La selectividad, en las Cortes     
 
 Informaciones.    17/05/1974.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 30. 

INFORMACIONES NACIONALES

LA SELECTIVIDAD, EN LAS CORTES

MADRID, 17. (INFORMACIONES.)

«Si la enseñanza es necesaria, la calidad de la enseñanza es necesaria. Pero esto se acentúa cuando nos

encontramos inmersos en un mundo competitivo en el que el saber humano supone uno de los principales

factores de supervivencia nacional y de plena realización personal, y más todavía en un mundo

crecientemente dependiente de la ciencia y la tecnología para resolver las necesidades humanas y

comunitarias», manifestó ayer en las Cortes al presentar el proyecto de ley sobre pruebas de acceso para

ingresar en los centros superiores.

La sala de la Comisión de Educación estaba ayer abarrotada. Entre los presentes se hallaban los ex

ministros López Rodó, Fernández Miranda y Lora Tamayo. El presidente de las Cortes, señor Rodríguez

de Valcárcel, acompañó al titular de Educación, a quien rindió un cálido elogio.

«De la calidad de la enseñanza —continuó diciendo el ministro— depende que sean reales las alternativas

que el sistema educativo ofrece a la juventud. De la calidad de la enseñanza depende también en buena

parte la calidad y eficacia de la vida comunitaria, y de la calidad de la enseñanza depende, en fin, el papel

de una nación en el mundo.

Por ello, mejorar la calidad de la enseñanza, que es obviamente un objetivo primordial del Ministerio de

Educación y Ciencia, es también un objetivo principalísimo de la nación y de todas sus partes, porque sin

alcanzar esta primera exigencia ni puede obtenerse una vertebración profesional ni se puede proponer

seriamente una generalización de la cultura. Esta preocupación es la primera premisa del proyecto de ley

que el Gobierno somete a vuestra consideración.

LAS PRUEBAS DE APTITUD

El acceso a la Universidad sin pruebas de aptitud, de ninguna forma resuelve el problema de los menos

dotados económicamente. Es más, puede que la situación comparativa de quienes se encuentran en un

nivel de inferioridad de medios económicos se vea agravada frente a quienes disfrutan de mayores

medios, cuando pueden usarlos sin ninguna limitación de tiempo y sin ningún requisito de ingreso. Y a la

postre la mera generalización de los títulos universitarios tiende a favorecer a quienes, por pertenecer a

estamentos más acomodados, tienen opciones profesionales más fáciles.

La causa de los menos favorecidos sólo se combate de forma directa con un sistema de becas adecuado.

Esto es lo que pretende el Ministerio y ya en su última convocatoria ha procurado unificar al máximo los

requisitos para ser becario con los precisos para ser estudiante.

El hecho cierto y sin duda preocupante para todos es que nos enfrentamos con una inadecuada estructura,

que se refleja en la actual situación de pirámide invertida en el orden profesional. En su base educativa

esta pirámide se traduce en un mayor número de. estudiantes en los ciclos facultativos que en los ciclos

universitarios intermedios, y en un mayor número de estudiantes universitarios que de estudiantes de la

formación profesional.

En consecuencia, nos encontramos con una escasez de personal técnico especializado. A remediar esta

situación aspira el reciente decreto de ordenación de la formación profesional, ya preelaborado por el

equipo anterior, que persigue no sólo el refuerzo cuantitativo de la formación profesional, sino también su

adecuada valoración.

LA CUESTIÓN DE LOS RECURSOS

En ocasiones se dice que el problema universitario simplemente se resolvería afectando mayores recursos

financieros a la Universidad. Ciertamente se requieren mayores recursos, pero no creamos que esta es

toda la cuestión. Los recursos financieros por sí solos ni resuelven el problema, ni proporcionan a medio

plazo el profesorado necesario, que es el factor esencial de toda enseñanza, ni de suyo suponen la

existencia de una organización adecuada.

Por otra parte, la existencia de tales recursos tampoco dispensa al Estado de la obligación de considerar

que toda inversión en la enseñanza debe ser calculada teniendo en cuenta los gastos de mantenimiento

que permitan funcionar adecuadamente a los centros de nueva creación, de forma que, por ende, alcance

ésta una adecuada rentabilidad.

