Autor: Apostua, Luis. 
   La esperanza     
 
 Ya.    02/12/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JORNADA ESPAÑOLA

LA ESPERANZA

TENEMOS también sobre el tapeto problemas civilizados, como es el de educación. No hay que

desesperar; cuando un país se preocupa de sus hijos quiere decir que tiene fe en ni propio futuro. La

condición es que busquemos una fórmula aceptable y no una nueva causa de confrontación.

En primer lugar, nuestro principal enemigo de la hora presente es la confusión. Se ha formado una serie

de tópicos o ecuaciones falsas a partir de los cuales se deforma todo lo anterior. Pero parece que

sobrenadan algunos conceptos básicos. Uno de ellos es el de la libertad de enseñanza, entendida como un

respeto a la voluntad de los padres y a la identidad del niño. Pero es una libertad para todos, no para las

familias adineradas, sino efectivamente para todos. Ese es el principal cambio interpretativo. El segundo

concepto es que la libertad no existe sin medios para convertirse en realidad. Aquí nos metemos en el

complejo y difícil mundo de la financiación de la enseñanza, sobre el cual también cambian las cosas. No

se trata de financiar a los colegios, sino a las familias para que estas tengan la libertad efectiva de elegir el

tipo de instrucción que deseen para sus hijos.

* * *

AUNQUE algunos desconfiados -entre ellos este servidor de ustedes- albergaban el temor de que el

Partido Comunista de España imitase las reticencias socialistas respecto al pacto de la Moncloa, la verdad

es que el comunicado de su Comité Ejecutivo ha sido enormemente claro a la hora de pedir a sus

trabajadores que acepten las pesadas privaciones que se nos han echado encima.

Los comunistas completan su posición política con dos proposiciones que habrá que estudiar mucho. La

primera, la repetición o institucionalización del equipo de trabajo interpartidista une logró dichos

acuerdos. Es una especie de versión temporal o mitigada del "Gobierno de concentración".

La segunda sugerencia es más importante y consiste en tender una mano amistosa al PSOE. Esto

modificaría de forma importante la correlación de fuerzas y haría más patente la aparición de la sima

entre derechas e izquierdas de que les hablaba a los lectores el pasado día 29. Hasta ahora hemos vivido

políticamente de un acuerdo UCD-PSOE en los primeros tiempos de la democracia y después hubo un

entendimiento táctico UCD-PCE cuando los socialistas empujaron de firme.

Ahora esta resurrección de una gran alianza frente-populista es un factor nuevo, imposible de valorar a la

ligera.

Luis APOSTUA

 

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