Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Regiones. Menos entusiasmo que el año pasado. 
 Todos juntos el la Diada de Cataluña     
 
 Informaciones.    05/09/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CON MENOS ENTUSIASMO QUE EL AÑO PASADO TODOS JUNTOS EN LA «DIADA» DE

CATALUÑA

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 5 de septiembre de 1978

Aséis días de la Diada Nacional de Catalunya —el legendario 11 de septiembre-, las fuerzas políticas

catalanas han vuelto a demostrar que hoy por hoy el unitarismo sigue prevaleciendo ayuí a la hora de la

verdad. Cuando no focos indicios parecían señalar hacia un 11 de septiembre partido en diversas

convocatorias de manifestación,, hasta los grupos extraparlamentarios más radicalizados han acabado, en

su mayoría, por aceptar el programa común.

El acto predominante de esta próxima «Diada» lo constituirá una marcha que, prevista para las ocho de la

tarde, recorrerá el escaso trecho que separa la plaza de Urquinaona del lugar donde está ubicada la estatua

erigida en honor de Rafael d Casanovas; el «Conseller en; Cap» que en 1714 organizó la defensa de

Barcelona ante el asedio de las tropas de Felipe V, el Bey que abolió las libertades catalanas, a través del

denominado decreto de «Nueva Planta». La estatua —valga recordarlo— fue desmontada a raíz de la

ocupación del Ejército franquista, en 1939, y vuelta a colocar hace ahora poco más de un año.

Sin embargo, nadie se atreve a pronosticar la repetición de la apoteosis vivida hace ahora un año, cuando

casi un millón de catalanes salieron pacíficamente a la calle,, a fin de exigir, entre otras cosas, la

restauración de la Generalidad. Esta llegó un mes y medio después: primero, en la persona del propio

presidente Tarradellas —cuyo retorno significó otra jornada de extraordinaria movilización popular—;

después, mediante el decreto por el que se reinstauraba la Generalidad.

Ahora, el clima es distinto. Por un lado, debe tenerse en cuenta un dato marginal, pero importante. La

fecha del 11 de septiembre es lunes, mientras hace un año cayó en domingo. En segundo, término, no

puede silenciarse cierto desencanto entre la opinión pública, fomentado, en parte, por la consigna de los

grandes partidos de evitar las concentraciones callejeras. En tercer lugar, habría que referirse al interés de

los grandes partidos en Cataluña .—socialistas, Convergencia Democrática y P.S.U.C..— por apuntalar lo

conseguido hasta el momento y relegar para un futuro más oportuno la reivindicación de otros puntos.

Este apuntalamiento se denomina aquí Generalidad provisional, incluido su Consejo ejecutivo, en el que

forman parte las principales fuerzas políticas, desde U.C.D. hasta los comunistas. Por ejemplo, para los"

comunistas se ha convertido en una casi obsesión mantener el. actual «status», hasta el extremo de que

recientemente el presidente Tarradeílas, de forma unilateral, cesó a un alto cargo de la Consejería de

Sanidad —el abogado comunista señor Comas—, cuyo titular, el doctor Espasa —del comité central del

P.S.U.C.—, se enteró de la destitución por los periódicos. El señor Comas había publicado en «Mundo

Diario» tín artículo en el que se contenían críticas al sistema empleado para las transferencias de

competencias de las Diputaciones a la Generalidad —transferencias congeladas por voluntad, sobre todo,

del señor Tarradellas, celoso de Que sus ministros empiecen a disponer de auténticas facultades de

Gobierno—. Pues bien, el Partido Socialista Unificado de Cataluña aceptó la decisión del presidente y,

con matices, desautorizó el artículo firmado por,amo de sus militantes cualificados.

Todo lo expuesto conduce a suponer que la «Diada» de este año se celebrará discretamente. El eje del

llamamiento a los ciudadanos, suscrito por un extenso abanico de partidos y centrales sindicales —con

excepción -de Alianza Popular—, se centra en el Estatuto de Autonomía, que se encuentra ahora en fase

de preparación aquí, a la espera de que le llegue su turno, tras la aprobación de la Constitución.

No obstante,- da la impresión de que los «grandes» prefieren trabajar bajo la fórmula de la eficacia

consensual antes que recurrir al expediente, a veces difícil .de controlar, de lo que podría denominarse «la

calle».

La voluntad de discreción queda perfectamente consagrada merced a lo que será la celebración oficial de

la «Diada». A las diez de la mañana, el presidente Tarradellas y su Consejo ejecutivo rendirán homenaje a

Rafael de Casanovas. Será un acto casi eri la intimidad. El señor Tarradellas elude así el contacto directo

con los manifestantes de la tarde. El recuerdo del 23 de abril —día de Sant Jordi—, cuándo los

concentrados en la plaza de San Jaime abuchearon al presidente de la Generalidad, habrá estado muy

presente en la memoria del veterano y astuto político.

 

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