En conclusión, en un primer plano, y antes que nada, es necesario: primero, reforzar la calidad de todas

las enseñanzas; segundo, conseguir la plenitud y armonía del sistema educativo, mediante un equilibrio e

interconexión de todos sus ámbitos diferenciados; tercero, alcanzar la completa escolarización en la

enseñanza obligatoria; cuarto, alcanzar las condiciones que hagan socialmente operativa la igualdad de

oportunidades.»

El señor Martínez Esteruelas agregó:

«No creo oportuno extenderme en consideraciones de tipo doctrinal, tras los planteamientos políticos que

he tenido el honor de exponeros. Lo que sí me interesa es hacer, algunas puntualizaciónes, porque el

tema, ya analizado por los medios de comunicación social y, en vísperas del decisivo debate de ésta

Cámara, necesita de la máxima clarificación.

En primer término, una afirmación y una negación sobre la finalidad de este proyecto.

CALIDAD Y NO «NUMERUS CLAUSUS»

La afirmación de que la finalidad última del proyecto de ley es elevar la calidad de la enseñanza A

TODOS LOS NIVELES. La existencia de pruebas como las que se proponen, de por sí constituye un

estímulo para la totalidad del proceso educativo. La situación de estas pruebas en las fronteras mismas de

la Universidad también comporta otro aspecto importante: tales pruebas van a tener lugar en una edad y

momento en que, dentro de lo posible, muchas de las diferencias que median entre los jóvenes por razón

de origen se han atenuado. Sabemos que esto no es la panacea para resolver el problema social de España,

pero desde luego sí es una aproximación a una situación netamente más justa.

La negación, rotunda y categórica, de que se busca la implantación de un "numerus clausus». No es esto

lo que se persigue. Estamos contra el «numeras clausus». Cuantos acrediten la madurez suficiente, serán

admitidos en la Universidad. Lo que se pretende, lo repito una vez más, es la calidad y evitar el

sinnúmero de frustraciones juveniles que estamos presenciando.»

Como «propósitos firmes» de la Administración, el ministro anunció los siguientes:

— Evitar todo privilegio de clase o cualquier otro, estableciendo las debidas grarantías en la forma

de realizar las pruebas.

— Dar un número razonable de oportunidades, pensándose al efecto en cuatro convocatorias en tres años

y, por supuesto, manteniendo en la beca a los que la tuvieran durante este tiempo.

— Las pruebas, que serán homogéneas a nivel nacional, no perseguirán otra finalidad que la

constatación de la madurez.

— No se piensa en pruebas independientes, sino que se trata de conjunto de pruebas que se valorarán

globalmente para evitar al máximo el azar.

— Y finalmente también debe quedar bien claro que quienes superen las pruebas previstas en. este

proyecto de ley accederán a la Universidad española, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a más

pruebas para ello.

COMPLICACIÓN INICIAL

El debate tuvo una complicación inicial. El señor Merino, familiar por Málaga, intentó demostrar que la

Comisión no podría entrar a examinar el proyecto por faltar entre la documentación que le acompaña el

preceptivo dictamen del Pleno del Consejo Nacional de Educación.

No aceptó el señor Batllé, presidente de la Comisión, esta cuestión previa, pese a los apoyos que el señor

Merino recibió de otros procuradores. El señor Madrid del Cacho manifestó otro escrúpulo: tampoco

figuraba en el «dossier» documental el preceptivo dictamen de la Junta Nacional de Universidades. Por

otra parte, a Juicio del mismo procurador, el hecho de que 11 rectores, en la reunión del Consejo que ellos

integran, hubiesen oficialmente tomado partido por la selectividad, acaso plantease un problema de

«prejudiciabilidad», con las correspondientes incompatibilidades por «haber tomado partido». No se

olvide que los rectores de Universidad son, por razón de su cargo, procuradores en Cortes.

