Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   El Congreso se divierte     
 
 Ya.    26/10/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ACOTACIONES A LA SESIÓN

EL CONGRESO SE DIVIERTE

¡Qué risas! ¡Qué jolgorio! Nos habéis divertido ampliamente, respetadas señorías. Es triste decirlo,

porque tenemos otro concepto más serio de lo que debe ser un Parlamento. Pero juguetonas andáis y

vamos a seguiros los pasos. Pues, señor, la cosa fue... La cosa fue que a sus señorías, se les entregaron

hace unas semanas unas llaves para que puedan utilizar desde su escaño el mecanismo que pone en

marcha la votación electrónica en el Congreso.

"Guarden sus señorías las llaves y no las pierdan", les recomendó entonces, paternalmente, el presidente

del Congreso, señor Alvares de Miranda. Pero sus señorías, un tercio de los diputados, perdieron las

llaves y ayer no podían votar en una larga tarde de votaciones desconcertantes. ¿Qué nacer ante la pérdida

?

El bondadoso y paternal señor Alvarez de Miranda dijo al empezar la sesión: "Más de cien señores

diputados han perdido sus llaves. Vamos a repartirles otras para que no las pierdan esta vez y puedan hoy

votar." Y allá van hasta la mesa presidencial mas de cien diputados a pedir una nueva llave. Entre ellos, el

presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez. Enternece la falta de memoria del presidente del Gobierno

español.

Ya tienen todas sus señorías la llave en el bolsillo. E1 paternal y bondadoso señor presidente del

Congreso queda satisfecha y se dice, ahora vamos a entretener la tarde jugando con-las llavecitas.

Anuncia: "Como todas sus señorías tienen ya la llave en su poder, vamos a votar artículo por artículo de

todos los proyectos de ley. que son siete."

Alegría entre sus señorías con tan grata noticia. Un político que olvida o pierde la, llave que aprueba las

leyes no merece mucho nuestra confianza. ¿No perderá también otras cosas más importantes? Sus

señorías tienen la llave, van a votar. En ese Momento, el presidente, señor Alvarez de Miranda, debió

pensar: "¿Y si se han olvidado de cómo se maneja, la llave?" Espantosa duda. Y decide.

"Vamos a votar mediante la llave y al mismo tiempo vamos a votar levantándonos para saber cuantos han

votado." Desconcertante. ¿No sirve la electrónica? ¿No se fía el señor presidente de los votos de sus

señorías? ¿A qué viene este baile de ponerse de pie, de sentarse, de volver a ponerse de pie, de mirar a la

pizarra electrónica donde aparecen los resultados de la votación al segundo? "Es una votación doble",

dice triunfante el bondadoso presidente. Como estamos estrenando democracia, todo lo que sus señorías

hacen es apasionante.

"¡Cuidado con el error al pulsar las teclas para votar", advierte previsor el señor Alvarez de Miranda. Se

cometen errores, se rectifican. De pronto, en medio de estas escenas edificantes el señor presidente olvida

o equivoca el manejo del sistema electrónico y va en su ayuda un técnico, que le asesora. Después, por no

sabemos qué misterios, el que falla es el tablero electrónico.

Fuera, en la calle, llueve torrencialmente, y aquí dentro se está muy bien y yendo de sorpresa en sorpresa.

¿Cómo no lamentar la suerte de otros mortales que no tienen, como nosotros, un espectáculo como éste

"Saquen las llaves, ,que hay errores", dice el presidente. Salen las llaves. "Metan las llaves, a ver si ahora

no hay error." Y se meten las llaves. Y salen errores, y sé rectifican, y vuelven a salir.

La emoción sube al máximo en la votación de unas enmiendas socialistas. Hay una gran confusión y

nadie sabe qué resultado dan las votaciones. Entonces el señor presidente, todo imaginación y buena

voluntad, decide que después de meter la llave y votar, los que digan sí que se pongan de pie, que van a

contarlos los secretarios para saber si hay tantos de pie como votos en la pizarra. En nuestra experiencia

parlamentaria jamás vimos una cosa igual.

Votan sus señorías. Se ponen de pie; los cuentan los secretarios y éstos no se ponen de acuerdo sobre el

número que han contado, que es distinto al que refleja el tablero electrónico. Vuelta a votar y vuelta

a contar a sus señorías., Y vuelta también a no coincidir en sus cuentas los secretarios.´"Está fallando

el tablero electrónico", oímos. "Lo que fallan son los secretarios", oímos también. Y así, toda la tarde.

Fuera, en la calle, llovía.

A.J. G.M.

 

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