Una declaración prometedora     
 
 El País.    17/07/1976.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Una declaración prometedora

Si los propósitos y las promesas del Gabinete Suárez se cumplen, bien puede perdonársele el haber tenido

a la opinión expectante y haber mandado a dormir a los españoles anoche sin que la televisión anunciara

—contra lo prometido— el programa gubernamental.

Dijimos en su día, y no tenemos empacho en reiterarlo, que serán los hechos y no las palabras quienes

avalen o no la gestión del Gobierno. Decimos hoy también, sencilla y claramente, que la declaración del

Gabinete nos parece acertada y prometedora: un programa ambicioso de convivencia en el que apenas

sólo es preciso despejar las sombras de los límites a la amnistía, que deben set los mínimos, de modo que

se logre una auténtica pacificación en el País Vasco, según pedíamos en nuestro editorial de ayer mismo.

Un programa como el anunciado merece más reposado juicio que este inicial, escrito a la vuelapluma de

las cuatro de la madrugada. Digamos, como primera impresión, que la declaración, curiosamente, es más

ambigua en lo económico que en lo político. Digamos también que hay todavía unas cuantas

contradicciones en la vida cotidiana con los proclamados deseos del Gabinete: por ejemplo, limitaciones

al derecho de reunión y prohibición de manifestaciones en solicitud de una amnistía que ahora, el propio

Gobierno, solicita.

La democracia, desde luego, no es una conquista fácil. Ni le va a ser sencillo cumplir al Gobierno sus

promesas. Desde estas páginas vaya nuestra convicción de que la gran mayoría del pueblo español estará

dispuesta a colaborar en un programa que ayude a construirla. Pero sin reticencia alguna debemos añadir

que las palabras sin obras están muertas. El Gobierno ha hablado bien. Ahora debe obrar en consecuencia.

 

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