Autor: Maraña Marcos, Felipe (FELIPE SAHAGÚN). 
 Jaime Carvajal, en la Cámara de Comercio Hispano-norteamericana de Nueva York. 
 Esfuerzos y sacrificios, exigencias de la democracia española     
 
 Informaciones.    01/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

JAIME CARVAJAL, EN LA CAMARA DE COMERCIO HISPANO-NORTEAMERICANA DE

NUEVA YORK

Esfuerzos y sacrificios, exigencias de la democracia española

Por Felipe SAHAGUN

NUEVA YORK, 1.

DON Jaime Carvajal, director general del Banco Urquijo, anunció ayer ante más de doscientos

empresarios norteamericanos que el comité especial de las Cortes encargado de redactar la nueva

Constitución española ha aprobado por unanimidad un texto de la Constitución en que se garantizan la

propiedad y empresa privadas. En el comité están representamos todas los paridos.

Después de comentar los resultados de las elecciones generales, la labor del nuevo Gobierno en los

últimos tres meses y las dificultades de la reforma, el señor carvajal afirmó que «existe cierta desilusión

en el pueblo español con el nuevo sistema», pero que «a ningún español le gustaría volver al viejo

régimen».

«Esta desilusión probablemente se debe a la mucha fe y grandes esperanzas puestas en las virtudes y

maravillas del sistema democrático. Ahora empezamos a darnos cuenta de que la democracia exige una

gran organización, grandes esfuerzos y muchos sacrificios.»

«Nuestros partidos políticos son demasiado jóvenes y necesitan tiempo para consolidarse. Nuestros

políticos no han tenido suficiente experiencia en los mecanismos de funcionamiento de una democracia.

Nuestros dirigentes empresariales y laboristas están organizando activamente sus sindicatos y todavía no

pueden adjudicarse la representación de sus respectivos sectores.»

«Estamos empezando también a comprender algo que es evidente para un país como el vuestro (Estados

Unidos), con una larga tradición democrática: que la democracia por sí misma no soluciona los

problemas, puesto que es tan sólo un sistema de tratar los problemas de forma más justa y abierta.»

En un discurso que debía haber pronunciado el ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, el

señor Carvajal citó la nueva Constitución, las autonomías regionales y la economía como los problemas

fundamentales que tiene ante sí e1 gobierno Suárez.

Después de . elogiar la madurez política mostrada por el pueblo español durante los últimos dos años y la

importantísima contribución del Rey Juan Carlos al establecimiento de una monarquía democrática y

constitucional, el .señor Carvajal afirmó que «el Bey ha garantizado durante la transición el pleno apoyo

del Ejército» a la democracia y que el Ejército español es «un Ejército unido y completamente

profesional». «Como las viejas leyes constitucionales no sirven para el nuevo régimen democrático

añadió—, la tarea primera y más urgente del nuevo Parlamento es aprobar una nueva Constitución, breve

y flexible, para que sea válida, independientemente del partido que esté en el Poder.»

A pesar del 7 por 100 de desempleo, 30 por 100 de inflación y el enorme déficit exterior de España en la

actualidad, el señor Carvajal declaró que «a medio y largo plazo debemos sentirnos optimistas sobre el

futuro de España y las oportunidades abiertas a los inversores norteamericanos».

Como hicieron Alvarez Rendueles y López de Letona, estos últimos días en Washington, el señor

Carvajal defendió firmemente el nuevo plan económico del Gobierno y las medidas fiscales y salariales

que el plan prevé.

Como conclusión de su discurso, pronunciado al final de un almuerzo «organizado por la Cámara de

Comercio hispano-norteamericana en el hotel Pierre, de Nueva York, el director general del Banco

Urquijo declaró que la democracia en España todavía no se ha consolidado del todo» y «muestra situación

económica, después de tres años en que los problemas políticos han dominado el escenario español, es

grave».

Para, la consolidación de la democracia y la superación de la crisis económica consideró necesarios «los

esfuerzos colectivos de dirigentes políticos, sindicales y empresariales», y «un período de tres o cuatro

años para que el nuevo plan económico consiga unos niveles de inflación aceptables y el equilibrio

exterior».

«Espero que el segundo Gobierno Suárez —terminó diciendo— muestre la misma disposición y

capacidad de mando en la solución de los problemas económicos que el primero mostró para asegurar la

transición política.»

 

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