Decano dimisionario de Filosofía y Letras de Granada. 
 Hay un clima general de recelo y desconfianza en las instituciones universitarias     
 
 Informaciones.    13/10/1973.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

«HAY UN CLIMA GENERAL DE RECELO

Y DESCONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES

UNIVERSITARIAS»

GRANADA, 13. (LOGOS.) Confirmada la dimisión del decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la

Universidad de Granada, don Pedro Cerezo Galán, ha hecho a «Ideal» una manifestaciones en las que,

entre otras cosas. dice:

—No se puede interpretar esta dimisión como una oposición a una medida académica concreta. Se trata,

por el contrario, de una discrepancia en los principios. Las últimas directrices del Ministerio de Educación

y Ciencia, según nuestro criterio, han venido a mermar la esfera de representatividad que ya habían

abierto los Estatutos de la Universidad de Granada, en sus órganos de gobierno y a modificar, por tanto,

sustancialmente algunos puntos fundamentales que recogían el común sentir de ésta Universidad. Al

aceptar mi cargo me embarqué en el empeño de una Universidad democrática y autónoma, acorde con el

espíritu de la ley general de Educación, en la que sinceramente he creído. Mi dimisión de hoy sólo indica,

sencillamente, que estoy desilusionado, y hasta me atrevería a decir que desmoralizado.

En cuanto a los Estatutos de la Universidad, éstos han quedado afectados de muy diversas maneras.

Quiero tan sólo mencionar tres puntos: el relativo a la composición de los órganos de gobierno, muy

especialmente la Junta de gobierno de la Universidad; el cambio indirecto de atribuciones a otros órganos,

por ejemplo, la propuesta de rector y decano por parte de los claustros. Y, por último, la ambigüedad de

la representación estudiantil, que, según parece, quedará reducida a la Junta de Asociaciones

Estudiantiles.

—¿No ha habido unas motivaciones más personales?

—Las razones subjetivas de mi dimisión son múltiples. En primer lugar, no cuento hoy con la mínima e

indispensable identidad de criterios, con respecto al Ministerio de Educación y Ciencia, como para llevar

a cabo la función de gobierno que me ha sido encomendada. En segundo lugar, la política que he seguido

en esta Facultad, consistente en ampliar la base de representatividad con comisiones mixtas, paritarias y

permanentes de trabajo, asesoras de la Junta de gobierno, en todos los asuntos académicos, parece difícil

de proseguir al no contar en las actuales circunstancias con la fuerza moral suficiente como para llevar

adelante su arduo y laborioso cometido; por último, yo he sido un decano propuesto mayoritariamente por

la voluntad de su claustro y no puedo gobernar en una situación excepcional en la que el decano tiene que

ser un cargo de confianza del rector.

—¿Hay desorientación en este principio de curso en la Universidad...?

—Desde luego, estas medidas se han dejado sentir en la precipitación y desorientación a que nos hemos

visto obligados los decanos a la hora de programar las actividades de este curso, creando un clima general

de recelo y desconfianza en las instituciones universitarias.

 

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