Autor: Javierre, José María. 
   Hablar con claridad al pueblo...     
 
 Ya.    20/11/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

SIETE DÍAS

Hablar con claridad al pueblo...

TRAEN una preciosa cartulina con los caracteres pacientemente dibujados, y uno comprende que

escribiendo así las palabras cobran un perfume de sabiduría añeja. Tres docenas de médicos

europeos han participado en el V Congreso Mundial de Acupuntura, celebrado en Tokio. Les han

regalado a la hora de la despedida una cartulina con esta sentencla del emperador chino Shen Nung,

que por li visto. fue un Salomón oriental del siglo III antes de Cristo: "Cuando los miembros del

cuerpo trabajan con alegría, la cabeza se alza satisfecha y todas las funciones son cumplidas

correctamente; una cabeza inteligente fortalece a los miembros y les da energía para realizar con

provecho sua tareas," No habló a humo de pajas el oráculo amarillo. Alguien a quien la sobren excedentes

peligrosos en la declaración de renta podría grabar en tablillas la sentencia china y regalarla por

Navidades a nuestros líderes políticos para su meditación de fin de año.

Al personal le satisface saberse conducido por guias capaces. Y le desazona descubrir en los políticos

cortedad de miras. Estamos sufriendo ahora mismo una carencia de fervor nacional. Pónganse ustedes

a situar en el tablero de ajedrez las cuatro figuras importantes del momento español: Suárez, Felipe,

Carrillo y Fraga, escoltados por una docena de figuras secundarias. Cada uno de los cuatro representa

indudablemente un sector real de la sociedad española y encarna determinado programa político.

Aunque las fronteras entre partidos suelen difuminarse por los dos costados, estas cuatro posiciones

reparten acertadamente las aspiraciones sociales y políticas de casi toda la clientela ibera. Lo cual

significa una base sólida para la convivencia cívica. El futuro traerá lógicamente corrimientos de

terreno, relevos, fortalecimiento de partidos ahora minoritarios. Pero nadie que analice con

independencia nuestro panorama podrá negar que admite una interpretación ajustada a los cánones

rigurosos de la ciencia

política.

Sólo que la salud económica y social del cuerpo ciudadano no corresponde a un periodo normal de

existencia colectiva, condicionados como estamos por la salida de un régimen autoritario y por las

dificultades dinerarias que hoy atenazan el mundo.

Nuestros "cuatro jinetes" han comprendido que no les está permitido lanzar los caballos al galope en

carrera desenfrenada. Porque a los cuatro podría costarles un descalabro. Más bien han de uncirle como

bueyes tenaces a la carreta y tirar con fuerza para sacarla del atasco. Ya vendrán tiempos mejores para

lucir en el torneo.

QUE LO DIGAN

EL sentido común, la honestidad personal y la eficacia política les han forzado a pactar. La carreta de la

cual tiran nuestros cuatro bueyes se llama pacto de la Moncloa. Ahora mismo no hay máscaras que llevar

adelante un programa concordado. El acuerdo no significa que cada partido renuncie a su perfil

característico, ni mucho menos a la voluntad de conservar quien lo tiene y alcanzar quien no lo tiene el

ejercicio del poder. La verdad es que ninguno de los cuatro, al menos ninguno de los tres, y en cierto

sentido tampoco Alianza Popular, pudieron soñar hace sólo cinco años que a estas alturas ha brían

conseguido tales cotas en el panorama político de España. Pueden, por tanto, darse por satisfechos y

explicar a su clientela partidista que Zamora no se ganó en una hora. La niebla que este Invierno oscurece

nuestro cielo elimina juegos de fantasía política. No hay escapatoria. La piel nos huele a. chamusquina. El

Gobierno ha presentado en sociedad los presupuestos. Las Cámaras dieron vía libre a la recaudación de

impuestos. La familia emplea la sobremesa en coger un bolígrafo y ponerse a calcular tantos por ciento.

Hasta parece que por vez primera e1 personal ibero esta casi convencido de que habrá que pagar. Y

también de otra cosa: habrá que trabajar en serlo. ya mismo.

Falta una cosa: que los cuatro políticos lo digan abiertamente, sin disimulos. En solo a su clientela

respectiva y a coro ante el país. ¿Por qué demonio no lo dicen? Fuera de cuatro energúmenos, el conjunto

ciudadano lo agradecería. Los analistas concienzudos del pacto de la Moncloa encuentran un defecto

serio: resulta demasiado suave para la situación de emergencia en que nos hallamos; suave por los dos

costados, el capitalista y el laboral. Habría que haber apretado todavía más las tuercas, pues retrasando

sacrificios ponemos en peligro la meta del bienestar. Fatal sería aguar el pacto, diluirlo, desprestigiarlo,

No digamos invalidarlo. Condenaríamos al país a una noche negra y larga.

LA BUENA FE

Si los líderes vacilan en hablar con decisión, malgastaremos la mas preciada riqueza nacional: la buena fe

de nuestra buena gente. Los periodistas, por la necesidad de ofrecer planteamientos puntiagudos, estamos

equivocando a los políticos, que probablemente carecen de tiempo para tomar la temperatura real de

nuestro pueblo. La oportunidad es magnifica, porque los ciudadanos sencillos saben que atravesamos un

túnel y hemos de buscar luz al final del recorrido. Están dispuestos a echarle valor, aguante y sacrificio.

Renuncian a la ira. El otro día, un marrajo de los que andan por las calles dando el tirón al bolso de las

turistas lo robó, quizá por equivocación, a una pobrecilla viuda en el barrio de Nervión, de Sevilla.

Al ladrón le remordió la conciencia. Se quedó treinta mil pesetas, que constituían todo el tesoro, que la

viuda había sacado del banco para pagar unas deudas. Y devolvió el bolso. Llamó, además, por teléfono

para pedirle disculpas:

Perdone, señora; le robé porque soy el mayor de cinco hermanos y mi padve esta parado.

Hijo respondió la viuda , ¿y por qué no has ido a robar al Banco de España? Yo también tengo mis

apuros y ahora me quedo sin poder pagar las deudas.f

¿Por qué nuestros cuatro políticos actuales no hablan con claridad al pueblo y le dicen que a trabajar, y

que adelante, y que saldremos de ésta? Como se descuiden en decirlo, pues a lo mejor no salimos.

Aunque ellos ganen las sindicales, y las municipales, y el "sursum corda"....

José María JAVIERRE

 

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