Autor: Prados Arrarte, Jesús. 
 El informe de la OCDE sobre España (II). 
 Sorpresa por la elevada participación de los asalariados en la renta nacional  :   
 Una de las causas importantes de la escasa creación de puestos de trabajo ha sido el aumento de los salarios reales. La ausencia de una política de rentas conduce a grandes injusticias.. 
 Ya.    14/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

14-VIII-77

El informe de la OCDE sobré España (II)

Sorpresa por la elevada participación de los asalariados en la renta nacional

Una de las causas importantes de la escasa creación de puestos de trabajo ha sido el aumento de los

salarios reales

La ausencia de una política de rentas conduce a grandes injusticias

La OCDE calcula que los precios subirán en España él 31,5 por 100 en 1977, frente a algo menos del 18

por 100 en 1976. Ese cálculo proviene de que los precios al consumo se elevaron en la iniciación de 1977

con un incremento mensual medio del 2,4 por 100 (durante el primer trimestre).

Es interesante señalar los precios que más progresaron últimamente. Figuraron en cabeza los servicios y,

en especial, las distracciones (4,1 por 100 por mes de aumento) y los de sanidad (3,4 por 100 de aumento

por mes). Los precios de los alimentos subieron el 2 por 100 por mes en ese período. El incremento

trimestral de los precios llegó .a ser del 28,1 por 100 en el segundo trimestre de 1976 en relación con el

primer trimestre del año.

En el promedio de los 24 países de la OCDE (con exclusión de Turquía), el aumento de los precios al

consumo fue del 10,7 por 100 entre 1970 y 1975, pero en España ascendió al 21,1 por 100. Si se realizara

la comparación desde 1974, la diferencia sería aún mayor. Lo importante es que "el margen entre los

ritmos de alzas dé precios registradas en España y en sus principales países contrapartes comerciales se ha

acrecentado considerablemente en 1976, siendo así que entre 1973 y 1975 España sufrió de tasas más

elevadas de inflación, que se movían, sin embargo, paralelamente a las observadas en el extranjero", dice

la OCDE.

Incidencia en los salarios

Ese incremento continuo de los precios debía afectar necesariamente a los salarios. Asegura la OCDE que

"en el segundo semestre de este año (1976) la progresión de los salarios horarios superó de nuevo el 30

por 100 en relación al período correspondiente de 1975, mientras que la masa salarial crecía a un ritmo

del orden del 25 por 100". La causa fundamental de esos aumentos provino de los convenios colectivos,

que en los tres primeros trimestres de 1976 afectaron a 3,3 millones dé -trabajadores, en comparación con

2,4 millones para el conjunto del año 1975.

Como resultado de esa elevación de los salarios nominales, los salarios reales consiguieron también

aumentos, pero muy inferiores a los de los años precedentes, ejercicios qué gozaron de un menor

incremento de las remuneraciones nominales. ¡La inflación deterioraba los intentos de me

jorar los salarios reales, sin que por ello disminuyera la presión de los salarios sobre los precios! Así,

según la OCDE, el incremento de los salarios reales bajó del 9 por 100 anual para el período 1970-74 al

3,8 por 100 en el promedio del bienio 1975-76, mostrando que una política reiterada de inflación de

costes acaba por afectar a los trabajadores y, posiblemente también, a los empresarios.

En todo caso, el sostenido aumento de los salarios reales ocasionó una redistribución de las renías en

favor de los trabajadores. La participación de éstos en la renta nacional pasó del 57,2 por 100 en 1970 al

66,3 por 100 en 1976, en parte a causa de los salarios diferidos de la Seguridad Social, que aumentaron

desde el 9,3 al 12 por 100. En esas Cifras debe tenerse en cuenta que los asalariados constituían en 1976

el 71 por 100 de la población activa.

Sorpresa de la OCDE

Referida a esa última proporción, la OCDE se sorprende de que la participación de los asalariados sea tan

grande en la renta nacional, y llega a asegurar que "teniendo en cuenta ese factor, la parte relativa de los

salarios en la renta nacional seria una de las más elevadas entre los principales países industriales",

agregando que "es posible, sin embargo, que las rentas no salariales sean ampliamente subestimadas por

los resultados de la contabilidad social".

