Autor: Carro Martínez, Antonio. 
 Polémica. 
 Parlamento y Gobierno: ¿quién controla a quién?     
 
 Ya.    05/10/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 13. 

POLÉMICA

pC proyecto de ley que re£d regula el control parlamentario de] Gobierno y que se está tramitando urgentemente en las Cortes plantea una serie de cuestiones del máximo Interés político.

La primera a resaltar es un prejuicio favorable al régimen parlamentario, lo cual probablemente es aceptable. Pero no »e debe Ignorar que también existe la posibilidad de un presidente del Gobierno elegido directamente por e! pueblo y no a través del Parlamento, con lo que la legitimación democrática de dicho presidente le pondría a resguardo de las censuras del Parlamento. Por consiguiente, en la etapa constituyente que estamos viviendo quizá hubiera sido preferible esperar a que la Constitución H pronunciara y regulase dicho tema, evitando tomas de posición coyunturales y que, en el fondo1, no tienen otra justificación que la autodefensa del que •e cree débil.

En efecto, la confianza es una cuestión que, como la fe, existe o no existe. Es algo que no se puede manufacturar por mecanismos de seguridad más o menos artificiosos. De ahi que las cuestiones de ">nf lanza y de censura parlamentarias sean unos de los temas más delicados y de difícil regulación. Inglaterra, que es la patria del régimen parlamentario, carece de una sola línea escrita que regule esta cuestión, que, por lo demás, funciona con toda corrección y pulcritud. En los otros países de régimen parlamentario, IBM c o n s tituctonea suelen decir muy poco del tema, y la política real y vivida se separa, en. no pocas ocasiones, de la política establecida en la Constitución.

1 A esencia del sistema parlamentario eata en que eV jefe del Gobierno es elegido por el Parlamento, y dura y subsiste en la medida que continúa respaldado por esa mayoría parlamentaria que le confirió su investidura. En España, el actual jefe del Gobierno no ha sido elegido por la mayoría del Congreso, pero sí ha obtenido el neto apoyo de la minoría más importante. Por consiguiente, la solidez de su posición política es parca, pero, en verdad, cualquier otra solución sería más minoritaria y más débil.

EN conclusión, la posición actual de nuestro Gobierno» M correcta desde el punto de vista estrictamente parlamentario; pero es precaria, porque el Gobierno no está respaldado por una mayoría neta. De ahí que ante un anago de regulación de la censura parlamentaría por parte del PSOE en

Antonio CARRO MARTÍNEZ

* • •

(Continúa en pág. stgte.)

PARLAMENTO Y GOBIERNO

(Viene de la pag. anterior)

«} Reglamento del Congreso reaccionase el Gobierno con 1* presentador del proyecto de ley que ae está tramitando en las Cortes

Este origen del proyecto expllca su naturaleza precautoria y defensiva. Verdaderamente inútil, por lo demás, puesto que el jefe de Gobierno que no vea prosperar su política y sus proyectos en el Congreso no tiene otra alternativa que dimitir.

Obsérvese que nos referimos Bolo al Congreso de los Diputados, porque la confianza y la censura se debe ejercitar etla Cámara democrática por excelencia (la elegida por sufragio universal proporcional a la población). Asi ocurre en la Constitución francesa (artículo 49), alemana (artículo 67), kallana (artículo 94), irlandesa (artículo 28), belga (artículo 90) e inglesa por costumbre Inveterada. Sólo se hace referencia a los países del Mercado Común, que regulan esta cuestión (las Constituciones de Holanda, Dinamarca y JLuxembur¿o no la regulan, aunque viven bajo regímenes parlamentarios) y que nos están sirviendo >Se modelo en tañías coaas.

SIGNIFICA esto que la censura y confianza, entre ambas Cámaras en sesión conjunta, que determina «l proyecto de ley del Gobierno, es una verdadera novedad que carece de precedente en el derecho parlamentarlo, que tiene un significado poco democrático (puesto que hay senadores no electivos) y que solo se explica por 1* debilidad del Gobierno en el Congreso y por la mayor confortabilidad que la TJCD cree vislumbrar en el Senado. No se dan cuenta los redactores de dicho proyecto de ley que con la solución a que llegan atacan los fundamentos de la democracia, arruinan La justificación del olcameraHfimo y, en fin, cometen la Inconsecuencia de separar y dar primacía al Congreso sobre el Senado en las cuestiones de confianza (artículo 6 del proyecto).

Una nueva muestra del carácter defensivo del proyecto está en que ha tomado por base a la Constitución francesa, cuyo articulo 49 copia en algunos puntos textualmente. En efecto, la Constitución francesa vigente aprobada por referéndum de 28-IX-1958 fue la medicina que De Gaulle aplicó a la IV República parlamentaria, dividida y con Gobiernos continuamente derribados por censuras triunfantes, sustituyéndola por la V República, de claro predominio gubernamental.

EL proyecto del Gobierno excede en este punto las precauciones francesas al exigir la presentación de la censura por al menos 50 diputados (que M más del 10 por 100 de los miembros de la Cámara baja que determina el artículo 49 de la Constitución francesa y del mismo 10 por 100 que exige »1 artículo 94 de la Constitución Italiana). E Iguala en precauciones a Francia al computar a favor del Gobierno los votos de los parlamentados no presente* (por muerte, enfermedad, ausencia, etc.) y al tomarse garantías con los censuradores reiterativo» (prohibición de presentar nueva moción hasta transcurridos tres meses).

BD lo único que este proyecto to sigue al modelo francés es en el silencio qu» guarda sobre los efectos de la censura aprobada, cuando la Constitución francesa afirma muy nítidamente que dicho efecto consiste en que ´´el primer ministro debe presentar al Presidente de la .República la dimisión del Gobierno" (artículo 50),

A pesar de todas estas precauciones defensivas, la confianza y la censura parlamentarias Fugarán un papel posiblemente distinto del previsto por el proyecto de ley del Gobierno. Por eso el proyecto es una muestra de debilidad inútil, ya que intenta otorgar unas armas al Gobierno que de poco le van a val«r si no llega a componer una real, sólida y efectiva mayoría parlamentaria, que es lo deseable para el bien del país y de nuestras instituciones políticas.

En realidad, las relaciones o controles Gobierno-Parlamento son una de las cuestiones más espinosas de la articulación constitucional, y la mejor garantía para su juego constructivo estriba, sin duda, en la capacidad de los partidos políticos para Ir montando «1 necesario mecanismo de control del Parlamento sobre el Gobierno. En la práctica es una convención o transacción para que el partido o partidos que no tengan mayoría parlamentaria dejen gobernar a los que la tengan,, utilizando de las censuras no para derribar Gobiernos, sino para concienciar al Gobierno de su responsabilidad en gober»ar y para que gobierne bien en beneficio de todos los españoles.

Antonio CARRO MARTÍNEZ

 

< Volver