Garrigues Walker a Cambio 16. 
 El Estado derrocha millones     
 
 Diario 16.    09/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Garrigues Walker a "Cambio 16"

El Estado derrocha millones

MADRID, 9 (D16).—El Estado español está derrochando miles de millones de pesetas, debido en parte a

que todavía sigue corrompido por el aparato franquista nacional sindicalista, ha dicho el actual ministro

de Obras Publicas y Transportes, Joaquín Garrigues Walker, en unas declaraciones en exclusiva a

"Cambió 16".

Si la Administración del Estado se apretara el cinturón, podrían ahorrarse unos doscientos mil millones de

pesetas (el diez por ciento del presupuesto general del Estado de este año, que es de dos billones de

pesetas), deduce la citada revista tras un análisis detallado de los gastos del país.

Precisamente hoy el ministro de Hacienda, el socialdemócrata Francisco Fernández Ordóñez, defiende

ante las Cortes el proyecto de ley de medidas urgentes de reforma fiscal, que supondrían unos ingresos al

Estado de veintidós millones de pesetas, poco mas del 1 por 100 de los presupuestos generales.

En sus declaraciones, Garrigues pone de manifiesto que uno de los principales responsables de la crisis

económica por la que atraviesa el país es la burocratización del Estado que, ademas de generar unos

gastos impresionantes, obstaculiza el desarrollo de la economía de mercado.

En opinión del ministro de Obras Públicas, el control sobre el gasto público "es una premisa mayor in-

discutible en todo el mundo occidental y cuando no existe ese control, el impuesto pierde su razón de ser

Jurídica y su base moral".

"Me parece muy difícil —añadió— exigirle austeridad al empresario español, al trabajador español y, en

definitiva, al ciudadano español, cuando la tendencia del poder público sigue siendo la de crear burocracia

nueva. Si queremos austeridad —dijo más adelante—, el ejemplo • tiene que empezar desde arriba, por

los ministros y por los directores generales."

Sobra gente en los Ministerios

Garrigues Walker mantiene que en todos los Ministerios sobra mucho personal. "Es considerable la

acumulación de puestos de trabajo en funciones que no requieren tanta cantidad de horas y mano de obra.

En los últimos cuarenta años la gente que no tenía un puesto en la empresa privada se ha ido

acomodando en la Administración del Estado."

"Yo creo que una de las obligaciones más graves de este Gobierne es variar el signo de esa tendencia. Y

hay lo que yo diría mas grave: el espíritu muy común en altos níveles de la Administración de que hay

que seguir aumentando esa búrocracia, creando cada vez m a y ores plantillas, mayor número de cargos,

departamentos y funciones, a cosía del ciudadano que paga todo ese despilfarro." Calificó de "la más

irresponsable del mundo" a la burocracia franquista. "Aquí todo ha dependido del favor de la burocracia,

y, como pasa siempre, el favor es siempre privilegio."

No hubo economía de mercado

Censurando el intervencionismo del Estado nacional sindicalista, el ministro de Obras Públicas, que aban-

donó la empresa privada para dedicirse a la política, afirmó: "Aquí han funcionado los símbolos de la eco-

nomía de mercado, o sea, que ha habido bancos y ha habido sociedades anónimas, pero no ha funcionado

un sistema de libertad económica porque no ha sido el mercado el que ha fijado los precios. Por ello, el

aparato, del Estado se ha convertido en un gran órgano de control de precios, de regulación de

intervención y, lo que era inevitable, ha hecho que proliferasen los privilegios y loe oligopolios."

Garrigues hace culpable de la crisis económica en nuestro país, «parte de la incidencia de la crisis

internacional, el haberse adoptado durante el franquismo un sistema híbrido entre el capitalismo y el

materialismo marxista, heredando los vicios de ambo y sometido a la decisión de la burocracia. "Nada

hay más peligroso que un hombre público sin límites ni fronteras en su actuación. Porque cuando el

empresario se equivoca, el mercado suele demostrarle que se ha equivocado y lo suele pagar con la

bancarrota. También el trabajador paga las consecuencias de la mala marcha de y empresa con el

desempleo, pero cuando el hombre publico se equivoca, y cuando se equivoca puede equivocarse en miles

de millones de pesetas, su acción u omisión queda oculta muchas veces y mucho mas cuando los medios

de difusión están controlados o están en manos del propio Estado."

 

< Volver