Autor: Moreno, Pedro. 
 Cortes. Ratificado en su puesto por la Comisión de Interior del Congreso. 
 Martín Villa salió incólume de los ataques socialistas     
 
 Informaciones.    20/07/1978.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 25. 

20 de julio de 1978

MARTÍN VILLA, ANTE LA COMISIÓN DE INTERIOR DEL CONGRESO

RATIFICADO EN SU PUESTO POR LA COMISIÓN DE INTERIOR DEL CONGRESO

Martín Villa salió incólume de los ataques socialistas

EL MINISTRO DEL INTERIOR INFORMO DE LOS SUCESOS DEL NORTE A PUERTA

ABIERTA

MADRID, 20 (INFORMACIONES, por Pedro Moreno).

Alas cuatro menos diez de esta madrugada, cinco horas y diez,-minutos después de comenzada, don

Fernando Ben-zo, presidente de la Comisión de Interior del Congreso, levantaba la sesión informativa que

sobre los recientes sucesos ocurridos en Navarra y en el País Vasco celebró con la Comisión el ministro

del Interior, don Rodolfo Martín Villa.

Un debate duro, pero tranquilo, tuvo su refrendo final en la votación de una resolución presentada por los

grupos socialistas, mixto y P.N.V., en la que, tras considerar insuficientes las razones dadas por el señor

Martín Villa, se solicitaba su dimisión, entre otros puntos.

Resumida, la resolución presentada, contenía los siguientes apartados, dos de los cuales vieron luz verde

en la votación, mientras que los cuatro restantes fueron rechazados por la oposición de U.C.D. y A.P. y,

en algunos casos, la abstención del P.C.E. y de la minoría catalana. ,

>l. Que el señor ministro asuma su responsabilidad y actúe como es habitual en un país democrático

cuando ha fracasado su política de orden público.

2. Que se recomiende a la ponencia que ha informado el proyecto de ley de Policía, pendiente de

dictamen por la comisión, adopte las medidas correcioías necesarias para potenciar al máximo el

carácter policial de 1» Policía Armada en su dependencia, formación, fuero y mandos.

3. Que se tramite por el procedimiento de urgencia dicho proyecto de ley. -

4. Que se exija la máxima claridad informativa en los hechos ocurrido en Navarra, San Sebastián y

Rentería ,y se llegue hasta el final en la depuración de responsabilidades derivadas de los mismos.

5. Que el Gobierno adopte urgentes medidas para posibilitar la transferencia de funciones y facultades

en materia de orden público al Consejo General Vasco.

6. Que se anule la orden de traslado a Chiriviella (Valencia) del comisario jefe de Policía de

Pamplona.»

Los puntos 3 y 4 del proyecto de resolución fueron los aceptados, con el voto en contra del diputado de

U.C.D. don José Luis Moreno el primero, y su abstención el segundo. ´ •

PROVOCACIÓN

Al justificar la resolución, el diputado del P.S.O.E. don Carlos Sanjuán se refirió a la necesidad de que los

miembros de las F.O.P. «se sientan policías, y no soldados, en la calle», y contestó a una anterior

intervención del diputa-" do de U.C.D. por Álava, don Jesús Viana, como «provocación», término

después sustituido por el socialista catalán señor Obiols por (¡intervención más llena de ´entusiasmó

deportivo que de profundidad política». Afirmó que la resolución era «normalmente der morará tica» y

que al Congreso «no corresponde juzgar los hechos, sino exigir la responsabilidad del ejecutivo en ellos».

