Intereses privados condicionan la empresa nacional de energía     
 
 Diario 16.    18/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Viernes 18-noviembre 77/DIARIO 16

EL ESCRITORIO DE MEND1ZABAL

Intereses privados condicionan la empresa nacional de energía

Las negociaciones sobre política energética y empresa pública han llenado también una buena parte de los

acuerdos de la Moncloa. En el documento original presentado por el Gobierno las únicas alusiones

reformistas eran las relativas al compromiso de remisión, a las Cortes de un nuevo plan energético

nacional, la reordenación de los sectores energéticos y el establecimiento de un sistema de control de la

empresa pública, por no mencionar alguna que otra loa a las excelencias de la economía de mercado.

Las presiones que sobre puntos concretos ejercieron los partidos de izquierda, especialmente el PSOE,

han ampliado de forma considerable el índice inicial, de tal forma que incluso lo que podía haberse

pensado como un tema reformista, se convirtió, a veces, en materia de contraprestaciones a las medidas

de política de rentas contenidas en el centro neurálgico del pacto. Este es el caso, por ejemplo, del sector

energético, para el que se prevé, en su caso, "el ejercicio de los derechos derivados de la posición de

accionista de la Administración Pública" y el de la representación de los sindicatos en los órganos de

gobierno de la empresa pública.

En el plano reformista es positiva la instrumentación del control de la empresa pública, tanto a nivel

parlamentario mediante una subcomisión dentro de la comisión de economía, como a nivel de la

Administración, instaurando, además de los controles tradicionales ejercidos por el Departamento

correspondiente y en cumplimiento de la ley General Presupuestaria, la coordinación y racionalización de

las actividades de la empresa pública por un órgano de la Administración, presumiblemente por el

Ministerio de Economía.

Por otra parte, la regionalización de las inversiones de la empresa pública, as! como la descentralización

de actividades y la aplicación de un régimen de incompatibilidades de consejeros permiten entrever un

panorama más transparente y eficaz para la empresa pública, aunque del acuerdo final se haya eliminado

desgraciadamente una mención explícita de su papel como instrumento esencial de actuación del Estado y

se haya incluido, sin embargo, un párrafo sobre el establecimiento de condiciones de actuación no

discriminatorias frente a las empresas privadas.

En e tema energético figuran como deshidrata el fomento de la concentración de empresas eléctricas, la

necesaria atención a la electrificación rural, el procedimiento de localización de centrales nucleares con

intervención de las autoridades locales, el establecimiento de un adecuado sistema de compensaciones, la

máxima utilización tecnológica nacional y la coordinación por la Administración de la política de

importaciones de equipos nucleares y de transferencia de tecnología.

Presiones privadas

Por último, en el sector de hidrocarburos se acordó la existencia de un organismo que agrupe todas las

participaciones públicas, eliminando la dispersión actual entre Campsa, empresas del INI y empresas

mixtas. Sin embargo, es de lamentar la eliminación de dos ideas fundamentales sobre las que se llegó a un

acuerdo total por todos los partidos de la subcomisión negociadora de Industria: la necesaria integración

vertical de la nueva empresa y la creación de ésta en el propio seno del INI por razones de coordinación,

ahorro de gestión y sobre todo por aprovechamiento de la imagen de solvencia que presenta el INI en los

mercados financieros internacionales. Obviamente, los grandes intereses que se mueven en el seno de las

empresas energéticas presionaron en el último momento con el fin de obtener un resultado no demás i a d

o comprometedor en cuanto a la forma y contenido de la futura empresa nacional de la energía.

Plan energético nacional

La omisión de otros temas fundamentales relativos al sector energético sería imperdonable si el pacto no

hubiera contenido el compromiso de presentar a las Cortes antes de finales de año el Plan Energético

Nacional. En él. por encima de cuestiones de extrema trascendencia e impacto en la opinión pública como

por ejemplo el tema de las centrales nucleares, deberán definirse los criterios básicos de actuación y

planificación del sector y entre ellos una clara política de precios de la energía como instrumento directo

más eficaz para conseguir los objetivos de reducción de consumos y optimización de los recursos

energéticos disponibles. Y ello aunque tal política de precios vaya aparentemente en contradicción con el

objetivo de disminución de la tasa de inflación a corto plazo, Vaya este último comentario como adelanto

de una próxima opinión especifica de Mendizábal sobre el Plan Energético Nacional

 

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