Don Elias Gallegos, representante de los actuarios de Seguros, entró a la carga con mayores bríos

Anunció, que iba a trasladar al presidente de las Cortes un escrito sobre la interpretación que hacía del

Reglamento el señor Batllé, resueltamente opuesto a la idea de suspender el debate del proyecto hasta que

se resolviese la dificultad, sugerencia que le hizo con toda la intencionalidad del mundo el joven

consejero nacional, don Gabriel Cisneros. En medio de esta disputa estaba en danza lo preceptuado por la

ley General de Educación. El señor Merino recomendaba respetó a sus prescripciones y el señor Gallegos

lanzaba por lo claro que no se quería explorar el fondo documental del proyecto de selectividad

sencillamente porque los informes indispensables no habían sido elaborados.

MERINO: «EL PROYECTO NO INTENTA SELECCIONAR A LOS MAS CAPACES»

Inició la defensa de las enmiendas a la totalidad don Rafael Merino. Muchos de los razonamientos que

expuso están ya en la calle. En otros momentos llevó su diatriba al terreno político. Por ejemplo, citó el

discurso de Arias ante el Pleno de las Cortes y preguntó qué ha ocurrido para que se haya operado tan

espectacular retroceso respecto a lo previsto en la ley de Educación. Lamentó que haya habido tanta

precipitación en la aplicación de esta ley, «sin esperar los plazos de entrada en vigor», y preguntó si no

vamos a conocer, ahora «otra precipitación gubernamental» en sentido distinto.

El señor Merino atacó a los rectores, allí presentes y silenciosos. ¿Qué atención le dedicaron —

preguntó— a la Comisión de Evaluación del C. O. U? «Lo ocurrido —añadió— no es imputable a los

alumnos, sino a quienes, debiendo cumplir con la legalidad, permanecieron pasivos.»

El procurador pasó a otro tipo de acusaciones más generales: «El proyecto —dijo— no pretende

seleccionar a los más capaces. Lo que preocupa es el exceso de alumnos para los escasos medios

disponibles. Yo preguntaría, a los veinte catedráticos que forman parte de esta Comisión si la

masificación existe en realidad o sólo en Madrid, Barcelona y alguna otra capital la presentan.

El señor Merino pasó a las estadísticas, largamente invocadas ayer, y aseguró que comparativamente

España está por debajo de Grecia y de Portugal en número de estudiantes.

El procurador malagueño, se apoyó en unas críticas publicadas, sobre el tema de la selectividad, por el

catedrático don Rafael Gilbert, quien ha propuesto que si ha de haber selección de alumnos la haya

igualmente de profesores. Terminó señalando una contradicción entre el señor Martínez Esteruelas y la

ponencia. Esta, en su informe, admite la posibilidad de mayor numera de pruebas que el simple examen

de acceso. El ministro, en cambio, señaló ayer textualmente, en su discurso: «Debe quedar bien claro que

quienes superen las pruebas previstas en este proyecto de ley accederán a, la Universidad española, sin

que en ningún caso puedan ser sometidos a más pruebas para ello.»

LA SELECTIVIDAD Y EL MALTHUSIANISMO

El señor Madrid del Cacho, especie de mezcla de charlista y orador sagrado, divirtió a la concurrencia,

aunque no todos los procuradores celebraron sus ocurrencias. La idea clave del procurador fue expresada

así: «Selectividad, sí; malthusianismo universitario, no.» Comunicó a la comisión algo que ya trascendió

en su día: el proyecto de ley de selectividad iba en realidad para decreto-ley. No tendría que pasar por las

Cortes. Pero el Consejó Nacional de Educación se opuso a ello y exigió el rango formal que ha

prosperado.

Para el señor Madrid del Cacho, los padres de familia se han visto convertidos en «cobayas de la

versatilidad administrativa», dada la frecuencia de las reformas educativas. Tras el «calendario juliano»,

comentó, ha venido

DON CRUZ MARTÍNEZ ESTERUELAS:

* «La calidad de la enseñanza es necesaria»

* «No habrá "numerus clausus"»

* «Hacer la igualdad de oportunidades socialmente operativa, evitando todo privilegio de clase»

17 de mayo de 1974

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