Las -alusiones originaron un pequeño debate, que el presidente de la comisión solventó aludiendo al

horario avanzado por el que el debate trans-. curría; debate denso, que empezó con la explicación del

señor-Martin Villa, quien comenzó afirmando qué el Gobierno, «desde su responsabilidad, no podía, en

los momentos siguientes ». la producción de los hechos, dar una información cabal, veraz, objetiva y

responsable de los hechos». Aludió a la diversidad de interpretaciones dé los mismos que figuran en el

informe entregado a los miembros de la comisión, «lo que demuestra la dificultad en que el Gobierno se

mueve para esclarecer en extensión y en profundidad toda la problemática de los sucesos».,

TRES INTERROGANTES

((¿Por qué se producen los sucesos? ¿Eran evitables? ¿Cómo se corrigen?» Tras; formularse este triple

interro-gante, el ministro del Interior señaló que la situación en las provincias vascas ((estaba cargada, yo

diría que sobrecargada, de tensiones y conflictos. Hay, pues, un clima de latente peligro, porque en

cualquiera de los cotidianos enfrentamíentos callejeros existe el riesgo de un accidente mortal». Se refirió:

después a la existencia en los incidentes de grupos activistas evidentemente conocedor e s de las tácticas

de la guerrilla ur-bana, que tratan de extender el terror entre la población pacífica y la búsqueda de la

inhibición social y política de la gran mayoría de la sociedad».

«Afirmo que ha habido errores -^prosisuió—, como el de la entrada en la plaza Be toros, o escasez de

efectivos policiales y defectuosa infer-mación ante el cuartel de San Sebastián. Pero en ain-bos casos es

innegable que tanto la he r i d a mortal da Germán Rodríguez como la de José Ignacio Barandiarán se

produ c e n cuando en las calles se hostiga violentamente a la fuerza.»

Más adelante, el señor Martín Villa hizo mención a la situación de la Policía en los pueblos del -Norte.

«Cuando- a una Policía que está al servicio de la ley de una sociedad libre se le trata por algunos como a

un delinciien-te al que hay que atacar, mientras la sociedad a la que defiende lo observa con pasividad;

cuando á sus familiares se les condena al ostracismo: e incluso se pretende atemorizarles; cuando son

víctimas de agresiones o amenazas, algunos que debieran ser servidores de la serenidad, .pierden la

serenidad. Ello, sin embargo, no justifica ningún exceso, y menos cuando éste se comete con olvido de las

más esenciales virtudes que un servidor del orden debe tener.»

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD

«Creo que los sucesos eran evitables, y, en tal sentido, todos debemos asumir nuestra cuota de

responsabilidad. Yo, en primer lug_ar, como ministro del Interior, y conmigo, las autoridades

gubernativas y los mandos de las fuerzas, además de los que directamente intervini e r o n en los hechos.

Pero junto a la nuestra, está la responsabilidad de la sociedad española, del pueblo vasco y de todas las

fuerzas políticas que quieran asentar la. libertad en el pilar indiscutible de la convive n c i a pacífica. No

me detengo a analizar cuanto de atribuible tengan los acontecimientos a una estrategia preconcebida por

el terrorismo. Sólo quiero significar que con frecuencia se olvida el origen del terror y la cansa última de

la situación en algunas provincias. Por eso tengo que lamentar lo ocurrido, porque todos sabemos cómo se

pueden rentabi-lizar las víctimas, y soy consciente del tremendo error,, la enorme torp e z a, más grave

que la indisciplina, de Rentería.»

Después de referirse a la pérdida, por parte de la Policía, de dar a conocer «su identidad real de servidores

de los ciudadanos en la lucha contra la delincuencia y al servicio de la libertad», el señor Martín Villa

recordó las sanciones impuestas. «El fallo —dijo-^, en la medida de lo que es humano, está corregido y

servirá de lección futura.»

. Una -exposición de la reforma pol i c i a 1 llenó los momentos siguientes de la intervención del ministro.

