Miguel Salis: Clima de desconfianza, preocupación y temor entre los empresarios     
 
 Informaciones.    01/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

MIGUEL SALÍS:

«CLIMA DE DESCONFIANZA, PREOCUPACIÓN Y TEMOR ENTRE LOS EMPRESARIOS»

MADRID, 1 (EUROPA PRESS). Don Miguel Salís presidente de la Federación de Asociaciones Sidero -

Metalúrgicas de España (F.A.S.M.E.), ha declarado que «la crisis que actualmente padecemos tiene una

clara manifestación en el clima de desconfianza, preocupación e incluso temor, que afecta al

empresariado a todos los niveles, e incluso al pequeño ahorrador. La bancarrota en que se encuentra la

Bolsa de valores es una buena prueba de ese clima».

Sobre el rumor de las medidas económicas que «parece ser van a ponerse en vigor», insistió en que «los

empresarios españoles esperan que el Gobierno sea consciente de que la inflación que estamos

padeciendo tiene su origen fundamentalmente en la «elevación de los costes de producción y que las

actuaciones se encaminan a evitar o contener la elevación de todos los componentes del coste. La

restricción crediticia y la elevación del precio del dinero está contribuyendo a incrementar las dificultades

de la empresa hasta el límite de las posibilidades de resistencia y está situando a las mismas un un

callejón sin salida aparente, lo que de no solucionarse tendría como consecuencia necesaria la quiebra».

Al referirse al tenia de la devaluación, explicó que «la devaluación de la peseta ha introducido un

componente inflacionario, a través de la demanda inelástica que supone más del 50 por 100 de nuestro

comercio exterior, constituido por productos energéticos y materias primas no sustituidles». «Esta

devaluación —insistió—, que ha contribuido a incrementar directamente el déficit de la balanza

comercial, no ha tenido contrapartida apreciable en el fomento de las exportaciones, porque una buena

parte de este comercio tropieza con actuaciones proteccionistas por parte de los´ países receptores de

nuestros productos (siderurgia, calzado, aceituna, muebles, etc.). Es, por tanto, absolutamente necesario

mantener los estímulos a la exportación, e incluso incrementarlos en la medida de lo posible.» Finalmente

recalcó que «habrá que intentar estimular la inversión en los sectores que todavía pudieran estar

dispuestos a llevarla adelante, antes que un deterioro mayor de la economía haga que los empresarios

desistan de sus programas de expansión».

 

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