Autor: Javierre, José María. 
 La entrevista del Sábado. 
 El miedo a la quiebra económica  :   
 Rafael Sánchez Escolar. 
 Ya.    03/09/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 58. 

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NACIONAL

Pag. 13.— YA.

LA ENTREVISTA DEL SÁBADO

EL MIEDO A LA QUIEBRA ECONÓMICA RAFAEL PÉREZ ESCOLAR

—En este momento de España, poner sueldo a los señores diputados y señores senadores me parece un

disparate más. Nuestra gente desde saber que ha sonado la hora de los sacrificios, y el ejemplo ha de venir

desde arriba...

Es tajante Rafael Pérez Escolar. Quizá su largo ejercicio de abogado empresarial le ha dado esta claridad

de exposición. A él se le sigue, te enteras cuando te lleva de la mano por los recovecos tenebrosos de la

economía, el pulpo descomunal que nos tiene cagados. Y cómo aprieta, el maldito pulpo, al cuello de los

españolitos.

—Los parlamentarios han asumido libremente las funciones públicas, y si ello merma sus ingresos

particulares, pues que les pague su propio partido. Pasa igual que con los curas, a los cuales deben atender

sus feligreses. Si las Cortes absorben tanto tiempo, que no me lo creo, yo no comprendo cómo los

parlamentarios que son abogados no se han dado ya de baja en los respectivos -Colegios profesionales: se

ahorrarían así la contribución y el porcentaje de cargas corporativas, ¿no?

Miedo, la gente de a pie ha cogido miedo. Oye que cierran muchas empresas, le hablan de quiebras, de

suspensiones de pagos. Asi aumenta cada día el número de parados. Y por otra parte, las tiendas y el

mercado le amargan la existencia. Un billete de mil pesetas se te va en un suspiro. Llenar la cesta de la

compra resulta un tormento que agota los nervios del ama de casa. Hay malhumor, y broncas familiares:

"Si no me das más dinero no voy a la plaza."

—La preocupación popular tiene fundamento. Aquí, como en otros sitios, hay timoratos, cuyo oficio

consiste en lamentarse por sistema. Pero esta vez no se trata, de un alarmismo sin causas reales, la cosa va

muy en serio.

—¿Los políticos también lo ven?

—Creo que todos los españoles lo vemos, lo que pasa es que algunos parece que no quieren verlo.

—¿Por ejemplo?

—La compra del petróleo. España compra muy mal el crudo. Añade que las refinerías se ven obligadas a

mantener en depósito cantidades ingentes de petróleo improductivo, lo que supone una pérdida de cientos

dé millones de dólares al año en concepto de intereses. ¿Otros ejemplos? Ahí está la Seguridad Social,

núcleo clave del despilfarro nacional : junto a disparates incomprensibles en la adquisición de materiales,

que cuestan una millonada, existen médicos sacrificados hasta un grado heroico, que con sueldos

modestísimos suplen además gratuitamente a tres o cuatro compañeros suyos. No hablemos de las

empresas públicas, plagadas de funcionarios que no funcionan y de actividades económicamente ruinosas

sin beneficio social alguno. Entre las cosas minúsculas, en economía no hay nada despreciable, contempla

los politiquillos de tres al cuarto instalados permanentemente en los más lujosos restaurantes.

Orden y buena administración

—Malas costumbres.

Malísimas: suma todas estas partidas y veras que una poda eficaz, el orden y la buena administración,

podrían ayudar en el saneamiento de la maltrecha economía nacional.Y darle confianza a nuestro pueblo

en la gestión pública.

