Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Otro gravísimo peligro para España     
 
 El Alcázar.    19/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

OTRO GRAVÍSIMO PELIGRO PARA ESPAÑA

La visita de Sadat a Israel ha provocado un sonoro suspiro de alivio en toda Europa. La eatabilidad en

Oriente Medio se da por hecha. Contra toda previsión de los columnistas marxistizados, han sido dos

halcones, Beguin y Dayan, los que han logrado el entendimiento con la serpiente egipcia que es Sadat,

cuya capacidad para serpentear por los más intrincados terrenos de la negociación política resuha

inimitable. Desde la «guerra de los seis días» vengo sosteniendo que el entendimiento entre Judíos y

árabes sólo podía fiarse a los halcones. Y ello por tres razones: a diferencia de Los Palomas o Esquenazis,

los halcones en su mayoría sabras, poseen una conciencia nacional del del estado de Israel y su destino

inmediato, además de último, es consolidar históricamente su patria; las importan muy relativamente los

acontecimientos distantes entre los intereses multinacionales y comunistas; y, finalmente, sólo los

vencedores de una guerra pueden decidir con el asentimiento popular determinadas cesiones que

hundirían a un político convencional.

No parece que la Unión Soviética posea capacidad para hacer fracasar el encuentro entre Sadat y Rabín, y

para frenar en seco los resultados de la aproximación, bastante peligrosa para la estrategia comunista en

aquel vital espacio geopolftico. El instrumento palestino debe considerarse prácticamente liquidado, y

Moscú apenas si sólo puede contar ya con Irak y Yemen. En conclusión, parecen asegurados el normal

funcionamiento del canal de Suez, inclusive para los navios israelitas, y la comunicación con el ocáano

Indico para las fuerzas norteamericanas de «disuasión».

El establecimiento de la paz Sadat-Beguin, supondrá uno de los más fuertes o indigestos reveses sufridos

en los últimos tiempos con la URSS. Por consiguiente, habrá de reaccionar a plazo muy corto con el fin

de restablecer el equilibrio. Las nuevas batallas no se harán esperar. La confrontación árabe-israelita, en

efecto, debe considerarse tan sólo como uno de los múltiples frentes de batalla de la tercera guerra

mundial. Iniciada hace ya varios años, aunque con peculiaridades indiscutibles. Se libra a escala universal

por potencias que, no obstante, mantienen en funcionamiento todo el aparato convencional de los tiempos

de paz. Uno de los escenarios inevitables de la confrontación arde ya desde hace meses. Me refiero al

espacio Etiopía-Somalia-Eritrea, en el que asistiremos a una reactivación incendiaria de la batalla por la

posesión del control sobre el acceso meridional al Mar Rojo.

Pero mucho más seria es para nosotros la batalla sahariana, que con toda probabilidad debe paliar los

efectos de la pacificación del Oriente Medio y su signo ocddentalfsta. Los más conspicuos conservadores

dan por seguro que el Frente Polisario hará estallar muy pronto la confrontación abierta entre Argelia y

Marruecos, con sus lógicos añedidos: Libia y Mauritania, sobre todo. La gran incógnita es si Francia se

dejará atrapar, se mantendrá en pura misión logística respecto a Hassan II o entenderá conveniente a tos

intereses nacionales tomar la iniciativa. Ese es el signo de la secreta pugna política que ahora se libra en

París.

El hecho de que sólo unos cuatrocientos miembros de los diez o doce mil que integran las fuerzas del

Frente Polisario sean verdaderamente saharauls, concreta un dato de carácter sólo anecdótico. El aghprop

marxista e ha encargado de multiplicar espectacularmente, en pocos meses, te demografía seharaui sobre

el papel, y será difícil ya que la opinión pública acepte le realidad a que me refiero. Sea cual sea la causa

formal del estallido, la trama Informativa social-comunista hablará de agresión imperialista colonialista y

fascista de Marruecos el pueblo eaharaui y a fas fuerzas democratices del Frente Polisario. Pero lo que se

librará en realidad será la batalla de la URSS por la posesión del Estrecho de Gibraltar y en su interland

Atlántico-Mediterráneo.

La guerra inminente de ios ejércitos satélites de Moscú por la posesión de la plataforma sahariana, es lo

que en realidad ha hecho necesario y apremiante el pacto entre Egipto e Israel. La retaguardia libio-

argelina exigiré, por ello, una atención eepecialísima y gravosa. Pero, sobra todo, la distracción de una

fuerte masa de dos mil carros de combate, que Libia tiene almacenados, así como de considerables

efectivos aéreos y humanos.

Pero a nosotros, los españoles, nos interesa mucho más lo que esa nueva brutal batalla de la tercera guerra

mundial podrá significar para nuestra Patria, situada también en el área del interés soviético inmediato, en

relación con su necesidad imperiosa de controlar el acceso occidental del Mediterráneo y cerrarlo a la VI

Flota.

A la luz de los próximos acontecimientos, quedará suficientemente esclarecida la razón que empujaba al

PSOE a prestar tan desmedida cobertura al Frente Polisario, asi como su interés obsesivo en concluir la

política exterior española hacia un compromiso antimarroquf y a determinadas acentuaciones

autonomistas. Pero también se pondrá de manifiesto lo que oculta Carrillo tra su disfraz eurocomunista.

Unos y otros deberán mostrar sus cartas. Acaso entonces veamos con mayor lucidez cuáles son ios

instrumentos reales de que se valen el Gran Oriente de Francia y la Unión Soviética, en los diversos

espacios del despliegue partitocrático en España. Lo que en tal sentido debe inquietarnos ahora * loa

españoles es que ese descubrimiento no lo hagamos demasiado tarde, como consecuencia de la política de

brutales concesión*» degradadoras que lleva adelante, con sorprendente apremio, el equipo

gubernamental.

Si su pan no dependiera de determinados sujetos, un viejo amigo habría contado ya a los españoles, estoy

seguro, que el «incidente» moscovita de Carrillo estaba preparado hace tiempo, y que el puntual respaldo

de Líster a la verosimilitud de las tensiones entre Moscú y el PC no ha sido ninguna casualidad ni esconde

une enemistad política irreconciliable. También habría relatado que a la URSS interesaba mucho la

conducta eurocomunista de Carrillo, y conseguir, con la ayuda del Gran Oriente de Francia, situarla en

posición neta de capacidad resolutiva de los asunto* políticos españoles antes del estallido en África del

Norte, del que podíamos vernos convertidos en parte.

Como final, dejo a la meditación de tos españoles los acontecimientos de los últimos tres años en el ancho

espacio saharíano.

Ismael MEDINA

 

< Volver