Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Cortes. Comisión Constitucional. 
 Aceptada sin votos en contra la Monarquí Parlamentaria  :   
 Sólo se abstuvieron los socialistas. España se constituye en un Estado social y democrático de derecho. La soberanía nacional reside en el pueblo español. 
 Informaciones.    12/05/1978.  Páginas: 2. Párrafos: 14. 

COMISIÓN CONSTITUCIONAL

Aceptada (sin votos en contra) la Monarquía parlamentaria

• SOLO SE ABSTUVIERON LOS SOCIALISTAS

• ESPAÑA SE CONSTITUYE EN UN ESTADO SOCIAL Y DEMOCRÁTICO DE DERECHO

• LA SOBERANÍA NACIONAL RESIDE EN EL PUEBLO ESPAÑOL

Por Lorenzo CONTBEBAS MADRID, 12.

LA Monarquía parlamentaría como forma política del Estado español fue ayer aprobada en la Comisión

de Asuntos Constitucionales sin votos en contra. Se abstuvieron los socialistas, con sus trece votos, y

dijeron «sí», en número de veintitrés, los representantes de U.C.D., Alianza Popular, Partido Comunista y

minorías vasca y catalana.

El día Be había iniciado con la aceptación de España como Estado .social y democrático de Derecho que

propugna Ha libertad, la J u s t i c i a, la agualdad y el Pluralismo político, en cuanto, valores superiores

de -su ordenamiento jurídico. La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan todos los

poderes del Estado. Hubo unanimidad en la cuestión del Estado social-y democrático de derecho. En

cuanto al tema de la soberanía, los votos favorables fueron treinta y dos, no se registraron votos en contra

y se computaron tres- abstenciones, entre ellas las de los señores Arzallus y Morodo, respectivamente,

.representantes del grupo vasco y del grupo mixto.

LOS INCONVENIENTES DE UNA, ADMISIÓN

La, sesión.. ofreció, variadas curiosidades. El, catalanista Heribert Barrera a amostró de acuerdo con el

contenido de «na enmienda dei diputado "aliancista" Antonio Carro, en la medida en que_ éste p»po-nía

que no se adjetivaran las palabras "soberanía" y "pueblo". Tanta´fue la alarma del señor Garro ante la

adhesión que Barrera le. manifestaba, •que no diudó en retirar su enmienda e incluso en votar contoa ella.

Eduardo; Martín, amparándose en el Reglamento del Congreso, asumió como enmienda la que -Carro

repudiaba como quien repele una patata caliente. El ex ministro y. colaborador de Arias Navarro había

expresado, a la Vista del "fenómeno" su ´jextraordina r i a preocupación", pues en su espíritu, según dijo,

su enmienda y la de Barrera estaban "completamente alejadas". Para Carro, la soberanía .es única,

indivisible inalienable según, el Derecho político, y no cabe, por tanto, cometer la heterodoxia de reparar

soberanías entre las distintas comunidades del Es-´tado español. Heribert Barrera ta^Bt. que recordarle

que ambas •nmiendas eran de.hecho cojaaí&entes. y que su in-tención njafeabía sido otra que reflefar la

identif i c,a c i ó n práotica, amque presumía las "intenciones diferentes" de sus respecítrms famantes.

Todas las enmiendas fueron rechazadas y, por consiguiente, no hubo Jugar a mayores confusiones! El

grupo vasco, los socialistas de Cataluña y ´de maneas individual el señor Ortí Bordas, vieron diarrotadas

sus pretensiones. Se daba la cisxaíastaneia de que Ortí Bordas,- Miembro de, U.C.D., ni siquiera se vio

apoyado por sus propios correligionarios.

"¡REPÚBLICA!"

Indudablemente, el gran tema del día era la forma política del Estado español, concretadla en la

"Monarquía Parlamentaria". Los socialistas confirmaron su actitud re-publicanista coano defensa de un

principio. Su gran definidor fue ayer´Luis Gómez Llórente, vicepresidente´ primero del Congreso,

mientras Pérez-Llorca, Oscar Alzaga, Herrero d¡e Miñón, mostraban en nombre de U.C.D.,-con el apoyo

del «aliancista» - López Rodó, los puntos.de vista adversos. Gómez .Llorente pronunció una frase d¡e

intenciones marmóreas: "Vsd, señorías, que en España la libertad y la democracia llegaron a tener un solo

nombre: ¡República!"

EL "DICTADOR EXTINTO"

Antes de llagar a esta "pactara" política, el representante socialista pasó- por la denuncia del origen divino

del Poner, por la sinrazón die los linajes como fundamento de las herencias, por la impasibilidad de dar

validez a los actos del "dictador extinto, que secuestró por la fuerza !a voluntad del pueblo, y suplaató

ilegítimamente su soberanía", sin olvidar los ataques al Partido Comunista en cuanto comprend´i4o en el

catálogo de los gfupoi "que reclamándose de la izquieráa jH-eiisan que algo tan daraáero c»?no la forma

política del Estado puede darse por "valsea- merced áe razones- puramente coyunturales, de pactos

ocasionales o de gratitudes momentáneas".

Las alusiones se repitieron cuando el señor Gómez Llo-rente habló de quienes pasan desdé el insulto a la

ínstitiu-ción y la befa a Ja persona que la encarna "al elogio encendido y la proclamación devád-hesiones

entusiastas con precipitada incorporación de símbolos y reseñas."