Esta "confianza" en los políticos de que habla Pérez Escolar la está perdiendo rápidamente nuestro

pueblo. Lástima. Porque la hubo; el pueblo se ha sentido halagado ante los elogios del extranjero, cuando

dijeron que somos unos tios capaces de llegar en paz a la democracia. Ahora, en cambio, el pueblo nota

que la tierra se le hunde ante los pies, y se escama con ver a nuestros parlamentarios tan felices, tan a

gusto; cabalgando sonrientes en las nubes de su Parlamento recién estrenado. No han tomado tierra, ha

sido todo tan bonito... Un diputado, feliz con su elección, me decia: ¿"Has visto con qué madurez ha

votado el pueblo español?" Claro, le eligieron a él... Detrás de la operación política estaba agazapada la

cuestión económica. Si no la resuelven, también la, política se ira al demonio. ¿Saben ustedes qué

podríamos hacer ?. Repartir una temporada nuestros diputados por Italia y Portugal, a que vean pelar las

barbas del vecino. El otro día salió- en la "tele" un señor importante para explicarnos que el sello de las

cartas ya vale un duro; y sonreía feliz el caballero como si estuviera rifando billetes para Jauja. De país

contento, lleno de esperanzas, podemos convertirnos en país frustrado.

—¿Por qué; Rafael?

—Para mí, lo primero y principal, es la discrepancia entre lo que se ha dicho y lo que se está haciendo.

— ¿Qué se está haciendo?. —Existe la sensación generalizada de que ni los españoles que teóricamente

mandan ni los españoles que teóricamente obedecen, se acomodan al imperio de al ley.

—Un ejemplo.

—Las autonomías regionales. Si hiciéramos caso de las declaraciones electorales y del sistema

parlamentario resultante de las elecciones, tendríamos que convenir todos que él tema del regionalismo

sólo cabe discutirlo válidamente en las Cortes. Y ahora resulta que el regionalismo es objeto de las idas y

venidas de emisarios oficiosos sin representatividad política real; lo que es peor, de oscuras componendas

acomodaticias. Todo menos tratar de un tema tan grave, profunda y responsablemente, en un Parlamento

elegido por el pueblo.

—Pero ya todo el mundo puede hablar en alta voz.

—No lo creo. Durante la pasada dictadura sólo se podía decir en España lo que le venía bien al

franquismo. Ahora sólo se puede decir lo que le viene bien o ¡e parece bien a la izquierda...

—Alto, Rafael, cuida el terreno que pisas.

—¿Lo ves? A ti mismo te ocurre. Resulta "criminal" cualquier huelga de empresarios; pero siempre hay

justificación para un paro laboral, sea,el que sea. Si un banquero, convencido de que cumple un deber

además de ejercitar un derecho, se atreve a mostrarse contrario al levantamiento de secreto en las cuentas

bancarias, es un plutócrata. Si un propietario rústico lamenta la desastrosa situación del campo, el

calificativo menos hiriente que se gana es el de terrateniente desalmado.

—¿Culpa de quién? —Todos participamos en el juego. Es cómico. Nos parecemos a aquellos ridiculos

personajes de la famosa fábula en que todos los ciudadanos venían, obligados a alabar el magnifico ropaje

del dignatario que paseaba desnudo por las calles de la ciudad.

El empresario está totalmente desatendido

—La verdad es que en España hemos creado un clima de malquerencia para los empresarios.

—En España, el empresario está moralmenté" desasistido. Mira cómo se portan los políticos. Aquí

mueren trágicamente dos empresarios, los señores Bultó e Ybarra; a sus funerales no asiste ninguna figura

de Gobierno verdaderamente representativa. En Alemania asesinan a un banquero y acude a sus funerales

el Gobierno, presidido por el canciller de la República Federal. Allí los poderes públicos desempeñan dig-

namente su papel; aquí se encoge hasta el apuntador.

