Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Pleno de la Constitución. Valencianos contra Pujol Aliancistas contra Letamendia. 
 Alta tensión política en el Congreso de los Diputados     
 
 Informaciones.    20/07/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 17. 

VALENCIANOS, CONTRA PUJOL; «ALlANCISTAS», CONTRA LETAMENDíA

Alta tensión política en el Congreso de los Diputados

Por-Lorenzo CONTRERAS

MADRID, 20

EL Congreso respiraba ayer una atmósfera enrarecida. ´ Nunca desde la inauguración de las nuevas

Cortes, ni siquiera en los casos famosos del acuerdo pesquero con Marruecos, o del diputado .socialista

Blanco, o de los sucesos de Málaga, había sido dable apreciar un cuadro de tanta tensión e incluso alarma

generalizada. Los esfuerzos para conseguir que los vascos acepten la Constitución «o razonable precio»

se- enmarcaban- en una serie de consideraciones sobré la posibilidad de que los representantes del Partido

Nacionalista Vasco abandonen las Cortes o las fuerzas armadas tengan alguna palabra decisiva que

pronunciar respecto a las negociaciones en torno a los derechos históricos de los vascos y su actualización

futura.

Habían circulado impresio nes relacionadas con la reunión celebrada el .pasado lunes, durante cuatro

horas, por la Junta de jefes de Estado Mayor, en presencia dé Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado. El

problema- planteado por la cuestión Vasca, con todo su fardo de incidencias en la soberanía estatal y la

unidad de España, desplegaba sus con-flictividades. «El Alcázar» desmentía a «El País» respecto al

talante de. jefes y oficiales consultados por los servicios de información del Ejército tras los sucesos- de

Vascongadas y Navarra, deduciendo de su investigación´ que aquéllos se identifican con las fuerzas de

orden público, niegan credibilidad a la «orquestación difamatoria que determinados medios de difusión

han hecho de los sucesos de Rentería», estiman que las fuerzas polír ticas vascas hacen una labor de

desprestigio calculado de´ las fuerzas de orden público para justificar la creación de su propia Policía,

lamentan el «fuerte deterioro sufrido por el Estado en su. prestigio y autoridad» y «expresan su

preocupación por los resoltados de una política de concesiones que podría conducir á un fatal desenlace».

Todo este conjunto de factores gravitaba ayer sobre la actividad de: la Cámara.. La encuesta de «SU

Alcázar}) se comentaba a medida que trascendía su contenido. En un plano más lejano, aunque todavía

reciente, retrocedía la atención hacia la alocución del general Liniers, jefe del Estado Mayor del Ejército;

en Buenos Aires. Y, mientras tanto, loa parlamentarios vascos seguían su lucha «negociadora» con los

representantes de U.C.D. y P.S.O.E., sin que las fórmulas encaminadas a lograr que el P.N.V. acepte la

Constitución al tiempo que obtiene una serie de reivindicaciones,- cristalizasen satisfactoriamente en todo

el día.

PLURALES INTERPRETACIONES

La maraña llegaba a ser tal que cada observador no directamente conectado con la negociación

propiamente dicha, podía tener su interpretación exclusiva de lo que estaba ocurriendo. No había una

clara objetivación del problema. Mientras tanto, para evitar la entrada en el tema capital de las

«delegaciones» del Estado a las comunidades autónomas, el debate constitucional era sometido a un

deliberado «ra-lenti», vetándose el articuló de las competencias estatales párrafo por párrafo y

ampliándose el tiempo- de los descansos de sesiones.

«LO CATALÁN» Y «LO VASCO,,

En esta situación, dos debates políticamente electrizantes venían a poner más espesa la atmósfera

parlamentaria. La prohibición constitucional de que las comunidades autónomas puedan federarse,

depara-ba a Jordi Pujol la oportunl-dad de plantear la primacía de lo catalán sobre lo valenciano apunto a

valores de capitanía cultural e histórica. Posteriormente, al discutirse el tema de la seguridad pública «sin

perjuicio de la posibili-iad de creación de Policías´por las comunidades autónomas», la derecha

representada por Fraga y López Rodó chocó frontalmente con la izquierda «abertzale» qué el vasco

Letamendía encarna.

En el primer caso, el cotarro valenciano se agitó notablemente y el socialista levantino señor Sotillo acusó

de prepotencia e incluso de veleidad ¡(colonizadora» al pancatala-nismo que Pujol esgrimía. El líder de

Convergencia crispó, de manera especial a los diputados valencianos cuando leyó ante el Congreso un

dictamen ie varios académicos, encabezados por- Dámaso Alonso, que conceptuaba al valenciano como

variante dialectal del catalán, como además Pujol lan-aaba este .testimonio de autoridad con la intención

expresa —y así lo dijo— de «hacer pedagogía», la cólera de los dipu-tados levantinos fue evidente,

destacando por su vehemencia irritada el señor Pin Arboledas. Tan sólo Francisco Bur-guera, valenciano,

contrarrestó y contradijo la indignación de sus paisanos,. votando en contra de la prohibición

constitucional antes citada y recordando que ya en 1931 dos socialistas insignes defendieron la

posibilidad de que las comunidades se federen.

La misma actitud siguió en su voto el socialista Ernest Lluch, rompiendo en este aspecto con la postura´

de su partido.

