Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 Enseñanza. 
 La apertura de curso en la Universidad de Barcelona, todavía sin clarificar     
 
 Informaciones.    08/01/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

La apertura de curso en la

Universidad de Barcelona,

todavía sin clarificar

Por Enrique SOPENA

BARCELONA, 8—«Resulta que hoy, en vísperas de la apertura oficial del curso, ni siquiera se han

elaborado en Derecho los horarios de clases y el profesorado desconoce todo lo relativo a la organización

de la enseñanza. Algunos profesores no numerarios, por otra parte, han quedado excluidos por decisión

del rector y en contra de las propuestas de los catedráticos. Así. pues, no parece que las clases comiencen

de verdad en un plazo breve.»

Con estas palabras se han expresado fuentes próximas al claustro de catedráticos de la Facultad de

Derecho de Barcelona, consultadas por este corresponsal ante la inaugura ción oficial del curso

académico en la Universidad Central, inauguración que tendrá efecto mañana, pronunciando la lección

primera el antiguo rector, don Francisco García-Valdecasas. El nuevo calendario universitario comenzará,

tras la polvareda de polémicas y controversias que su implantación suscitó, justo cuando su creador, el ex

ministro de educacación y Ciencia, don Julio Rodríguez, ya no ostenta el cargo. Las citadas fuentes,

dignas de toda solvencia, han resumido la situación en la que se encuentra la Universidad barcelonesa. De

la descripción se desprende que el nuevo titular del Departamento, don Cruz Martínez Estéruelas, habrá

de afrontar un panorama especialmente áspero.

DERECHO: SIN DECANO

TITULAR DESDE HACE

TRES AÑOS

El desajuste organizativo al que se alude al principio de esta crónica, común a la mayoría de Facultades,

se debe específicamente en el caso de la de Derecho a que en el mes de diciembre el propio rector, doctor

Carreras, decidió trasladar al funcionario jefe de la secretaría del centro y a todo el personal de la misma,

con lo que —subrayan las citadas fuentes— «se desarticuló también la maquinaria administrativa de

derecho». Recientemente, ya tuve oportunidad de referirme a los problemas que aquejan al personal

subalterno y administrativo de la Universidad: despidos, traslados, inseguridad en el trabajo, etc.

Pero es que, a nivel de decano. la Facultad de Derecho de la Ciudad Condal está batiendo un record

preocupante y significativo: desde hace tres años se encuentra sin decano titular (en algún período

desempeñó el puesto el catedrático más antiguo, doctor Polo, el cual presentó su disión por motivos de

salud). La crisis del decanato fue particularmente grave a lo largo del curso 71-72. Crisis que,

oficialmente, provocó la clausura de la Facultad por tiempo indefinido. El 18 de febrero de 1972, el rector

ordena la suspensión de las clases, dimitidos el decano y el vicedecano. «por no haber sido aceptado

hasta la fecha por ningún miembro del profesorado numerario el hacerse cargo provisionalmente de la

dirección de dicho centro» (de la nota oficial). Un mes después se regístran indicios favorables para el

normal desenvolvimiento del curso. Reunida con el rector la asamblea de la Facultad (profesores no

numerarios y numerarios), se llega a un compromiso en torno a varios puntos: a) Retirada de la fuerza

pública y no intervención de ésta, salvo petición del decano, b) Plena autoridad del decano, c) Elección

del mismo por todos los profesores.

Sin embargo, el 26 de marzo se califica de «materia reservada» la situación en Derecho. El 7 de abril, el

rector comunica que el Ministerio no había aceptado la fórmula de compromiso, pero que se reabrirla la

Facultad inmediatamente si los reunidos elegían a un catedrático para desempeñar el decanato. El

resultado ofreció una mayoría amplia de votos a favor de don Manuel Jiménez de Parga. No obstante, el

rector alega que debe consultar al Ministerio y empieza un período de silencios oficiales.

En junio se celebran los exámenes finales. La Facultad continuaba cerrada.

En octubre empieza el curso, se abre la Facultad, pero sigue la vacante.

El doctor Jiménez de Parga, elegido decano por sus compañeros, el día 27 declara en

INFORMACIONES: «Mis amigos aseguran que el Ministerio no me nombrará decano; personas que me

tienen menos afecto dicen que seré aceptado. Tal vez se equivoquen unos y otros, pues no me

sorprendería que el asunto quede sobre la mesa, "sine die", sin resolver.»

Y, en efecto, asi ha sucedido. Los deseos de los catedráticos, profesores y representantes estudiantiles de

Derecho —en la última votación, estatutariamente, participaron estudiantes— permanecen sin satisfacer.

El nuevo rector, doctor Carreras —primer rector en la historia de la Universidad de Barcelona no

perteneciente a su claustro—, designó decano-comisario a don Enrique Pecourt, procedente de la

Universidad de La Laguna. La actividad ha sido nula, las Juntas de Facultad no han podido desarrollarse

normalmente.

EL CALENDARIO Y OTROS PROBLEMAS

Inútil repetir ahora la oposición levantada aquí contra el nuevo calendario universitario. E1 tiempo se ha

cumplido y 15.000 familias han tenido que soportar la inactividad de sus hijos universitarios catalanes. La

Federación Diocesana de Padres de Familia y Padres de Alumnos ha llevado la voz cantante en su

enfrentamiento con el rector. El asunto está ahora en el Tribunal Supremo merced a un recurso

contencioso administrativo promovido por la mencionada Federación.

La Facultad de Ciencias Económicas está asimismo sin decano. Recientemente renunció el catedrático

más antiguo, señor Berini. La Facultad de Medicina sigue sin poder erigir su nuevo Hospital Clínico —

necesidad acuciante que se arrastra desde hace varios años— y sus nuevas dependencias. Hace

exactamente un año se habló de que este asunto estaba ya en vías de solución. Un año más tarde, la

frustración es la característica más acusada.

En Filosofía y Letras los planes de estudio, la división en secciones de antiguos departamentos (el estudio

del catalán ha sido devaluado).

etcétera, constituye otro punto conflictivo.

Mañana —con un retraso de tres meses— la «reentrée» universitaria aparece aquí más bien sombría.

8 de enero de 1974

 

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