Autor: P. A. M.. 
   Situación angustiosa     
 
 Informaciones.    20/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

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Situación angustiosa

Por P. A. M.

«En estos momentos es evidente que al Gobierno se le han puesto las cosas muy difíciles, porque no se ha

decidido a gobernar. Un Gobierno que cuenta con una mayoría, si no absoluta sí suficiente, se tiene que

decidir a gobernar. El Gobierno está intentando hacer la política de la oposición, cosa que no le

corresponde. Creo que su imagen está muy deteriorada ya y les va a resultar difícil recomponer

la situación», ha dicho don LUIS OLARRA.

Tremendamente claras, sus palabras ponen otra vez (¿cuántas mas hará falta?) el dedo en la llaga. Los

problemas económicos del país ya no admiten demoras. Y ahí están las cifras: el número de parados

alcanza ai 5,17 por 100 de la población activa, y eso sin hablar de los subempleados y los ocupados

circunstanciales. Al mismo tiempo, los precios al consumo se disparan, y España encabeza —

posiblemente sólo superada por Islandía— los países de la O.C.D.E. en cuanto a su grado de inflación.

«El tema de los consumidores —ha dicho doña ASCENSIÓN DE GREGORIO SENDEÑO, presidenta de

la Federación Nacional de Amas de Casa y del Consumo Familia r— está abandonado en una lista de

necesidades de segundo orden, cuando nosotras pensamos que es absolutamente prioritario.» ¿Y la

inflación? El ministro de Comercio y Turismo, don JUAN ANTONIO GARCÍA DIEZ, afirma que

«frente a la inflación sólo caben dos lineas de actuación: política monetaria o política de rentas, aunque

puedan enriquecerse con algún elemento adicional como el control de precios. Pero pensaba que la lucha

contra la inflación pueda basarse en un control general de precios, independientemente de una adecuada

política monetaria o de rentas, es, • en el mejor de los casos, una ingenuidad, y, en el peor de los casos,

una demagogia».

El señor GARCÍA DIEZ cuida de puntualizar que el pueblo español «no votó en las elecciones del 15 de

junio por un cambio de sistema económico, sino por la modificación en un sentido más eficaz y justo del

existente. Vale. Pero es que ahora el sufrido pueblo español comienza a estar harto de preguntarse «si

existe una receta capaz de poner en orden Ja situación por la que atravesamos». Sobre este punto, don

LUIS OLARRA afirma que «si el Gobierno hubiera hecho un plan económico global, escuchando a los

dirigentes sindicales en algunos aspectos de su elaboración, lo hubiera expuesto y aplicado, en ningún

momento las centrales sindicales se hubieran puesto en contra. De todas maneras, la oposición hubiera

protestando siempre, como es lógico, ante cualquier programa. Pero es que este Gobierno está empeñado

en que ¡a oposición diga que sí, lo cual es no entender la democracias.

Ante la posibilidad de un «pacto social» apuntado como una salida ai momento actual por diversas

personalidades, las opiniones son bastante divergentes, ya que no existe seguridad en algunas directivas

sindicales que las bases respetarían el acuerdo. La falta de una política clara comienza a causar angustia a

todos los niveles. Don FÉLIX MANSILLA, vocal de la Confederación Española de Empuresarios (C. E.

O. E.), Insiste en que «entre los empresarios españoles existe una inquietud creciente, porque cada día que

pasa la situación económica se deteriora más y mas y nos estamos acercando a puntos que pueden resultar

absolutamente irreversibles». Y es que las medidas que necesariamente habrá que tomar en el campo

económico deberán rebasar con mucho el parcheo tradicional. Y el Gobierno lo sabe, como también sabe

que, de no poner en práctica una actuación firme en este sentido, corremos el seguro riesgo de una

latinoamericanización de la economía. Por su parte, el equipo económico pide tiempo, afirmando que «el

equipo es consciente de la gravísima situación financiera de muchas empresas, que puede conducir a una

cadena de suspensiones de pagos, y por ello se estudian diversas medidas para frenar el deterioro».

Particularmente clara ha sido la exposición del informe que «Pulso Económico», del Banco Hispano

Americano, ha dado a conocer: «Si el peso del programa antiinflacionista recayera exclusivamente o

mayoritariamente sobre la política monetaria —como fue el caso de anteriores planes de estabilización—,

el desempleo se haría masivo (...). El aumento de la inversión es el único camino para mitigar a medio

plazo el problema del paro. Pero para que los empresarios inviertan es necesario que su evaluación de los

beneficios futuros derivados de la Inversión proyectada sea rentable y clara.» Y para que se cumplan estas

condiciones —afirma— hay que doblegar la inflación y abrir nuevos mercados.

En resumen, ¿qué alternativa económica se le presenta al pueblo español? ¿Qué caminos habrá que

seguir? ¿Qué sacrificios —ya que sin ellos no saldremos jamás de este bache— van a ser precisos?

¿Sobre quién o sobre quiénes van a recaer mayoritariamente? Esto, por parte del Gobierno: por parte de la

oposición, ¿presenta ésta alguna alternativa coherente?

 

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