Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
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 ABC.    28/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

VIER N E S 28 DE ENERO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

Acelerar

Por José María RUIZ GALLARDON

Si hay algo claro en estos momentos es la necesidad que tiene el país de acortar la situación de tránsito

que vivimos. Se comprende que cada cosa requiere su tiempo, que no es tarea fácil —ni muchos menos—

culminar con éxito el proceso emprendido. Pero lo que aquí se pide es que no se agoten los plazos, que no

se hagan durar más de lo estrictamente necesario las circunstancias actuales, en que todos se

autoatribuyen representaciones, poderes y facultades que está por demostrar que les correspondan.

La interinidad prolongada no es cosa buena. Gobierno y partidos políticos han dicho, por activa y por

pasiva, que su deseo es que se pronuncie el pueblo, elija a sus representantes y sean éstos quienes asuman

las consiguientes responsabilidades, entonces sí, debidamente respaldados por los votos. La situación

económica no espera (ni los empresarios se atreven a hacer previsiones serias a medio plazo, ni los

trabajadores pueden llegar al urgente pacto social mientras el panorama socioeconómico no se defina en

sus trazos esenciales). Tampoco estas situaciones de ambigüedad favorecen el necesario mantenimiento

del orden público. Y ni siquiera en nuestra proyección internacional es conveniente hacer durar

demasiado tiempo un proceso que puede ser acortado.

Tengo la impresión de que no son razones técnicas las que impiden dar a conocer las normas y celebrar

cuanto antes las elecciones. Son más bien, a mi juicio, deseos de limar asperezas o aunar posiciones lo

que de alguna manera ha desacelerado el ritmo previsible. Intuyo que existe como un cierto temor difuso

a dar el salto, esto es, promulgar las correspondientes disposiciones electorales y señalar fecha para

celebrar los comicios. Sospecho que la publicación de esa normativa puede provocar disgustos y

sinsabores. Y es eso lo que frena.

Pero si se piensa que tarde o temprano —y el plazo último concluye con el mes de junio—, tiene que

haber elecciones, y que después de éstas celebradas —solo entonces— es cuando empezará una verdadera

etapa constituyente —que Dios sabe lo que puede durar—, todo ello con el consiguiente clima de

provisionalidad que conlleva, no creo descabellado urgir al poder público para que acelere los trámites y

salgamos, por fin, todos de esta situación de demócratas bajo la propia palabra de honor para entrar en

una nueva etapa en la que, por lo menos, sabremos a quién ha elegido el pueblo español y por quién desea

ser gobernado.

J. M. R. G.

 

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