Autor: Cantarero del Castillo, Manuel. 
   Socialismo y sociedad de consumo     
 
 Pueblo.    24/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

SOCIALISMO Y SOCIEDAD DE CONSUMO

EL socialismo elaboró su primera formulación en un sentido de oposición a un capitalismo despiadado,

que funcionaba según el esquema de «producción escasa para una reducida clase consumidora

privilegiada», en un marco de sociedad indigente. Pero, en los países desarrollados, el capitalismo

evolucionado, o neocapitalismo, funciona con un esquema radicalmente contrario de «producción de

masas para consumo de masas», en un marco de sociedad opulenta. Evidentemente, es erróneo y

contraproducente mantener hoy la formulación socialista inicial en esos países, dado que la realidad

capitalista a que hay que oponerse es radicalmente distinta, y ello es lo que, en los mismos, hacen

bastantes socialistas, divorciando a la clase obrera de la realidad.

Alguien podra objetar que la actual crisis económica amenaza con interrumpir el proceso de la producción

de masas para el consumo de masas, Si ello ocurriese así, y se reprodujeran las situaciones pasadas de

indigencia y de miseria, el socialismo volverla a ser valido, teóricamente, según sus formulaciones

decimonónicas. Pero ello parece poco probable. Y aun si asi fuese y pretendiese el establecimiento de la

dictadura del proletariado o, simplemente, obstruyese de manera grave el esfuerzo para la superación de

la crisis, tengo para mi que, dada la correlación universal de las fuerzas, lo que se produciría en Occidente

con toda seguridad seria un fenómeno de capitalismo autoritario, según ya ocurre en algunos países, como

Brasil, por ejemplo, en los que él socialismo no. tendría nada que hacer durante un largo trecho histórico.

En los países europeos del Norte, generalmente más desarrollados, los socialistas se dieron cuenta de todo

lo dicho hace ya más de veinticinco años e hicieron la oportuna y puntual adaptación Ideológica.

El resultado fue la reconducción del progreso económico capitalista en un sentido operativo de un

paralelo progreso social que, prácticamente, hizo desaparecer en ellos a los partidos comunistas En los

países europeos del Sur. los socialistas no hicieron esa adaptación de. la ideología a la nueva situación, o

la hicieron insuficientemente. El resultado fue una obstrucción torpe,del proceso económico que redujo

sensiblemente el ritmo del desarrollo y, ´consecuentemente, del progreso social y un gran crecimiento del

comunismo, que al final y con el «eurocomunismo» hizo la adaptación ideológica que el socialismo,

como en los países del norte europeo, debería haber hecho hace más de veinticinco años. (En rigor, la

Internacional Socialista, en el Congreso de Francfort de 1951, hizo unu adaptación ideológica con

pretensión de validez para todos los partidos socialistas. Pero solo se inspiraron en la misma los partidos

del norte europeo,)

Veamos, tarde, como se ve todo en España, qué autocrítica y qué adaptación ideológica hizo el socialismo

europeo hace más de veinticinco años, según la expusimos en uno de nuestros libros y en algunos

artículos de Prensa, hace más de ocho años, aunque el tema, aquí, entonces, ni interesaba ni nadie lo

entendía.

R. H. S. Crossman, en su libro «El socialismo en la sociedad opulenta», escribe: «El fallo de las

previsiones de Marx fue debido, en gran parte, a su rígida afirmación de que el capitalismo no era capaz

de evolucionar, como lo han señalado acertadamente Aneurin Bevan y John Strachey

en dos notables libros que no han recibido la atención que merecen.» (Los libros son, respectivamente,

«In place of fear» y «Contemporary capitalism».) Por su parte, otro socialista inglés, Crosland, en su obra

«The future of socialism», escribe: «Las contradicciones del capitalismo, que formaron el núcleo central

de los análisis socialistas al viejo estilo, son ahora mitos pasados de moda, debido a que el desarrollo de la

economía actual es tan diferente del capitalismo del XIX, que merece un nombré...» A su vez, Erich

Fromm, al que puede considerarse como un importante intelectual socialista, en su obra ¿Humanismo

socialistas escribe: Marx estaba convencido de que la clase trabajadora dirigiria la transformación de la

sociedad porque era simultáneamente la clase más deshumanizada y alienada y la de mayor potencial,

pues el funcionamiento de la sociedad dependía de ella. No previo que el capitalismo se desarrollaría

hasta un punto en que la clase trabajadora prosperaría materialmente y compartiría el espíritu

capitalista...»

En Suiza, y esta cita ya la hacíamos en un articulo de Prensa hace diez años, la destacada dirigente

socialista Jeanne Hersch escribía: «Manteniendo la propaganda sobre los temas que eran legítimos en

1848 (año del Manifiesto Comunista) se acostumbra a la clase obrera a un auténtico divorcio mental...»

«Los movimientos , socialistas seguía han mantenido demasiado a menudo una fraseología caida en

desuso, sin contacto con la situación real, pretendiendo una coherencia y exigiendo una fidelidad

independiente de los hechos.» En EE. UU, cuyo desarrollo económico y social va un cuarto de siglo por

delante del resto del mundo, el jefe del luego desaparecido partido socialista. Norman Thomas, escribía

allá por los años treinta: «El Socialismo que llevará a la sociedad a una. comunidad de hombres libres

será, en el mejor sentido de la palabra, revolucionario. Pero el profundo cambio que se pretende no se

producirá en un apocalipsis cegador...*

¿Cuál es entonces, la manera de operar del socialismo en la sociedad de consumo? Pues, sencillamente,

reconducir constantemente al neocapitalismo, valiéndose de manera critica de las vías democráticas que

el mismo propugna y dice aceptar; y reconducirlo en una dirección de ascenso racional y moral o

espiritual. O, lo que es igual, tratar de que, poco a poco, al tiempo de que va produciendo el desarrollo

económico Imprescindible, tenga ese neocapitalismo que ir aceptando, bajo la constante presión

democrática socialista, la ordenación de la producción y del consumo de masas hacia fines conscientes de

orden racional y moral, en la vía hacia lo que Schumpeter llamó la socialización en una situación de

madurez».

Se trata de transformar la sociedad del lucro y de la insolidaridad en la sociedad de la cooperación y la

solidaridad, pero sin obstruir el proceso de crecimiento cuantitativo que el capitalismo ha asegurado,

hasta el .momento, mejor que los sistemas de economía dirigida, sino transformándolo en ese sentido de

ordenación racional y moral hasta que ese crecimiento cuantitativo permita el crecimiento cualitativo. El

capitalismo ha hecho lo que he venido llamando la «revolución de la cantidad»; al socialismo le

corresponde hacer, a partir del cumplimiento total de la misma, la que también he venido llamando la

revolución de la calidad».

 

< Volver