Autor: Schwartz Girón, Pedro. 
   Gobierno de concentración     
 
 ABC.    23/10/1977.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN

CADA vez se acerca mas «! presidente Suárez al Gobierno de concentración. Las grandes

decisiones se toman en las reuniones de la Moncloa, « las que asisten líderes da la oposición

sin casi representación parlamentaria y de las que faltan la mayoría de los ministros de la

Corona. Ello supone una renuncia implícita al sistema normal en Europa, por «I pue se concede

el ejercicio del poder al partido o partidos que hayan vencido en las elecciones generales hasta

ser derrotados en los comicios y constituye una innovación constitucional digna de comentarlo.

La Unión de Centro Democrático, contra muchos pronósticos, resuttó claramente vencedora en

las elecciones det 15 de junio de 1977. Obtuvo la mayoría absoluta en el Senado y te faltaron

once votos para conseguirla en el Congreso. Era natural que el Rey encargase de formar

Gobierno al líder que habla contribuido tan señaladamente a la victoria de esa familia de grupos

centristas. Suárez formó un Gobierno monocolor •minoritario. Era fácil de prever que, dadu las

dificultades de gobernar en un periodo constituyente y bajo los efectos de ana Inflación

preocupante, el presidente tendría que ampliar su base parlamentaria. Ello podía hacerse en

dos direcciones: Incluir a otros grupos centristas en el Gobierno, señaladamente la minoría

liberal catalana o los cristiano-demócratas del Partido Nacionalista Vasco; constituir un

Gobierno de concentración. Parece que eJ presidente Suárez comienza a Inclinarte por la

segunda.

Es de esperar que Suárez no haya decidido compartir au poder de decisión con líderes de otros

partidos a la ligera. No cabe duda de que es la gravedad de la situación económica y la dureza

de tea medidas necesarias para encauzarla lo que le ha llevado a citar a sus rivales políticos y

llegar « un programa pactado para vencer la Inflación. Establecido este precedente, era

^resistible la tentación de discutir también alrededor de la mesa de la Moncloa las medidas de

orden público exigidas por el recrudecimiento del terrorismo.

Nadie niega que la economía española se encuentra en mal estado. Las alzas de precios Je

julio y agosto equivalen a tasas de Inflación anuales por encima del 44 por 100. Es cierto que

parte de esta reciente explosión de los precios se debe a (a devaluación y no tiene por qué

perpetuarse en el mismo ritmo. Pero los costes salariales pare tas empresas, es decir, el pago

a los empleados tnás las contribuciones m la Seguridad Social, están creciendo a más del 40

por 100 anual. Aunque el Banco de España lleve algunos meses restringiendo los medios de

pago, la inflación subyacente se encuentra alrededor del 35 por 100. Al parecer, está parado un

5 por 100 de la población activa y se teme el efecto de (as numerosas suspensiones de pagos

que se preparan. La situación de las reservas ha mejorado con la devaluación, pero siguen

corriendo rumores Inquietantes.

Los ministros económicos no tian conseguido comunicar al señor Suárez al significado de estas

cifras hasta muy recientemente, hasta finales det mes de septiembre. Ello ha debido de

socavar la confianza del presidente en sus ministros económicos y de reducir su disposición a

enfrentarse con la crisis con el solo apoyo de su Gobierno y su partido. De aquf que parezca

inclinarse cada vez mas por la solución hace tiempo propuesta por Carrillo; ai menos en la

práctica vivimos bajo un Gobierno de coalición.

El presidente, pues, se ha visto casi forzado a recurrir a* apoyo exterior. Podría haber

aprovechado la dimisión de Camuñas para sustituir a sus ministros económicos, pero ello

habría hecho mal efecto en la opinión, que, con razón, ve en el señor Fuentes Quintana a un

científico de alta categoría y en el señor Fernández Ordóñez a un nombre con mucha

capacidad política. En vez de dar la campanada, ha aprovechado los deseos de coalición de

algunos líderes y el ansia de concordia del país, para fortalecer su mano con un pacto nacional

en la lucha económica que se avecina.

Dos líderes de la oposición se han aba-lanzado sobre la mano tendida por Suárez: don Enrique

Tierno porque sólo tiene seis parlamentarios y quiere gobernar; don Santiago Carrillo porque

quiere convertir al Partido Comunista en un miembro respetable de Ja familia política española.

Los pactos de la Moncloa son para el P. C. incluso algo mejor que un Gobierno de

concentración, pues sJgrtttícan influir en la marcha del país sin cargar con la responsabilidad

de gobernar. Los líderes de Alianza tienen menos •prisa y creen poder esperar una vuelta en la

rueda de la fortuna. El P. S. O. E. ha ido a regañadientes porque preterirte conliar en la

alternativa democrática de oposición y Gobierno. Suárez, por k> tanto, ha obtenido la concordia

de la Moncloa a cambio de potenciar a partidos de exigua monta, o d* apoyar a formaciones de

complexión izquierdista o derechista extremas.

La opinión publica se ilusiona con el deseo de una solución armonizada de los prc ciernas

económicos, ayudado por un profundo desconocimiento del funcionamiento d» un sistema

democrático. Para ei hombre de la calle, democracia quiere decir gobierno de asamblea,

gobierno basado en el consenso permanente. Aún ha de aprender que un gobernante

democrático tiene a veces que Imponer medidas impopulares, a riesgo de verse obligado a

abandonar el poder en las elecciones siguientes.

Los pactos de la Moncloa han sido, pues, una solución a corto plazo de los problemas políticos

del señor Suárez. Es persona de gran habilidad. Parecía estar en las cuerdas. Ha dado uoa

sorpresa a quienes le creían perdido. Para el ciudadano español la cuestión está en saber si

ello redundará en beneficio det pafs.

La lucha contra la inflación no ha hecho sino empezar. Aunque haya habido acuerdo en la

Moncloa costará muchos sudores aplicar tas medidas de saneamiento anunciadas. Por muy

Insuficientes que, idealmente hablando, sean. Seguirá haciendo falta una mano firme en ei

timón de la economía. E3 nivel de vkta de los españoles va a bajar durante más de dos años y

aún no nos lo ha dicho nadie con franqueza. ¿Se piensa convertir el Consejo del Banco de

España en una miniMoncloa?

El señor Suárez recibió tos votos de un gran número de españoles que deseaban un Gobierno

que supiese instituir la democracia sin poner en peligro la estabilidad deJ pafs El Gobierno de

concentración significaría la pérdida de una oportunidad: la oportunidad de orear un gran

partido liberal-conservador limpio de adherencias franquistas, comprometido en la tarea de

conseguir la modernización y liberación de la sociedad española sin realizar experimentos

arriesgados. Él presidente Suárez está echando por la ventana la posibilidad de gobernar sobre

la base de una mayoría parlamentaria alejada tanto del franquismo como del socialismo. Con

ello desaparecerá la razón de ser de ¡a U. C. D., lo que probablemente abocará en su

disolución. Son decisiones graves que el presidente o su seguidores deberían reconsiderar.

Pedro SCHWARTZ

 

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