Autor: ;Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Sesión de la mañana y de la tarde. En el pleno del Congreso. 
 Borrascoso debate en torno al orden público     
 
 ABC.    24/12/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MADRID, SÁBADO 24 DE DICIEMBRE DE 1977 - NÚM. 22.376 VEINTE PESETAS

ABC

DOMICILIO SOCIAL; SERRANO, 61-MADRID DEPOSITO LEGAL; M - 13 - 1958 - 88 PÁGS.

EN EL PLENO DEL CONGRESO

BORRASCOSO DEBATE EN TORNO Al ORDEN PUBLICO

Crispado entontamiento entre Manuel Fraga Iribarne y Santiago Carrillo Solares

MADRID. (De nuestros redactaras en las Cortes, Herminio Pérez Fernández y J. M. Fernández-

Rúa.) Ayer, en el hemiciclo, estalló la tormenta que venía amenazando desde hace una semana. El

enfrentamiento entre diferentes grupos parlamentarios al abordarse el conflictivo tema del orden público

alcanzó tonos y limites realmente encendidos.

Algo así debía temerse U. C. D. cuando, en la Junta de portavoces, se acordó, el pasado día 12, la

constitución de una Comisión de encuesta sobre los sucesos de Málaga y Tenerife, pero sin que se

produjera debate en torno al fondo de la cuestión. Ocho días después la situación cambió bruscamente.

Los socialistas, que habían aceptado que no hubiera debate, afirmaron que eso no impediría su

explicación de voto. Allí surgió el enfrentamiento que acabó con la aplicación del artículo 27 y la

expulsión de los miembros de la Mesa.

Seguramente loa portavoces de D. C. D. veían con claridad que explicación de voto debate era lo mismo;

en definitiva, un fulminante que motivaría la explosión de los enfrentamientos.

El más fuerte, el más tenso y el más duro se produjo entre el secretario general del Partido Comunista,

don Santiago Carrillo, y el líder de Alianza Popular, señor Fraga Iribarne. Quienes acusaban a este último

de complaciente, por haber accedido a presentar a Carrillo con motivo de una conferencia, tenían que

haberle escuchado ayer, en el curso de la durísima réplica que le dirigió desde el estrado´de los oradores.

Criticando unas palabras previas del señor Fraga, en las que afirmó que los problemas de orden publico

había 4ue afrontarlos con mirada global y no sólo por unos determinados hechos concretos, el señor

Carrillo afirmó: Con su discurso el señor Fraga ha hecho un mal servicio al Parlamento, a su propio

partido y a la imagen que de él comenzaba a tener el país.

La réplica de don Manuel Fraga fue contundente. Volviendo ágilmente a la tribuna de los oradores

reprochó al señor Carrillo que se ha vestido con la piel de cordero, pero no es lo suficientemente grande

como para taparle los pies, que se ven negros y manchados de sangre... En la tribuna pública alguien gritó

entonces: «¡Paracuellos!» El presidente del Congreso, señor Álvarez de Miranda, ante el cariz que tomaba

el debate, llamó al señor Fraga a la cuestión, invocando la cortesía parlamentarla y pidiendo que no

hubiera alusiones personales:. «Antes me las han hecho a mí.» Respondió Fraga Iribarne que luego

recordó y repitió las trágicas palabras, pronunciadas en 1936 en aquel mismo lugar, por don José Calvo

Sotelo: «Yo tengo anchas las espaldas...»

En medio de tanta pasión, a la que no fueron ajenas las intervenciones de otros oradores, producidas con

anterioridad —las duras acusaciones del señor Ballesteros, socialista malagueño; las del comunista de la

misma ciudad don Tomás García, especialmente—, la vos del ministro del Interior, don Rodolfo Martín

Villa, pararrayos contra el que se estrellaron no pocas alusiones, resonó como un bálsamo pacificador.

El señor Pérez Llorca, portavoz de U. C. D., subrayó que estos debates no favorecen a la democracia. El

señor Peces-Barba diría luego que los socialistas no deseaban este debate. Seguramente quería decir que

lo que ellos pretendían era, simplemente, una explicación de voto...

Pero, de un modo u otro, los temores de U. C. D. se habían cumplido. Crear una comisión de encuesta era

una cosa. Entrar »n el fondo de la cuestión suponía tanto como desatar los apasionamiento.

Se comprende que el señor Carrillo quisiera, por la tarde, aclarar a los periodistas sus intenciones y

propósitos en la Intervención que motivó la irritación del señor Fraga. También éste lo haría momentos

después Se comprende también que, al final, nadie quisiera ser el culpable de ana sesión tan borrascosa.

La impresión general de muchos parlamentarios era, al final de la sesión, que jornadas así no benefician a

nadie.

CALMA EN LA TARDE.—Después da una mañana tan agitada. la sesión de la tarde transcurrió en

calma y en paz. Sólo dona Victoria Fernández España, con un apasionamiento encendido pero lleno d«

deseos constructivos, puso emoción en el hemiciclo, al formular su interpelación al Gobierno sobre la

crítica situación de la construcción naval.

Las interpelaciones al Gobierno se sucedieron una tras otra: el trasvase Tajo-Segura, la construcción

naval, la amnistía laboral, las promesas del Gobierno a los trabajadores de Aviación Civil, Ministerio de

Obras Públicas y Senpa, Ias elecciones municipales y la situación de las Haciendas locales, fueron los

temas ampliamente expuestos por lo» interpelantes y comentados ñor los ministros afectados: los de

Obras Públicas, Industria. Trabajo. Interior y Presidencia. El señor Martin Villa volvió a demostrar su

serenidad y su mesura, replicando tranquilamente a acusaciones tan notables como que el Gobierno estaba

utilizando la política con los entes locales para manipular las elecciones municipales, que se aproximan...

El presidente de las Cortes había abierto la sesión presentando excusas al señor Fraga Iribarne porque,

efectivamente, a través del texto taquigráfico de la sesión matinal, pudo comprobar que antes de su

intervención se había faltado a la cortesía parlamentaria «Eso le honra, señor presidente», comentó, en

alta voz, el señor Fraga desde su escaño.,. En definitiva, tras una mañana tensa y borrascosa, una tarde

casi navideña...

 

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