Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Maniobras políticas     
 
 Informaciones.    15/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

MANIOBRAS POLÍTICAS

Por Abel HERNÁNDEZ

ASISTIMOS al divertido espectáculo de las esca** ramuzas políticas. Nadie se resigna a perder

posiciones y algunos están dando palos de ciego. La pugna entre comunistas y socialistas por el control de

la izquierda ha obligado a Felipe González a seguir los pasos de Santiago Carrillo, primer eurocomunista

con visado norteamericano. El secretario del P.S.O.E. llega a Estados Unidos un día más tarde que el

secretarlo del P.C.E. González va como jefe de la oposición; Carrillo, con la excomunión de Moscú en el

bolsillo como salvoconducto democrático. Ambos pretenden aventar los recelos de Washington hacia el

marxismo hispánico. Norteamérica es la principal caja de resonancias del mundo.

Felipe González ofrecerá a sus Interlocutores norteamericanos garantían para que no pongan obstáculo al

P.S.O.E. como alternativa de Gobierno si llega la oportunidad. Los socialistas acarician la Idea de que

esta oportunidad puede estar próxima. El Poder tiene una magia irresistible para muchos de los jóvenes

psoeístas. Quieren contar, para esta eventualidad, con la neutralidad del Ejército español, con el que tratan

de multiplicar los contactos, y de la primera potencia occidental.

La estrategia parece clara: a la menor oportunidad, que puede presentarse en primavera, denunciar los

pactos de la Moncloa. Como era previsible, los pactos obligan más al Gobierno que a la oposición;

atenasan más a Suárez que a Felipe. Contando con los sindicatos, la operación para hacer fracasar los

acuerdos puede ser fácil. En la última reunión del Comité Federal del P.S.O.E., algún destacado miembro

de la Ejecutiva votó contra la gestión del secretarlo general. La votación se ganó por los pelos. El Comité

está dividido en dos. Esto pone a González en un brete. La falta de respaldo de su partido y de la U.G.T. a

la firma de los pactos le obliga a romperlos en cuanto pueda.

El Gobierno Suárez vería en este caso su posición extremadamente comprometida. Por si acaso, el

P.S.O.E. prepara la alternativa de recambio: gobernar con el sector más progresista de U.C.D., lo que

acarrearía una escisión del partido mayorltarlo y trastocaría todo el mapa político. El astuto Carrillo,

siempre al acecho, podría ser el máximo beneficiario. Delante están las elecciones municipales. La

capacidad de maniobra del presidente Suárez —que se ha lanzado a consolidar a marchas forzadas su

partido— puede desbaratar estos plañe*. La salida puede ser, si no es ya, el pacto estable con Felipe

González. Las maniobras no han hecho más que empezar.

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