Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   La tregua     
 
 Informaciones.    08/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA TREGUA

Por Abel HERNÁNDEZ

CARRILLO y González salieron del palacete de la \J Moncloa satisfechos. El presidente Suárez habla

compartido con elfos sa optimismo y sus preocupaciones. El dirirente comunista que tiene más poder que

el que le corresponde por el resultado electoral, y el dirigente socialista, que tiene menos desde que firmó

el pacto, habían pedido audiencia al primer ministro. Antes habían intentado ponerse entre ellos de

acuerdo. Iban en actitud constructiva, y Suárez aprovechó la oportunidad.

De acuerdo con nuestras fuentes, Carrillo y González están de acuerdo en que es necesaria una tregua

para que el proceso democrático no se deteriore y para salir de la crisis económica. Parece seguro que los

dos dirigentes de la Izquierda ofrecieron su colaboración para apaciguar la agitación callejera y cortar en

lo posible los injustificados brotes de huelga. El país no puede permitirse estos lujos.

No es que el orden público esté más amenazado, como airean algunos catastrofistas, que en tiempos

pasados. Pero no favorecen nada á la naciente democracia ni a la convivencia nacional los Intentos

revolucionarios o reaccionarios que vienen estallando intermitentemente aquí y allá. Pamplona y Málaga

son los d«s últimos puntos de referencia. Tampoco es muy edificante la creciente oleada de delincuencia.

Hay ultras de los dos signos que no se resignan a la democracia y que aprovechan cualquier resquicio de

sana protesta ciudadana para fomentar la revuelta. Parece razonable que se ponga freno al Infantil deporte

de las manifestaciones, salvo en casos excepcionales, y al recurso a la huelga, venga o no venga al caso,

sin agotar los procedimientos del diálogo entre las partes. Sobre todo, es poco comprensible que se

alienten huelgas competitivas para demostrar qué central sindical —Comisiones Obreras o U.G.T.— tiene

más poder de convocatoria, como está ocurriendo, por ejemplo, en la construcción. Esto no parece etico

ni serio. Lo razonable es, en estos momentos de abogo de las empresas, quitarles el dogal del cuello con

un período de paz social y con un respiro en la concesión de créditos.

Vos dirigentes de la izquierda son conscientes de que hay que robustecer 1a autoridad, sin caer en el

autoritarismo. Y ayer, en la Moncloa, expresaron su apoyo a Suárez en este sentido. Tanto uno como «tro

son conscientes de qtw, en estos momentos, no hay otra alternativa que la establecida en los pactos de la

Moncloa. Sin un clima de p*x sedal, que genere serenidad y confianza^ los pacta* podrían convertirse en

papel mojado. Ellos tienen cierta faena en las fábricas y en las caUes. 81 logran la tregua, la demostrarán.

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