Los españolitos tendremos que aclararnos. Quienes tiran hacia la derecha y quienes tiramos hacia la

izquierda. Hasta los líderes del "Psoe" tendrán que aclarar se.Y la base del "Psoe".Vendremos los

españolitos que aclarar si caminamos hacia un modelo político y social, de mercado libre, o hacia un

modelo, político y social, colectivizado. Se. puede ser liberal, conservador, derechista y de centro; todo

esto puede un ciudadano escoger en el mundo occidental. También puede ser socialista; pero, ojo,

socialista "a la europea", digamos la palabra nefanda, la palabra prohibida: socialdemócrata. Entonces, la

tensión entre la nona derechista y la, nona socialista del país, contribuyen a construir una moderna nación

de estilo occidental. En momentos de emergencia sacrifican unos y otros parte de su paquete ideológico y

descienden a un terreno práctico para encontrar soluciones a la urgencia económica. Lo que no es posible,

lo que seria un barullo, lo que está siendo un barullo en España es que juguemos simultáneamente con dos

barajas, la del mercado libre y la del colectivismo. Es decir, que el centro y la derecha del país estén

dispuestos a crear con la izquierda, a veces cediendo, a veces atacando, como es normal, una nación

moderna de tipo occidental; y desde - la izquierda socialista se responda con una estrategia orientada a

convertir a España en un país de tipo oriental colectivizado. Entonces en vea de diálogo habría un follón.

Y nos iremos todos, conservadores y socialistas, la derecha y la izquierda, al hoyo. Porque hundiremos la

economía. Una "izquierda occidental" debe apretar a la derecha, claro. Pero desde posiciones distintas de

una "izquierda oriental" colectivista. Porque los modelos a que apuntan son diversos, hasta

Contradictorios, y sería decabellaao utilizar idéntica estrategia. Entonces la gente de a pie alzamos nuestra

pregunta: el socialismo _ español ha de aclarar rotundamente y de una vez cuál es su meta: si la del

socialismo occidental, la de la izquierda europea o la del socialismo colectivista. Qué quiere hacer con

España: un país occidental, socialmente justo y habitable para todos, o un país colectivizado con sus

reglas características. Y, desde luego, un país occidental, de mercado libre, que quiera obtener Un estilo

de vida en bienestar para sus habitantes, no puede permitirse él lujo de despreciar a sus empresarios. Por

mucha tarea social que tengamos por delante. Digo yo.

—Digo yo, Rafael, no sé si centro la cuestión.

—La centras. El empresario está hecho polvo. Oye, entre perplejo y espantado, estas cosas y todas al

mismo tiempo: le hablan de una reforma tributaria inmediata cuyo sentido no conoce suficientemente; le

anuncian para el otoño próximo la segunda parte de dicha reforma; lee que las centrales sindicales se

muestran contrarias al pacto social; sabe que habrá elecciones municipales, pero ignora cuándo; el

presidente del Congreso opina, que después Se aprobada la Constitución convienen nuevas elecciones

generales... Añade tú que los empresarios desconocen si as autoridades laborales piensan en la cogestíón

o en la autogestión; añade que la regulación de despido tampoco se define en términos semejantes a los

que rigen en otros países de Europa occidental; añade que los créditos bancarios suben forzosamente de

precio por la elevación de tipos dé interés en las operaciones pasivas: añade la descapitalización

empresarial, dato objetivó que nadie discute;´ añade que e] mercado, lógicamente, no muestra ninguna

alegría; añade las inciertas perspectivas de nuestra integración en las Comunidades europeas... Añade,

suma. Y dime si los empresarios están como para frotarse las manos dé contentó. —Es que la Bolsa, lo ha

dicho un ministro del Gobierno, realirzaba actividades fraudulentas.

—No creo que haya podido decir semejante cosa: si lo afirma es que existe tal fraude; el fraude es ilícito;

quien conoce su existencia y no lo denuncia ante los tribunales de justicia se convierte de inmediato en

encubridor.

¿Directivos jóvenes para la empresa?

—Quizá necesitamos gente joven al frente da los órganos empresariales.

—Ya veo, has oído los rumores sobre la eliminación automática de consejeros y directivos de la -banca

privada cuando lleguen a determinada edad.

—Me gusta la gente joven.

