Una alternativa demócrata cristiana     
 
 Informaciones.    30/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

UNA ALTERNATIVA DEMÓCRATA CRISTIANA

LA Federación Demócrata Cristiana, ampliamente derrotada en las elecciones del pasado 15 de junio,

acaba de convocar un congreso extraordinario para el otoño con el objeto de estudiar el inmediato futuro

de esta organización política. En los primeros días de octubre tendrá que optar por integrarse en la Unión

efe Centro Democrático, configurarse como un minipartido radical cristiano (al estilo del M.A.P.U.

chileno) o mantenerse en su última trayectoria grupuscular.

De estas tres tendencias hay dos de tipo testimonial —sin incidencia presente o futura en la situación

política— y una claramente operativa: volver a andar los pasos desandados anteriormente en dirección a

la Unión de Centro Democrático. Ahí están los grupos ideológicos afines y, sobre todo, el Partido

Demócrata Cristiano, que cuenta en el Congreso de diputados y en las Cortes con más diputados que el

Partido Comunista o Alianza Popular. Sólo desde ahí la F.D.C. podrá operar no sólo hoy, sino, lo que es

fundamental, mañana.

De cara a esta aproximación a U.C.D., urge ir sentando las premisas para la elaboración orgánico-

político-ideologica de una alternativa al lógico e histórico desgaste de la coalición hoy dominante en el

momento político. Es obvio que a los intereses de la derecha democrática de nuestro país no le conviene

que exista una sola opción de derecha frente a la opción gubernamental del P.S.O.E. Debido a ello, con

gran visión de futuro hay líderes políticos que ahora se encuentran en U.C.D que han renunciado a ocupar

carteras ministeriales. Porque poner todos los huevos en la misma cesta no es aconsejable desde ningún

punto de vista y menos desde el político.

Las posibilidades de una alternativa democristiana unida, organizada, potente, van a estar en estrecha

relación con dicho momento político. Pero para ello es imprescindible hoy estar en la Unión de Centro

Democrático. Al fin y al cabo, si la D.C. ha salido mal parada de este proceso electoral, sólo se debe a un

erróneo planteamiento táctico y estratégico. Un país latino, católico, con tradición histórica

democristiana, cuadros, líderes, organización, estaba «predestinado» a que una fuerza de inspiración

cristiana compartiera con el P.S.O.E. la hegemonía política del país. Sólo la equivocación cometida en la

apreciación del inicio del proceso democrático ha colocado transitoriamente a una parte de esta ideología

en el ostracismo, y a la otra, en la subordinación. Es de desear que cuando llegue la culminación de dicho

proceso hayan sabido rectificar. Si es así, el relevo de la U.C.D. podría ser la Unión de la Democracia

Cristiana.

 

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