Sé refirió, sin embargo, al hecho de que «es más fácil modificar la norma que las actitudes o conductas»,

y afirmó que el Ministerio «no va -a dudar lo más mínimo por lo qtíe: a la "adopción de las medidas

oportunas Sí refiere». Expresó , después >É8s problemas, que; la planificación del orden político

cconlleva, y dijo que la política del Gobierno en cuanto al orden público e*la de actuar en todo lugar y

ocasión! En que laS cir-cunstancias ]• demanden, con la firmeza, prudencia y pro-porcionalidad de

medios que se requie» n». Don Rodolfo Martín Villa señaló más adelante qtjÉ son los p\r o p ios

miembros de las F.O.P. quienes están ((más directamente interesados en eliminar de su seno conductas de

indisciplina o*de violen cía innecesaria, pero tienen derecho a exigir¿ Oe la sociedad el reconocimiento

explícito y el respaldo debido a su misión de garantizar el orden y la seguridad ciudadana».

INFORME INCOMPLETO

Don José María.Benegas y don Gabriel Urralburo, diputados socialistas por Guipúzcoa y Navarra,

respectivamente, señalaron que los informes presentados eran con. tra>Jictorios y, en muclíos casos,

«lejanos a la realidad». (¡¿Asume el ministro, con todas sus contradicciones, todos .los informes?»,

preguntó el señor Benegas. Por su parte, el señor Bujanda (P.N.V.) solicitó información sobre la

actuación policial en el barrio donostiarra de Éguía, «en donde —dijo-- las F.O.P. actuaron de idéntica

forma qne en Rentería».

Intervino seguid amenté, don Santiago Carrillo (Partido´ Comunista de España),• quién señaló que los

sucesos,´ lejos del marco-coyuntural de deterioro del. orden público, (¡suponen esencialme n t e un grave

problema político. "Eo, sin embargo, jno voy a hacer política sobre un grave acontecimiento cuyas

salpicaduras nos pueden alcanzar a todos. Cuando unas fuerzas del orden desacatan al Gobierno y

cometen actos vandálicos; hay, en efecto, que replantearse por qué suceden estos hechos y dar una

respuesta. Sin salvar las indu dables responsabilidades del Gobierno, es preciso tener en cuenta la

formación que el anterior régimen dio a las F.O.P., incompatible con la situación democrática que ahora

tratamos de construir." El problema, sin embargo, va aun más allá. No estará solucionado del todo hasta

que los nacionalistas va s c o s no se sientan españoles y responsabilizados con las tareas de! - Estado).

Por el grupo socialista de Cataluña intervino el diputado don Julio Busquets, que solicitó al ministro

«energía para oponerse a la razón de los grupos aue intentan mantener posiciones antiguas e imaginación

para propiciar el cambio». Don Donato Fuejo, grupo mixto, se refirió a situaciones parecidas, como la

reeienbemente ocurrida en Plasencia, en que la Policía cargó contra la, multitod que había acudido a

recibir al Rey, sin mediar provocación alguna. «Estos hechos demuestran, por su repetición, que quien

ocupa la máxima, responsabilidad de orden público debe ser sustituido.»

«Comprendemos que la opo. sición cuestione las informaciones facilitadas, pero son las mismas qne

posee el Gobierno», dijo el diputado de U.C.D. don Modesto Fraile, que se refirió a un posible intento

organizado por un grupo terrorista, con participa-. don extranjera, para ^reventar los sanfermines». «En

Pamplona se preparaba el desorden, y tenemos pruebas de ello», señala, por su parte, don Pedro

Pegenaute (U.C.D. de-Navarra), quien recordó el asesinato del comandante de las F. O. P., señor Imaz,

«navarro de naturaleza, que es la solución que ahora se pide».

CAPACIDAD Y HONESTIDAD

«Me temo que esta clase de sucesos siempre estarán sujetos a diversidad de interpretaciones, porque las

versiones estarán matizadas por el puesto que cada informante ocupe. Quizá se dude de la capacidad del

ministro, pero creo haber dado suficientes pruebas de honestidad», dijo el señor Martín Villa, ai responder

a las preguntos planteadas. Se refirió, proporcionando nuevos datos y aclaraciones, a .cada uno de los

sucesos que motivaron la sesión parlamentaria, e hizo mención a la positole reacción policial •en los

hechos de Rentería como respuesta a su orden de requisar las pistolas de 36 miembros de la compañía

autora para examinar si alguna de ellas produjo el disparo que ..mató a José Ignacio Barandiarán.

