Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
 Apunte político. 
 Las razones de un enfado     
 
 El Alcázar.    28/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

APUNTE POLÍTICO

LAS RAZONES DE UN ENFADO

Por José María RUIZ GALLARDON

O de un "cabreo de a kilo" como dicen los más jóvenes. Me refiero a la reacción del "P.S.O.E" de don

Felipe González, que ha declarado la guerra al Gobierno porque éste, en uso de sus atribuciones, ha

estimado correctas las peticiones de "P.S. O.E" histórico y ajustada a Derecho su solicitud de

legalización. Voy a intentar explicar el por qué de esa postura tan intemperante:

1º La diferencia fundamental entre los dos partidos socialistas, arranca de su actitud ante el "Partido

Comunista". Cuando don Felipe González desbancó allí en Suresnes al viejo líder Rodolfo Llopis, el

regocijo comunista no conoció limites. Llopis, que había vivido la guerra civil y sufrió muy de cerca la

actitud de los militantes del "P.C" durante la conflagración y en el exilio, sabía —y así lo dijo al regresar

a España— cuáles eran los métodos democráticos de los muchachos de "Carrillito" como él le llama.

Incluso, en alguna ocasión, le envió recado de que a las agresiones con resultado de muerte perpetuadas

por Santiago Carrillo —y que el "P.S.O.E" histórico había padecido en su carne— se respondería de

idéntica forma. El anticomunismo del "P. S.O.E" histórico es visceral.

2°. No así la actitud del grupo sevillano capitaneado por González y que logró una mayoría en aquel

llamado Congreso de la división. González ha luchado desde entonces con todo ahínco e interés por

obtener del Gobierno español la legalización del "Partido Comunista". Aunque él personalmente, no lo

vivió, conoce legalización del "Partido Comunista". Aunque él, personalmente, no lo vivió, conoce muy

bien las tácticas de éste último. Y no ingora el peligro de que los hombres de Carrillo se infiltren en sus

filas, se proclamen socialistas, aunque su propósito sea "sovietizar" al "P.S.O.E". No se olvide la

procedencia de Carrillo, jefe de las Juventudes Socialistas en las vísperas de la guerra civil, ni los ataques

a tiro limpio de esas mismas Juventudes a líderes del "P.S.O.E" como Indalecio Prieto.

Para evitar la repetición de lo ocurrido. González estimó preciso e indispensable que ambas formaciones,

"Partido Socialista Obrero Español", y "Partido Comunista", estuvieran perfectamente individualizadas.

Pero el método de González, a diferencia del de Murillo es la amistad y el apoyo al "P.C". Ayudémosnos,

pero sin mezclarnos.

3º. Ahora todo el tinglado se ha venido abajo. Pues, legalizadas, ambas armas del "P.S.O.E" los militantes

de la base dudarán mucho antes de seguir apoyando a González. La baza de éste era la de su "exclusiva"

legal. Ahora la ha perdido. Como también, quizá empiece a perder el apoyo de Papá Brandt, presidente de

la Internacional Socialista y muy duramente atacado en su propio país, Alemania, por un cierto gochismo.

permanentemente disimulado y constantemente advertido. Pues, ¿qué razón podrá alegar ahora el líder

alemán para que sus dirigidos no presten tanta o igual atención y ayuda a Manuel Murillo?

4º. Lo más curioso de toda esta historia es que en un arrebato de ira —¿producido, quizá, por el síndrome

fascista de querer ser partido único?— el "P.S.O.E." renovado haya interpretado la legalización del

histórico como un ataque a TODA la izquierda. Como el Rey Sol, González parece decir; "la izquierda

soy yo". Cosa que el primero que sabe que no es verdad es él mismo. Lo que es, en cambio, muy cierto es

que, con la entrada en la legalidad del grupo de Murillo, ya existe en España una izquierda marxista y

anticomunista. Y los seguidores de González van a sufrir la tentación de pasarse a las filas del "P.C" o de

afirmar con Murillo su anticomunismo.

He ahí alguna de las razones del monumental disgusto que, si algo pone de relieve, no es otra cosa que la

fuerza del comunismo y el resabio antidemocrático de González y Múgica —antiguo militante del

"P.C"— que quieren ser ellos los únicos albaceas de Pablo Iglesias. ¿Y por qué no otros?

J.M.R.G. (ABC, 27 de febrero 1977)

 

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