Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Entre la Diada y el Pleno     
 
 Informaciones.    12/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ENTRE LA «DIADA» Y EL PLENO

Por Abel HERNANDEZ

LA "Diada» ha sido una especie de «marcha verde, pero al revés. El pueblo catalán se movilizó ayer

pacíficamente y, con un soberano ejemplo de civismo, consiguió hacer irreversible el decreto-ley que

establecerá dentro de unos días la autonomía provisional para Cataluña. A la vista de lo ocurrido ajer, va a

ser una. de las provisionalidades más definitivas. Los políticos catalanes de todas las tendencias están a

punto de lograr su objetivo. Es el premio a la constancia, a la habilidad y al sentido común.

Todo lo contrario de lo que ocurre en el País Vasco, donde los interlocutores están difuminados; las

manifestaciones acaban o empiezan como el rosario de la aurora y el estéril romanticismo

revolucionario se impone al pragmatismo político. En Cataluña sobran líderes y sobra capacidad de

negociar; en Vascongadas, ni lo uno ni lo otro. En Catalana, el contorno regional está perfectamente

definido; en el País Vasco, no. En Cataluña tocan ya la autonomía con las manos; en el País Vasco, ese

día parece lejano. En Cataluña, la gente sale a la calle y hace un plebiscito; en el País Vasco, hace batallas

campales. La «Diada» ha sido ayer un ejemplo para todas las regiones españolas.

Este lunes es una especie de paréntesis político entre la «Diada,, de ayer y el Pleno de la Cámara de

Diputados de mañana. El martes y 13 tiene un indudable hechizo parlamentario. El hombre del día va a

ser el ministro del Interior, señor Martín Villa, que ya está perfectamente pertrechado para la refriega.

Parece que no está dispuesto a ceder una pulgada, según fuentes fidedignas. Sería muy peligroso para el

P.S.O.E. y para la izquierda intentar hacer mañana en el Congreso un proceso a la fuerza pública. El

Gobierno, la D. C. D. y otros sectores minoritarios de la Cámara van a hacer piña de solidaridad con el

ministro del Interior, quien probablemente va a contraatacar con la habilidad que le caracteriza.

Sospechamos que no va a haber vencedores ni vencidos. En las alturas, toda está atado y pactado para ue

la cosa no llegue a mayores ni por nn bando ni por el otro. Y eso que el número dos del P.S.O.E que está

pasando mal momento en el partido, profetiza en el último número de El Socialista» que «el ministro

mentirá sin enrojecer». Pero don Alfonso Guerra va peligrosamente más lejos y afirma sin enrojecer,

imponemos- que el sefior Martín Villa manipuló los ordenadores en las elecciones. Gravísima

acusación, que puede traer cola y que es probablemente querellable. Dice textualmente el señor Guerra:

«El señor Martin Villa deberá contestar a las interpelaciones de los parlamentarios y hasta podría

encontrarse con una sorpresa, que sería buena sorpresa para todo el país. ¡Qué elecciones municipales sin

el manipulador de las elecciones!» Esta es la cita. Al impulsivo joven dirigente del Partido Socialista

Obrero Español le ha debido de traicionar el subconsciente. Lo que realmente preocupa al señor Guerra es

la capacidad del señor Martín Villa para ganar las municipales limpiamente. Lo demás son músicas

celestiales.

12 de septiembre de 1977

 

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