporánea

aparecía en estado revolucionario. Había nacido en 1861, en un teatro de Londres, para

demoler aquella sociedad. Entonces, lógicamente, no pudo ser asumido. La derecha,

lepresentada por Cánovas, no podía ir más allá de Sagasta a su izquierda. Pero ahora, al

comienzo de la Segunda Restauración, el socialismo ya es una fuerza de obligada y necesaria

inclusión en un sistema político democrático. Hasta el comunismo autoritario se reviste de

fuerza moderada de la izquierda con el «eurocomunismo». Procede, por todo ello, dar de baja

esa vieja clasificación de que la autoridad la representa la derecha, y la libertad la izquierda. Ya

son conceptos de todos. La libertad y la autoridad ya no son términos políticos, sino

comportamientos y estructura del Estado moderno, gobierne la izquierda o gobierne la derecha.

Ocurre en nuestro pal* que la derecha y la izquierda actuales no han superado todavía

esa antigüedad conceptual. El Gobierno Suárez no ejerce la autoridad que debe porque tiene

complejos de que la izquierda le llame autoritario, o que mantenga «hábitos franquistas».

Suárez, que no tiene tradición democrática, se defiende torpemente a base de ceder autoridad.

Azaña, sin embargo, fue un ejemplo durante la República. Venía de la libertad como hombre de

izquierda y fue un gobernante con autoridad.

La izquierda, probablemente, porque ha venido de la proscripción, solamente tiene en la

cabeza el término de libertad y la horroriza cualquier acto de autoridad por parte del Gobierno,

a quien puede fácilmente llevar a las cuerdas, acusándole de su pasado. Es una trampa a la

que hay que hacer frente, sin complejos, en el Parlamento y poniendo la Historia encima de la

mesa.

Pero esto es atroz. Entre estas dos acomplejadas fuerzas políticas nos están produciendo

graves deterioros de la convivencia española. Los últimos sucesos de Navarra, de Málaga, y

ahora los de Tenerife son una triste prueba de todo esto que digo. Después de lo de Málaga, el

poder llamó urgentemente al socialismo y al eurocomunismo, adjudicándoles la propiedad de la

catle para recabar su colaboración en la paz ciudadana. Esto es la consecuencia de tos graves

defectos de significación ideológica. Unos no pueden tener el Poder y otros la calle. Si esto se

mantuviera así, se iría todo a la mierda. El Poder y la calle son comunes. A la izquierda se la

puede admitir que tenga alguna demagogia en relación con la sociedad que tiene delante,

porque es una fuerza avanzada; pero nada más. Y a la derecha, que ahora está instalada en el

poder, no se la puede permitir habilidades políticas con la autoridad, y que se vayan

acumulando los muertos en la historia reciente de nuestra Democracia. Ningún sistema político

sobre el papel— es mejor que la Democracia. Pero una democracia no funcionará nunca sin

autoridad. Tampoco funcionará ninguna democracia, si no hay un Gobierno responsable y una

oposición que pida cuentas al Gobierno. Tampoco tenemos esto.

EMILIO ROMERO

 

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