—Y a mí, pero vosotros los curas no cambiáis al Papa si se hace viejo.

—Nosotros los curas no somos quiénes para cambiar al Papa; vosotros la gente de empresa si lo sois para

cambiar consejeros.

—Una decisión de tal calibre no cabe en cabeza medianamente responsable: sería una imposición

antidemocrática por esencia, puesto que excluiría el derecho básico de los accionistas a manifestarse

sobre nombramiento y revocación de los administradores de la Sociedad anónima, forma usual de las

empresas bancarias. ¿Te parece congruente que la Pasionaria ocupe un escaño en las Cortes, a pesar de su

provecta edad, y decida con su voto sobre la política económica de España, que es la casa de todos, y, en

cambio, un banquero, dueño probablemente de un gran paquete de acciones de su sociedad, no tenga

derecho a decidir lo que es bueno o malo en su propia casa? Yo, particularmente, siempre preferiría a]

doctor Abs, a pesar de su edad, al frente de una importante empresa bancaria, antes que a muchos

jovencitos con ínfulas de economistas que no saben de la misa la media.

—En Francia, Rafael....

Sé que Rafael me va a decir que en Francia, a pesar de que el -modelo socialista no esté tan claro como el

alemán, van en los aspectos económicos con pies de plomo. Ya ustedes ven, Francia nos quiere mucho

porque somos, al fin, demócratas y luchó lo que pudo para que fuéramos demócratas: Francia, desde la

Revolución Francesa, enarboIa una bandera que dice libertad, igualdad, fraternidad. Pero ahora nos cierra

el paso al Mercado Común, por la espiritual y elevadisima razón de qué nuestras lechugas y nuestros

tomates le harán competencia en los mercados municipales de Holanda y Alemania.

—En Francia, Rafael...

—En Francia, José María, van con pies de plomo. Cuando un país se ve afectado por agudas crisis

económicas, se requiere mucho tiento a la hora de las reformas tributarlas. Mira el ejemplo francés.

Llevan años de discusión en torno al impuesto sobre el patrimonio; aquí intentan ponerlo en práctica de la

noche a la mañana, sin explicar suficientemente al- pueblo en qué consiste. Los técnicos saben que se

trata de un impuesto de carácter predominantemente -instrumental. Lo cual exige decir al contribuyente al

mismo tiempo qué va a pasar con los demás impuestos que de una u otra manera afectarán también a su

bolsillo. Conozco la competencia y el sentido político de los rectores de la economía nacional; por eso

confío que lo harán.

La gente de a pie tenemos miedo y nos da miedo que a los políticos no les de miedo. A un trabajador le

suben el sueldo, a un empleado, a un profesional cualquiera. Tan contento. A la media hora él o su mujer

van de compras y los dejan tiesos. Ya el tendero se ha enterado que le subieron el sueldo, de modo que "

¿medio kilo de merluza ?", -pues leña con el precio. Los economistas • lo llaman crecimiento en espiral

de precios y salarios. El mecanismo -esencial parece - claro. Al subir los salarios, la empresa, para no

encarecer el producto, tiene que producir más y Vender más, de modo que sus nuevas ganancias

compensen la subida de salarios. Pero si falla la productividad y el aumento no resulta absorbible, ocurre

una inflación galopante. Entre la inflación y la espiral, la gente de a pie nos vemos al borde del abismo.

—Lo pasamos mal y tenemos miedo de pasarlo peor.

—Los trabajadores lo pasan mal, es lo más grave. Sin una empresa próspera, dentro de una economía de

mercado no cabe política social de amplios vuelos. Si las empresas van mal no irán bien las mejoras

sociales. Es formula sencilla, pero no veo por ningún lado la decisión pública necesaria para llevarla a

efecto. Hay que trabajar todos más, muchísimo más; mientras la productividad no rinda sus frutos,

mientras el país no adquiera d» nuevo un pulso económico firme, no cabe esperar auténticas mejoras

sociales ni económicas ni de otro orden. La sensatez romana, dijo hace siglos que nadíe da lo que no

tiene.

