Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Fiebre preelectoral     
 
 ABC.    18/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MARTES 18 DE ENERO DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

Fiebre preelectoral

Por José María RUIZ GALLARDON

Los estados mayores de los partidos políticos comienzan a sentirse enfebrecidos. Las elecciones, a la

vuelta de la esquina, y estamos aún sin normativa electoral. No obstante, esos estados mayores —que a

veces, y no pocas, coinciden con el número de militantes— empiezan a padecer un desasosiego parecido

al de los alumnos en trance de examen. Únicamente el «Partido Comunista» continúa imperturbable: tiene

sus cuadros perfectamente organizados y ya ha decidido presentarse, sea cual fuera la resolución del

Gobierno en orden a su legalización.

Es todo un ejemplo. Con clandestinidad o a la luz del día, el «Partido Comunista» —que no tiene

problemas de financiación o mucho han cambiado las cosan del sábado a hoy— va a presentar sus propias

listas, en las que está dispuesto a incluir a «personalidades independientes». La pregunta salta a flor de

labio; ¿independientes?, ¿de quién?, ¿del «Partido Comunista» que los patrocina?, ¿será una broma o será

que nos consideran tontos? Independientes de nadie. Es la misma táctica que el eurocomunismo ha

seguido en Italia y que a punto ha estado de permitirle alcanzar el primer puesto en la meta. Cuando el

eurocomunismo decide jugar a demócrata, sabe; y practica la ley de las mayorías. ¿Se trata de conseguir

el mayor número de votos posibles? Pues a ello. Y admite, convoca e incluye en sus listas a esas

«personalidades independientes» cuya independencia consiste tan sólo o en que no se conoce el numero

de su carné o en que su esnobismo es tal que se tiente halagada sólo porque le coloquen esa etiqueta.

Por su parte, los demás partidos de la izquierda —marxistas o no— insisten en las «condiciones mínimas»

que deben exigirse al Gobierno para que las elecciones sean, de verdad, democráticas. Y aquí conviene

distinguir:

1. Todas aquellas condiciones que faciliten la pureza del proceso electoral, la igualdad de oportunidades,

el fácil acceso del cuerpo electoral al conocimiento de los elegibles y las demás circunstancias

consiguientes son condiciones que hace suyas la derecha española. En este punto no hay, ni debe haber,

discrepancia. Queremos todos unas elecciones libres y en paz.

2. Pero de ninguna manera es aceptable que, al socaire de esa "pureza" electoral, se incite al Gobierno a

saltarse a la torera los ya muy amplios límites que le ha marcado el pueblo con la masiva aprobación en el

referéndum de la ley para la Reforma Política. O dicho más claro: el sistema para la elección del Senado

es y ha de ser el mayoritario. Y el de la elección del Congreso no es otro que el proporcional "corregido".

Con un mínimo de diputados por provincia y un mínimo de votos por partido para estar representado en el

Congreso.

La batalla va a estar en la determinación de esos mínimos. Y es una batalla en la que el Gobierno debe

sujetarse tanto a la Ley como al espíritu de lo que establecieron las Cortes y... a la lógica.

J. M. R. G.

 

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