Autor: Cavanna, Tomás. 
 Casi todos en el mercado negro. 
 1.600 españoles compraron Mercedes en 1976     
 
 Diario 16.    03/08/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Miércoles 3-agosto 77/DIARIO16

ECONOMÍA/BOLSA 1

Casi todos en el mercado negro 1.600 españoles compraron Mercedes en 1976

Tomás Cavatina

MADRID, 3 (D16).— Durante el pasado año se matricularon en la España peninsular un total de 1.614

automóviles Mercedes-Benz de importación, de tos cuales tan sólo 89 (poco más del 5 por 100)

corresponden al cupo legal autorizado para Mevosa, representante exclusivo de la marca germana en

nuestro país.

Los 1.525 Mercedes restantes se importaron al país tras una antigüedad mínima de dos años con otra

matrícula extranjera y en su gran mayoría van destinados al mercado negro, en donde su cotización es

netamente superior al de los importados dentro de cupo. Los 89 coches importados directamente por

Mevosa alcanzaron una facturación total de 140,6 millones de pesetas, lo que supone una media de

1.600:000 pesetas por unidad; por su parte, la cotización media de un Mercedes en el mercado negro

viene .a ser de 2.300.000 pesetas, lo que nos arroja una cifra final de más de 3.500 millones.

La importación de automóviles de turismo a España está rigurosamente contingentada con el fin de prote-

ger a la industria nacional y, además, gravada por toda una serie de impuestos que duplican prácticamente

el precio de origen. Actualmente el precio medio de un Mercedes-Benz en el mercado alemán es de

800.000 pesetas, aunque los modelos más lujosos llegan a rondar los dos millones.

Pero esta férrea ley de importaciones tiene algunos ciaros que favorecen a determinados sectores sociales.

Una vez con placa española dichos coches pueden revenderse sin ninguna traba legal a cualquier subdito

español, que para ponerlo a su nombre sólo tendrá que abonar un impuesto de lujo porcentualmente

menor del referido a un coche nuevo, nacional o extranjero.

Dos años en el garaje

Existe en nuestro país toda una organización encargada de canalizar la comercialización de dichas impor-

taciones individuales. Los afortunados que pueden realizarlas compran precisamente aquellos modelos

que sus "asesores" les señalan, y en la mayoría de los casos van directamente desde la tienda hasta un

garaje, en donde son amorosamente guardados durante los dos años necesarios para poder realizar la

importación; luego se pagan sin titubeos las tasas e impuestos, ya que inmediatamente el coche pasará a

otras manos, mientras que su ex dueño recuperará íntegra su inversión y mi pingüe beneficio.

Privan los Mercedes

Durante el año 1976 se matricularon en España un total di´ 6.750 coches importados, excluidas

naturalmente las Canarias, Ceuta y Malilla, -en donde las importaciones son libres. Dicha cifra supone un

1 por 100 sobre el total de matriculaciones del país, y aunque no ¿e conocen datos reales, es fácil mente

presumible que más de la mitad se importaron para especular en el mercado negro.

Mercedes-Benz es la marca extranjera más matriculada. duplicando en número a la marca número dos en

ventas. Ford, con tan sólo 765 unidades. Siguen en gustos Peugeot (739 unidades), Opel (580 unidades) y

Volkswagen

Queda patentizado además el origen de la gran mayoría de estos coches: Alemania, uno de los principales

focos europeos de la emigración española,

En 1976 sólo se matricularon 36 Jaguar, 20 Rover, un solo Wolseley y ocho Rolls Royce, de los que seis

fueron a Madrid, uno a Barcelona y otro a Navarra.

Respecto a los Mercedes importados por el representante de la marca, la mayoria han ido a manos de

banqueros, gerentes de las grandes empresas y toreros, estos últimos el gremio con más Mercedes en su

parque: los futbolistas apenas se gastan los cuartos en Mercedes.

Galicia y Andalucía, a la cabeza

Otro ejemplo claro de que la compra de un Mercedes es inversión favorita de emigrantes, de cara a con-

seguir luego unos beneficios extras vendiendo el coche tras su regreso a España, lo tenemos en el número

de unidades matriculadas por provincias, muy elevado en aquellas con fuerte emigración, como Galicia y

Anda-lucia. En La Coruña se matricularon 72 y en Pontevedra 55, mientras que en Málaga fueron 33 y en

Granada 23; por el contrario, en una provincia rica y donde tradicionalmente gustan los buenos coches,

como es el caso de Vizcaya, sólo se matricularon 19 Mercedes.

El gran flujo en la reventa llega a Madrid, como también las nuevas matriculaciones de aquellos que ya lo

trajeron vendido de antemano, pues en la capital se matricularan durante 1976 nada menos que 851

Mercedes-Benz, mientras que en Barcelona sólo se registraron 141, situándose La, Coruña en tercer lugar,

Madrid, de hecho, es el gran devorador de coches de importación, seguida muy de lejos por Barcelona y

copando entre ambas más de ¡as tres cuartas partes del total nacional. A los catalanes les gustan en

cambio los deportivos, como Ferrari, De Tomaso, Maserati, Alfa .. Ello no quita para que aparezca un

Ferrari de buenas a primeras en Ciudad Real, o un Jaguar en La Corana.

Los vendedores piden libertad de cupo

Mientras, los coches standard de importación se apolillan en los escaparates de los concesionarios que, a

duras penas, logran colocar el mínimo cupo asignado, ya que el público medio español es cada vez mas

reacio a invertir dos o tres veces más de dinero por la compra de un coche extranjero de categoría similar

a los de fabricación nacional. La élite capaz de adquirir coches de importación es muy limitada y ellos

saben que abriéndose el cupo desaparecería inmediatamente el increado negro y fluiría más clientela

hacia sus comercios.

Los fabricantes extranjeros claman también por la imposibilidad de colocar coches en nuestro mercado,

mientras que los españoles exportamos bastante, sobre todo desde el asentamiento de la Ford en nuestro

país.

Por último, los fabricantes estiman que ya están en condiciones de competit directamente COR los extran-

jeros en nuestro mercado y que la protección estatal está demás; ahora bien, son reacios a regalar nada

por" las buenas y estiman que la libertad de cupo es una carta a jugar más adelante cuando la integración

en el Mercado Común sea inminente

 

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