Tormenta parlamentaria     
 
 ABC.    24/12/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC SÁBADO, 24 DE DICIEMBRE DE 1977.

DIRECTOR: GuILLERMO LOCA ´DE TENA SUBDIRECTORES:

Miguel TORRES GIL del REAL Santiago ARBOS BALLESTE REDACCIÓN, ADMINISTRACIÓN Y

TALLERES: SERRANO, 61. MADRID

APARTADO 43

TELEFONOS.-Redacción y Talleres 2251710 Y 2759408. Administración: 2255020

Editor: PRENSA ESPAÑOLA, S, A.

TORMENTA PARLAMENTARIA

Ascendido a lugar segundo de debate en el Congreso, inmediatamente después de la discusión del

Presupuesto, el tema de la Comisión de encuesta que debe investigar los graves sucesos de Málaga y de

Tenerife, na estallado la tormenta parlamentarla en el hemiciclo. Y a decir verdad, el viento se ha llevado

buena parte de la razón de todos.

En la Cámara han resonado acentos y conceptos. Impugnaciones personales y adversiones, palabras y

calificativos, que en dramático retroceso actualizaron estampas de un pasado lamentable para todos. Y

particularmente para los partidos políticos que ya vivieron entonces, con representación en el Congreso,

análogas violencias dialécticas.

Con escrupulosa imparcialidad no podemos dejar de señalar que han sido, en «sta ocasión, palabras del

Partido Comunista las qua han generado más aguda tensión y las que sonaron con agresividad menos

democrática. A fin de cuentas, en ningún Parlamento democrático liberal constituye provocación alguna

para nadie el recuento que haga un diputado de los desórdenes públicos que un país padece; y menos aún,

la afirmación de la necesidad de orden y del respeto a la Ley.

No ha sido adecuada, ni proporcionada, ni Justa, la reacción contraria a estas palabras. La democracia no

es una continua .dubitación ante e! orden público, ni es una niebla que impida distinguir, a cada paso,

cuáles son tas posiciones donde se sitúa la autoridad legítima y cuáles otras aquellas en las que se colocan

quienes llegarr a beligerantes actitudes contra legalidades indiscutibles y respetables Instituciones.

Claro está que hay momentos, épocas Incluso —y en ellos estamos seguramente—, en los cuales fas

actitudes públicas pueden no ser bien delimitadas y ofrecer perfiles confusos. Pero, precisamente para

estas ocasiones, se recurre a esa Información, cualificada y especial, que se encargan de hacer las

Comisiones de encuesta.

Y no deja de ser notable que la tormenta haya estallado en el Congreso, cuando todavía ninguno de los

señores diputados conoce —porque no se ha realizado aún— el resultado de la Investigación que la

Comisión deberá hacer. Polemizar antes de conocido el Juicio no puede significar otra cosa que discutir

desde «prejuicios».

Ha sido, así, hirviente sesión de juicios grevlos, la sesión parlamentaria de ayer, in grande, sin apreciable,

beneficio para la verdad y la esencia de la democracia; que sale de este trance —dígase lo que se quiera—

algo deteriorada por la retórica de los partidos. Tanto como la vio deteriorada, en análoga ocasión

precedente, un ilustre diputado que no está alineado en la derecha.

Fuera de toda duda queda la libre discusión parlamentaria en una democracia. Pero en las peculiares

circunstancias de una democracia naciente, a la que espera y alienta un pueblo, ilusionado por encima de

las cicatrices de su pasada Historia y de su propia piel, habrá que preguntarse si era ésta la hora y éste era

el modo más idóneos, más oportunos, para semejante debate.

Además de otras razones qué explicamos en estas columnas hace días—, también por esta razón de

prestigio, de resonancia, de Imagen, defendimos, ante todo, el fuero judicial para entender y enjuiciar los

sucesos de Málaga y de Tenerife. Y cualesquiera otros de la misma naturaleza.

Pese a todo, no debe Interpretarse —no te Interpretamos nosotros— este debate como una frustración o

un error democrático Irremediables. Ha sido, en suma, equivocado en su desarrollo; Inoportuno, quizá, en

la convocatoria. Pero nada más.

 

< Volver