Autor: Echea. 
   Descenso alarmante del consumo de pan     
 
 Hoja del Lunes.    08/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Comer y beber

Descenso alarmante del consumo de pan

Los soldados españoles de los tercios de Flandes se alimentaban de pan. Los servicios de intendencia les

distribuían medio kilo durante la jornada. Con esta única y frugal ración marchaban por Europa de

victoria en victoria. Hoy, sin embargo, les resultaría imposible vivir, incluso, aunque doblaran la ración.

Peor aún: caerían enfermos rápidamente, con una serie de trastornos digestivos. Luego se presentarían los

primeros síntomas de una enfermedad carencial: el beri-beri.

El pan, que fue en otros tiempos un alimento completo, apenas se le da ya la menor importancia como

elemento nutritivo. Además, consumido en gran cantidad puede resultar peligroso. Tendríamos que

preguntarnos qué habrá cambiado, si el español medio o el pan. Nuestros abuelos podrían contestarnos: el

pan cotidiano no.es el mismo de antes. Se nos ofrece en unas finas barras doradas, crujientes y tibias. La

miga es notablemente blanca y apetitosa. Pero parece que existe, un mundo entre esta especie de pastel y

aquella masa pardusca y pesada. Aunque en favor del pan de ahora sólo están las apariencias, porque es

difícil, de digerir, menos alimenticio y en veinticuatro horas deja de ser casi comestible.

A pesar de todo, sigue ocupando un lugar en nuestra mesa, no sabemos por cuánto tiempo. El español

consume una pequeña ración de pan. Hace siglo y medio se tomaba, posiblemente, casi un kilo. El

descenso de la curva de consumo se ha acentuado, de manera evidente en estos últimos años.

Las dos razones más importantes para que se consuma menos pan es el aumento del nivel de vida y el

temor a engordar. Hace treinta o cincuenta años la comida de un obrero, por ejemplo, era .una libreta,..´en

la que se embuchaba lo que se podía-, desde unos tomates a unas sardinas. El otro aspecto importante es

el que nos brinda la mujer, que en cuanto cumple los dieciocho años ya comienza a sentir, preocupación

por mantener la linea.

Para engañar la falta de pan existen en el mercado desde los colinos o el llamado "pan-toast" a una amplia

gama de los productos conocidos como dietéticos; alumnos, incluso vitaminados. En el año 1940 eran 315

las panaderías que habia abiertas en Madrid-, Casi cuarenta, años después, con una población que se ha

cuadruplicado, el número de establecimientos donde se despacha pan ha disminuido casi en un tercio. Se

calcula que el madrileño consume unos ciento cincuenta gramos de pan diariamente.

Existe una especie de ofensiva general contra, el pan, desatada sobre todo por especialistas en dietética e

higienistas, que le reprochan- su pobreza en sustancias útiles. Los médicos, por su parte, le achacan una

serie de trastornos. Muchos de estos médicos han comentado que algunos de sus pacientes muestran una

intolerancia total o parcial al pan. Le acusan de producir aerogastria, fermentaciones, acideces y hasta

dermatosis.

Lo mismo en Madrid que en toda España ha descendido sensiblemente el consumo de pan. Las industrias

de la harina trabajan muy por debajo de sus posibilidades. Pero la baja en el consumo de pan no es un

fenómeno nacional. Se registra en toda la amplitud de lo que podríamos llamar la zona del trigo. La

explicación es muy sencilla. El hombre halla a su disposición una gran variedad de productos alimenticios

de los que ignoraba su existencia hace cien o doscientos años. Su nivel de vida le permite también

ofrecerse alimentos en otros tiempos muy caros. La carne fresca, la leche, los quesos y una serie de

productos exóticos eran muy escasos en otras épocas.

ECHEA

 

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