Señaló después que «excepto en el caso de E. T. A., ha habido importantes avances en la lucha contra el

terrorismo» e insistió en el tema de la reforma policial, con especial referencia a la posibilidad de orear

policías regionales en el marco de los Estatutos de Autonomía. Reconoció Ja existencia de grupos «que

intentan lucrarse con actitudes y acciones de las F. O. P., en nombre de unos principios en los que dudo

puedan creer, como también lo hacen monopolizando la bandera nacional». Señaló que «el Estado, sin

embargo, no puede abdicar de responsabilidades en el campo del orden público», y se refirió al nuevo

concepto de Policía que surgirá a través del proyecto de ley que obra en poder de la Cámara. Refiriéndose

a las peticiones de dimisión formuladas por diversos diputados, el señor Martín Villa afirmó reconocer

«mis propias responsabilidades. Para que abandone el cargo existen varias fórmulas, una de ellas en

manos del Parlamento. Habitualme n t e, tengo presentada mi dimisión al presidente del Gobierno, pero la

suelo retirar .cuando hay problemas graves, y en estos momentos, los hay».

CARRILLO DEFIENDE A MARTIN VILLA

En turno de réplica, el diputado del P. S. O. E. don Luis Fajardo señaló q.pe la política de orden público

«no sintoniza con el período de transición en que nos encontramos, ni mucho menos con la culminación

de la democracia constitucional. Cuando un vio-lín desentona, a quien se mira es al ^director de orquesta,

y pienso que el señor Martín Villa no es la persona adecuada para lograr ´que la inercia del pasado que

acompaña la política de orden público resulte finalmente superada por el peso de las instituciones. Señor

ministro: los socialistas nos preguntamos, y muchos niiembros de las F. O.P. también, si es usted la

persona indicada para llevar a cabo la reforma. Los socialistas consideramos que la responsabilidad

política debe exigirse al nivel en que usted se encuentra. Lo que los socialistas le pedimos es que asuma

sus responsabilidades como las asumiría cualquier ministro del Interior en un país democrático ante el

manifiesto fracaso de su política de orden público».

Contrario, o poco partidario de la sustitución del señor Martín Villa ,se mostró, en cambio, don Santiago

Carrillo (P. C.E.). «Es preciso confiar en la honestidad de las personas independientemente de su pasado

político. Si el señor Martín Villa dimite, pueden venir otros^que lo hagan bueno, que ya es difícil.

Plantear, en la recta •íi5´ nal de ¡a Constitución, la dimisión de un ministro, sólo serviría para complicar la

situación. Y todo esto lo afirmo a pesar de que no sería yo quien «e opusiera a su destitución, a pesar de

lo que digan algunos medios informativos. Sencillamente, pienso que la misma no es ahora oportuna.»

En .parecidos términos a los expuestos por el señor Fajardo, los diputados socialistas don Julio Busquéis

y don Donato Fuejo solicitaron el relevo del señor .Martín Villa como ministro -del Interior, peticiones

que chocaron con la ardorosa defensa que de su gestión -ítízo el diputado dé tí. U.C..D. por Álava don

Jesús Víana: «De este debate —dijo— parece destacar el reí-terado afán del P. S. O. E. por sobreestimar

I» valia de quienes ocupan cargos ministeriales en el actual´ Gobierno, qué es de U.C.D.. Ya a fines del

pasado verano, con ocasión de uri incidente ocurrido en Santander, se puso de manifieste este interés.

Después ha habido -otros intentos. De los mismos parece desprenderse una nota común entre el P, S. O.

E. y, la U. C. D,: apre» ciar la valía del señor Martín Villa. Si su: actuación sigue siendo como hasta

ahora, seguiremos apoyándole.»

 

< Volver