Autor: Apostua, Luis. 
   Los días feos     
 
 Ya.    30/11/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LOS DÍAS FEOS

LA realidad callejera cada día está más difícil y amarga. Arde físicamente el penal de Ocaña, prosiguen

los preparativos, con todas las bendiciones sindicales, de la huelga general de Vizcaya del próximo día 2;

la gran marcha de los parados sobre Madrid incrementa sus preparativos; la delincuencia común ha

pasado a ser un fenómeno preocupante a nivel sociológico. Estos hechos preocupan más al buen votante

español que las complicadas construcciones filosóficas, como lo revela la tendencia de los periódicos, que

van relegando a segundos planos las informaciones puramente políticas porque el impacto noticioso de

las verdaderas malas noticias impone su peso a la hora de valorar la actualidad.

Por si fuera poco, la última gran manifestación la han protagonizado, en Barcelona, los empresarios, con

un importante discurso del señor Ferrer Salat, quien coloca otro torpedo bajo la línea de flotación del

pacto de la Moncloa. Un empresario del Bajo Llobregat pidió nada menos que un voto de censura a nivel

internacional contra el Gobierno del presidente Suárez, iniciativa que cayó bien en el caldeado ambiente

asambleario.

Sería demagógico e irresponsable negar estas evidencias, como lo seria prometer rápidas y baratas

milagrerías para resolver la situación. Está claro que el panorama económico-social no hará más que

mantener o empeorar, un poco más desde aquí al próximo verano. Y aun después, cuando la inflación

haya sido ralentizada, queda un mínimo de dos años de duro esfuerzo para reconstruir una situación

aceptable para el empresario, para el trabajador y para el Estado. En medio de este caos, nadie se atreve a

decir, ni la propia izquierda, que el modelo económico de la Europa occidental tiene crisis para diez años

y que sólo con las negras perspectivas energéticas es para preocupar a cualquiera. En esas condiciones,

objetivamente previas a cualquier gobierno que esté en el ejercicio del poder, sólo queda pedirle a Dios

un poco de ayuda y al Gobierno presente que apriete el acelerador, porque la catástrofe definitiva sería

una vuelta atrás. Significaría, lisa y llanamente, él "revival" de los fascismos.

Luis APOSTUA

 

< Volver