Autor: Sánchez Carrasco, Carlos. 
   El 40 por 100 de la inversión extranjera procede de la CEE  :   
 Viaje de Suárez a la Comunidad: Nos aproxima algo más que la política. El comercio que España mantiene con los nueve supera al de Francia y Reino Unido. 
 Ya.    26/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

26-VII1-77

El 40 por 100 de la inversión extranjera procede de la CEE

Viaje de Suárez a la Comunidad: Nos aproxima algo más que la política

El comercio que España mantiene con los «nueve» supera al de Francia y Reino Unido la solicitud

española de integración en la CEE es un paso político de indudable trascendencia, pero es además el

reflejo de una, situación de hecho que se ha ido produciendo año tras año en el terreno comercial. El viaje

del presidente Suárez a las capitales de ios países pertenecientes a la Comunidad pone aún más de moda

el tenia, siempre controvertido, de nuestras relaciones comunitarias.

La política va a ocupar el centro de las conversaciones del señor Suárez con sus colegas transpirenaicos,

como corresponde al rango de loa interlocutores.

Pero conviene recordar que el comercio está siempre en el fondo de todos los contactos con la

Comunidad, a quien, no sin algo de razón, muchos confunden con un simple mercado común, y la

vocación de España está en gran medida Justificada, porque nuestra realidad comercial nos aproxima

inexorablemente a Europa.

% Comercio intracomunitorio/ Comercio mundial

En el cuadro que antecede podemos observar que el porcentaje de comercio (exportaciones más

importaciones) que España mantiene con el área de los nueve es importantísimo; tanto, que supera al de

los países tan significados como Francia y el Reino Unido, y está muy cercano al de Alemania y

Dinamarca. La diferencia con el Benelux e Irlanda se debe fundamentalmente a la más larga tradición de

contactos comerciales entre Holanda, Bélgica y Luxemburgo, de una parte, e Irlanda e Inglaterra, por

otra.

Si observamos la media de comercio intracomunitario que los nueve países mantienen entre sí, podremos

observar que las cifras no son muy lejanas a las españolas. Todo ello pese a las restricciones cuantitativas

que todavía mantiene España en su comercio de importación y a las innumerables dificultades con que la

CEE recibe nuestras exportaciones.

No es aventurado opinar que, una vez desaparecidas estas barreras por uno y otro lado, los porcentajes de

comercio que España mantiene con los nueve alcanzará muy pronto la medía de esos países.

No es casual esta íntima implicación de las economías española y comunitaria. Influyen en ella factores

de proximidad geográfica, de afinidad histórica y de tradición comercial. Además, desde el comienzo de

la era industrial, la presencia de capitales de países que hoy son comunitarios ha sido permanente. Re-

cordemos la inversión belga, francesa, alemana o británica en las explotaciones mineras, en la

construcción de ferrocarriles, en la marca de fletes, etcétera, a principios de siglo.

El 40 por 100 de la inversión procede de la CEE

Concretándonos a hoy mismo, cerca del 40 por 100 de la inversión no nacional procede de la CEE, y esas

inversiones tienen unas consecuencias comerciales inmediatas; basta recordar el cuantioso, volumen de

exportaciones de automóviles a cargo de empresas cuyas centrales se encuentran más allá del Pirineo.

En cuanto a las exportaciones agrarias, el factor geográfico es determinante. Todos los productos

perecederos tienen que exportarse al área de los nueve en una elevadísima proporción, ya que queda muy

poca Europa fuera de la CEE, y no hay otro mercado que el europeo para nuestras frutas y hortalizas, que

todavía pesan enormemente.

en el haber de nuestra balanza comercial.

Si España se comporta ya de hecho como un miembro de la CEE desde el punto de vista del volumen de

intercambio comerciales, conviene no olvidar que firmar las actas de adhesión supone mucho más que

eso. Queda mucho, trabajo que hacer en política fiscal, en política dé empleo, en política de estructura, en

política agraria, etc.

Pero es esperanzador que al menos estemos muy cerca ya en algún terreno y que el viaje del señor Suárez

tenga una base sólida en donde asentarse.

Carlos SÁNCHEZ CARRASCO

 

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