"LEALTAD AL ELECTORADO"

La preocupación política del P.S.O.E. se manifestó de alguna manera cuando Gómez Llórente dijo que

."por honradez" y por "lealtad a nuestro electorado´,´, los socialistas habían decidido sentar como un

mandato la preocupación "dé tantos y tantos republicanos que no habiendo podido concurrir en cuanto

tales a las elecciones del 15 de junio, "depositaron en nosotros su confianza, sabedores de qué hacemos

honor a nuestros empeños". Ni que decir tiene que Gómez Llórente no olvidó apelar al prestigio del líder

fundacional, argumentando su -postura con la referencia a "la credibilidad de grandes masas de nuestro

pueblo en el partido de Pablo Iglesias". Aun así puso de relieve que su partido no pretende "fragilízar" al

nuevo régimen.´Todo el resto diel discurso fue una reiteración de archiconocddos puntos de vista sobire

las desventajas de la institución monárquica frente al más racional sistema que desconoce lias

magistraturas vitalicias y hereditarias.

Oarrió a´carg´o de los socialistas _de Cataluña la intensificación de estos argumentos. Eduardo Martín,

Toval hizo -una cita no preoisaimenite eficaz de los países europeos en qiue se mantiene la forma

monárquica del Estado, pues se dio la circunstancia de que en la relación solo aparecían como Repúblicas

Italia y Alemania Federal. ,De todos modos, en el fondo de sus palabras latía una contrapartida no crítica

que implicaba, la admisión de la- Monarquía eo-nio operación republicana destinada a evitar que aquella

institución tenga adherencias no democráticas.

Oscar Alzaga,, por U. C. D., no daidó em recordar ~ la colaboración de Largo Caballero con el dictador

Primo de Rivera, ad tiempo que manifestaba su creencia de que República no es necesariamente

sinónimo de democrácia. Letamendía, el vasco independentista, pidió, naturalmeate sim éxito, que la

referencia oonstitucional a la Monarquía desapareciese, entre otras razranes, "porque «a los vascos nos

recuerda el inmediato pasado».

LÓPEZ RODO CONTRADICE A GÓMEZ LLORENTE

Con más extensión, y con cierta tendencia a salvar loa aspectos democratizantes de la Carona, se expresó

el catalanista Heribert Barrera en un nuevo tuimo que seguía^ a los fervores monárquicos manifestados

por el señor López Rodo, obsesionadlo oon la idea de contradecir lo expuesto por el socialista Gómez

Llórente,. Para López Rodó, el régimen monárquicó es el único que sitúa a la primera magistratura de una

nación ai abrigo de las pasiones políticas.

EL ALQUIMISTA

Hubo.hacia el fámial dé la sesión alguna pintoresca- controversia entre Herrero de Miñón y Heribertt

Barrera, poies el primero acusó al segundo (fe responder a sus deformaciones profesionales de químico,

siempre inclinado a separar y aislar elementos. Osear Alzaga, que había defendido a la Monarquía con

palabras´ dte resonancias divinizantes, acabó redamando para ella dos cardinales virtodies: el mínimo de

«potestas» y el máximo de «anctoritas».

Los comunistas votaron con-tra la enmienda socialista y los socialistas ee aibsbuvieron en la votación

sotare la enmienda del vasco Letamendia, que era .fundamentalmente idéntica a la del Partido Socialista

Obrero Español. ES diputado vasco expresó su asombro, pero el presidente de la comisión constitucional,

señor Attard, replicó qué en el Reglamento no hay ningún precepto que autorice a expresar sorpresas

particulares.

SOLÉ TURA ATACA AL P.S.O.E.

En las explicaciones finales de voto cupo espigar los motoeatos más serenos de la discusión, siempre,

desarrollada, por ofera parte, dentro de una corrección estricta. El comunista catalán Solé Tura dijo cpe

eu partido. y su grupo, aun siendo partidarios de la República Federal, po podían cuestionar la forma

monárquica del Estado, entre otros onbtivos jxürqaje, «a paríe por culpa de Ja oposicion, no se liatoía.

producido en España ama ruptura política, y porque, esa estas circunstancias, Ja divisoria a discernír no

pa-sa por el dilema Monarquia-República, atoo ••por la alternativa dictadura-democracia-. Recomendó, ea

este trance, una -valoración adecuada del papel de la Monarquía, sin abrir por ello tes puertas a «la

nefasta institución del borboneo», peligro (jae, & su juicio puede considerarse en ía actualidad

minimizado..

Solé Tura recprdp a los so-cialistas que «si una opción política que aspira a gobernar plantea la alternativa

republicana es que pretende derrocar a la monarquía, con todo lo que esto sig¿¡fica». ,Aeabó ddofenido

que los comunistas respetar án a la Monanquía eüi la misma medida en qaje la Monarquia respete a la

soberania popular..

IAS MINORÍAS VASCA Y CATALANA

Roca Junyent en nomtee dte la minorría catalana,: dijo que la historiaa española mo putede ser defiaadida

íafcriotanienite como la historia de la Monarquía, pues nombres tan ilustres. «ano los de Azaña Alcala

Zamora o P i Margall no deben ser olvidados. Aliora bien, «estamos en la linea del consenso y se trata de

saber cuál es la vía más rápida a la democracia y la que presenta menos cortes».

Arzallus, de Ja minoría vasca, condicioinó el apoyo a la Monarquía en eH sentido de Que sólo será,

respaldada si cumple su palabra historica, acatada si la reazisa, parcialmente y combatida si fracasa en

este empeño.

 

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