Tributación adecuada de las rentas no salariales

—Pero los trabajadores quieren que el sacrificio sea global, de todos.

—El sacrificio de las clases trabajadoras debe tener un contrapeso justo, inevitable. Está ahí; al alcance de

la mano: la tributación adecuada de las rentas no salariales. Ahí. ahí deben las autoridades económicas

cargar con firmeza el acento. Es el camino justo y eficaz.

—¿Podemos aguardar un futuro mejor?

-Sí, siempre que los españoles recuperemos la confianza social en la vigencia y eficacia de la» .normas

jurídicas. Para ello, el Gobierno debe ejercer responsablemente su autoridad. Ha de conseguir que

desaparezca la demagogia en el tratamiento de la política económica, propagar el respeto a las empresas y

ayudarles con realismo; debe eliminar con energía las corruptelas que padecen la Seguridad Social, y la

burocracia, y las empresas estas tales; ha de suprimir las ínterferencias y trabas institucionales en el

mercado.

—Sobre todo...

—Sobre todo, los españoles debemos convenir colectivamente, como pueblo, que si no arrimamos todos

el hombro, con decisión y patriotismo, corremos peligro de hundir la democracias aún peor, el mismo

Estado.

Decisión y patriotismo. En Pérez Escolar se cruzan viejas cualidades- de patriota clásico, con el empuje

de los nuevos europeos. Ha abandonado la lucha política y está dedicado a su trabajo profesional. Es uno

más de tantos ciudadanos silenciosos disponibles para un momento de emergencia. La gente de a pie nos

creemos que los grupos políticos miran antes que nada a resolver los problemas comunes, a crear el

bienestar de los ciudadanos, Mentira. Cada grupo, cada partido busca, por encima dé todo, conservar el

poder si lo posee, y conseguirlo si aún no lo tiene, Gobernar u oponerse significa antes que nada,

sobrevivir. Todo lo demás: el paro, el hambre, la viejecita que no cobra pensión, los niños sin escuela, el

hogar frío del próximo invierno, los barrios malolientes, el hospital sucio, los jóvenes hastiados sin

empleo, lo demás, todo lo demás, está subordinado a los intereses de partido y se maneja como un arma

de lucha. He aqui la estrategia política. ¿Sin entrañas? Sin entrañas. Hay entrañas´ de compasión y de

simpatía, cuando conviene, cuando encajan con los intereses de partido. Siempre ocurrió, desde el mismo

nacimiento de la democracia en las ciudades griegas. Los ciudadanos silenciosos estaban disponibles para

momentos de emergencia.

—La Junta directiva de Alianza. Popular...

Pérez Escolar perteneció a Reforma Democrática; y por Reforma entró en Alianza.. Los planteamietnos

de Alianza no le convencieron. Si en vez de un ciudadano responsable fuera un político oportunista

hubiera volado hacia el Centro antes de las elecciones: le correspondía un primer ´ plano. Aguantó

silencioso, calló por lealtad a los amigos con los que había trabajado. .Y ahora se fue a su trabajo

profesional. Es un civil, un ciudadano más.

—La Junta de Alianza ha publicado una nota sobre tí.

—Déjala correr, sin polémicas. YO no falté a la disciplina de partido: faltó la presidencia colegiada de

Alianza, que nunca nos convocó a los miembros de la Junta directiva. En las elecciones manifesté qué no

quería ir en la lista del Congreso si figuraban determinadas personas, porque su solo nombre nos llevaría

al fracaso, cosa que ocurrid. Me ofrecieron la lista del Senado, y lo decliné por el mismo motivo. El

asunto no me interesa más. Hemos de estar todos por encima de las pequeñeces partidistas y ocuparnos

seriamente de los problemas. comunes de España, "lo único importante".

José María JAVIERRE

 

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