LÓPEZ RODO CONTRA LA POLICÍA AUTÓCTONA

El debate sobre la seguridad pública como competencia estatal hizo entrar en colisión a los "aliancistas"

con los «abert-zales» vascos. López Rodó defendió una enmienda contra las Policías autóctonas, .que

los sediciosos y separatistas».

El tono del señor López Rodó gustó, poco a los socialistas. Peces-Barba acusó al diputado .«aliancista» de

haber incurrido en el «terrorismo verbal» que decía evitar. Leta-mendía puso todo el"peso de su

mtervención en la reclamación constante de que «se vayan los guardias.) del País Vasco, si no de modo

inme-•diato, por lo menos escalonadamente, previa negociación de un calendario que «libere» a Euzkadi

de "una Policía in envalentonarían —dijo— a compasible con su mentalidad y aspiraciones. Esta postura

fue expresada con repetidas apelaciones a la comprensión que el propio Letamendía siente por la

situación de «ghetto» que padecen en el Norte las fuerzas de orden público, con angustias permanentes en

el orden familiar y personal.

Letamendía atacó a López Rodó y a quienes como él, según dijo, se convierten en «provocadores» del

pueblo vaco. El aludido rechazó enérgicamente la imputación y el presidente del congreso recomendó a

Letamendía que moderase sus palabras.

LA CATILINARIA DE FRAGA

El diputado vasco dijo también algo que -Alianza Popular rió dejó ce aprovechar políticamente. Esto

ocurrió cuando manifestó que la utilización de bombas junto a ías «ikurriñas» hizo posible que la bandera

vasca ondease en los tiempos de la prohibición.

Responsabilizó de los sucesos del País Vasco, no a los guardias, sino a quienes dicen que los vascos

cometen crímenes, mientras el Poder sólc incurre en errores. Era, como se advertirá, una directa alusión a

Martín Villa, que, por cierto, no se encontraba en el banco azul, como tampoco la inmensa mayoría del

Gobierno, cuyo absentismo parlamentario está siendo muy comentado. ;

Fraga «embistió» contra Letamendía, a quien acusó de hacer. la´apología del terrorismo real; y no sólo,

exhibición del verbal. Ironizó sobre su pretendida moderación oratoria, pues: eso sígfaifica qué «piensa

cesas más graves dé las que ha dicho)!. Le atribuyó en su examen dé las fuerzas del orden «desprecio

racista» y a.c abó repitiendo aquella frase de Cicerón contra Catilina: «¿Hasta, cuándo se va a atesar de

nuestra p* ciencia?»

E3 ex ´ministro pidió contra •Letamendía la aplicación -déi "Reglamento en lo que concierne a la llamada

al orden y la expulsión de la sesión donde los excesos verbales se cometan.

PUJOL PIDE UNA PUERTA ABIERTA

Así, pues, entre Pujol y Letamendía,´ mal acogidos por los valencianos en un- caso y por los «aliancistas»

en el otro, se calentó el ambiente. El diputado catalán lamentaba que la Constitución no haya dejado «la

puerta abierta)) a las federaciones de comunidades autónomas, es decir, «a algo que responde a la realidad

y «ue entendemos respondería también, llegado el caso, a la justicia», dado que España, en lo cultural y

en, lo lingüístico, está formada en cuatro grandes bloques: castellano, catalán, vasco y gallego. Ahora

bien ,—anadia Pujol- «no vamos a proponer a nadie, ni al País Valenciano, ni a las Baleares, ningún tipo

de federación; sabemos que una propuesta asi tendría sus partidarios (...), pero también acérrimos y agrios

detractores, y, por último, se produciría una pro-

funda, ana grave fractura en e] cuerpo social de estas colectividades». En consecuencia, «si algún día hay

alguna iniciativa en ese sentido, esa iniciativa deberá surgir del País Valenciano y de las islas Baleares, no

de nosotros».

LETAMENDIA NIEGA LA EXCLUSIVA DEL C.G.V.

Letamendia; único diputado de Euskadiko Ezquerra, dijo en su defensa de la fuerza pública vasca que ésta

evitaría «una involución política que todos tememos». De paso, negaba que el Consejo General Vasco,

que actualmente preside el socialista´ Rarnón Rubial, sea el única interlocutor válido de los intereses de

Euskadi, pues no todas las fuerzas vascas se sienten representadas por él ni cabe olvidar que el K.A.S.,

emanado de E.T.A. militar, tiene también una voz atendible.

AZAÑA, A BENEFICIO DE INVENTARIO

Cabe constatar que una Vez más, ahora a propósito del orden público autónomo, el que fuera presidente

de la II República, don Manuel Azaña, fue citado desde los bancos de la derecha como testigo de

autoridad histórica. En efecto, López Rodó leyó las palabras dichas por Azaña a Carlos .Pi. i Sunyer en

1937,-. y. recogidas en los cuádrenos de La Pobleta: «Cuando, abrumados po r la opinión pública,

tuvieron ustedes que resignarse a que el Estado rescatase el servicio de orden público y se suprimiese la

Consejería de Defensa, Cataluña respiró.»

El pueblo español respirará», fue el vaticinio de López Rodó.

Azaña. citado por unos y otros a beneficio de inventario, es hoy día un ´autor de cabecera.

 

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