Autor: Saiz, José Ramón. 
   El futuro de la Democracia Cristiana     
 
 Pueblo.    03/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El futuro de la Democracia Cristiana

CUANDO en este país se comenzó a hablar de reforma y ruptura, de tránsito y de Cortes constituyentes,

existía cierta expectación e interés por conocer qué ideología iba a cubrir ese espacio del centro político,

que se distanciase, al mismo tiempo, de la derecha franquista tanto como de la izquierda marxista.

Muchas voces y plumas apuntamos hacia la Democracia Cristiana, ideología que por tradición cultural y

destacada presencia en las democracias occidentales, estaba, en principio, destinada a recoger los votos de

millones de españoles.

• Si éstas eran las perspectivas, ¿qué ocurrió para que el fracaso de un sector de la DC fuese tan

estrepitoso? En cosí dos años de transición, ocurrieron muchas y pocas cosas en la Democracia Cristiana.

Por ejemplo, no se consiguió la unidad ideológica, ya que sólo un partido —el Partido Demócrata

Cristiano, de Álvarez de Miranda—, buscaba la unidad y la formación de una gran DC y lo consiguió, en

parte, al atraerse a sus filas a la Unión Democrática Española. Por el otro lado, los del «Equipo», Gil-

Robles y Ruiz-Giménez, nunca llegaron a conseguir la unidad de los partidos, que era rechaza,

sistemáticamente, por la base. Así nació la Federación de la Democracia Cristiana, cuyos dirigentes y

el protagonismo de Gil-Robles, hijo, no supieron, ya demasiado tarde, enderezar el rumbo

ideológico en vísperas de la campaña electoral.

• Uno de los principales errores de los democristianos del «Equipo», no fue sólo su negativa a ingresar

en las filas centristas de Suárez, sino a dirigir una campaña electoral contra la derecha y el centro,

mientras que al respetar por la izquierda al PSOE se quedaron sin apenas espacio político; es decir, sólo

presentaron al electorado su antifranquismo y no delimitaron con la insistencia necesaria su campo

ideológico con las fuerzas de la izquierda. Una prueba de ello fue la de establecer alianzas con socialistas

y comunistas en las candidaturas al Senado. Por último, estuvieron alentados en la campaña por la DC

italiana, demasiado corrompida y desgastada, como para presentar aquí, en España, una nueva imagen de

gobierno, cuando, además, se intentaba no caer en la «vía italiana» de los últimos años.

• Con estos precedentes, parecen más que justificados los pobres resultados de la Federación de la

Democracia Cristiana, porcentajes, casi idénticos, a los que obtenía, en tiempos de Allende, en Chile, el

MAPU, grupo de intelectuales cristianos que no se identificaban ni con la DC, ni con los socialistas; de

ahí, sus pobres resultados.

• Pensar, actualmente, en un resurgimiento de esta DC «a la italiana", tras las elecciones del 15 de junio,

nos parece la mayor de las utopías. Sin embargo, no olvidemos que la Democracia Cristiana es hoy, en el

Parlamento de la Monarquía, una fuerza ideológica importante. El partido de Alvarez de Miranda e Iñigo

Cavero (presidente del Congreso de Diputados y ministro de Educación y Ciencia, respectivamente),

logró superar en escaños a aliancistas y comunistas juntos (por enumerar a las dos fuerzas contrapuestas)

y es hoy una de las minorías más representadas; es decir, la Democracia Cristiana del centro, que

demostró más sentido político y logró la estrategia más realista en aquellos momentos, ocupa, hoy, una

parte importante en las ideologías representa, das en las Cortes de la democracia.

• ¿Y cuál es el futuro? Pienso que el futuro de la DC no está acabado; es más, seriamente, es la

ideología más vendible del Centro Democrático, la ideología, en fin, más señera, histórica y homologable

de las que aglutinan la opción centrista. La propia evidencia de los países de Europa que nos rodean, lo

demuestra.

• Ya es bueno que Democracia Cristiana pueda verse fortalecida en breves días, si como parece, Ruiz-

Giménez, de la mano de Álvarez de Miranda, decide, formalmente, integrarse en la UCD. La entrevista

que hace unos días mantuvieron Suárez y Ruiz-Giménez puede ser el primer paso, la primera puerta que

se abre al otro futuro de la Democracia Cristiana.

JOSÉ RAMÓN SAIZ

 

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