Ese análisis sobré los precios y .salarios afecta a la formación de rentas, pero afecta también al volumen

del empleo. En efecto, a medida que crecen • los salarios reales, todos los estudiosos de la

macroeconomía deducen que debe haber una reducción del empleo. Un sindicato obrero puede

proponerse mejorar, bien las remuneraciones o bien el empleo de sus afiliados, pero no ambas cosas a la

vez, al igual que ocurre o cualquier ente que goce de una situación oligopólica en el mercado. Parece

indudable, por tanto, que una de las causas importantes de la escasa creación de puestos de trabajo en la

´economía española en los últimos años ha. sido el aumento de los salarios reales, que ha afectado al

volumen del empleo. La OCDE comenta que "el desempleo no ha ejercido, aparentemente, un freno

importante" en relación con los incrementos salariales.

La inflación

La OCDEconsidera que en la inflación española influyen muchas causas. Se ha visto ya que afirma la

existencia de una inflación de costes originada por la expansión de salarios y beneficios, pero también

considera que los gastos -del sector público y las actividades bancarias influyen en el curso del proceso

inflacionista. Encuentra, además, la OCDE que las políticas fiscal y monetaria no han estado muy

coordinadas. Dice así:

"La política presupuestaria ha sido expansiva en el primer semestre (de 1976) y restrictiva en el segundo

semestre, mientras que la política monetaria, decididamente restrictiva en el primer semestre, se hizo

expansiva en el segundo semestre", refiriéndose al mismo ejercicio. El hecho de que ambas políticas

hayan empujado en direcciones diferentes parece a algunos economistas la más moderna "finesse" de la

política económica, pero al autor" de las presentes, lineas le parece un enorme contrasentido, y más aún a

causa de que los instrumentos para juzgar de los efectos de la política.fiscal se fundan en proposiciones

macroeconómicas estáticas y en funciones del consumo y de producción carentes de toda precisión.

Esa contradicción no tiene, sin embargo, importancia frente a las cifras crediticias presupuestadas por el

Banco de España, que prevén un incremento ´de las "disponibilidades líquidas" (muy próximas al dinero

legal más los depósitos) del 21 por 100 para 1977. La OCDE objeta muy firmemente esa expansión, que

sólo podrá conducir a una presión inflacionaria. Son muchos los años en que el Banco de España permite

una expansión de los aportes de los intermediarios financieros, que deben ocasionar una fuerte inflación.

A causa de ello, la OCDE señala que el Banco de España aumentó sus créditos a la banca comercial desde

52.000 millones de pesetas a fines de 1975 a 217.000 millones a fines de 1976, permitiendo a los bancos

expandir correspondientemente su financiación del alza de precios.

Ausencia de una política de rentas

Otros aspectos del informe de la OCDE se refieren al proceso inflacionario. Esa entidad señala que han

disminuido en 1976 los aportes del sector público a la Seguridad Social, lo que obliga a las empresas

a financiar los notables incrementos del presupuesto de ésta. También realiza la OCDE ciertas

consideraciones sobre los aspectos sociales de la inflación en España, que se citarán textualmente.

"....el proceso de distribución de rentas ocurrido en 1974-76 se ha mencionado en la primera parte de este

estudio, y si bien no se dispone de datos precisos sobre este punto, todo permite suponer que los

principales beneficiarios no han sido las categorías más destituidas, sino más bien-ciertas categorías de

asalariados que disponen de un elevado poder de negociación. Ese tipo, de proceso, en gran parte

espontáneo, podría mostrarse incompatible con las condiciones necesarias para un crecimiento

equilibrado y durable de la economía; de donde se deduce la necesidad de una intervención de parte del

Estado para conciliar los imperativos del equilibrio económico con los de la justicia social. Tal

intervención no puede ser realizada sino por la acción de una reforma fiscal, que facilitaría un consenso

social lo más amplio posible para la aplicación indispensable de una política de rentas."

Según la OCDE, la ausencia de una política de rentas conduce a muy grandes injusticias en las que salen

perjudicados los más pobres y destituidos, y conduce además, como se vio, a fomentar en alto grado la

desocupación. Aquella entidad supone que una adecuada política de rentas permitirá resolver las

desigualdades de los últimos años, que han beneficiado en alto grado a ciertos grupos sociales que

disponen de uña fuerte posición negociadora, pero que han perjudicado a los que carecen de ella. Los tres

millones y medio de pensionistas vienen inmediatamente, a la memoria, pero también las capas menos

organizadas del trabajo que no han podido defenderse del aumento de los precios.

Jesús PRADOS ARRARTE

(Catedrático de la Universidad Complutense)

 

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