Autor: Rodríguez, Federico. 
   Democracia Cristiana     
 
 Ya.    28/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

DEMOCRACIA CRISTIANA

ALGUNAS gentes se muestran estos días preocupadas porque partidos políticos de este país acojan en su

nombre el calificativo de "cristiano". Precisando un poco más: no creo equivocarme si añado que, en la

mayoría de los casos, refieren esa preocupación a los partidos que se llaman Demócrata cristianos.

PERTENEZCO a uno de esos partidos, al Partido Demócrata Cristiano, resultado de la fusión de la

antigua UDE, Unión Demócrata Española, y del Partido Popular Demócrata Cristiano, PPDC. Y cuando

en las negociaciones entre ambos grupos, que culminaron con su fusión, se trató del nombre del nuevo

partido, abogué, y no fui el único, por que se llamara, simplemente, como se llama, Partido Demócrata

Cristiano.

LAS razones que personal-mente me movieron a ello fueron dos. Su conocimiento acaso ayude a disipar

la preocupación de las personas a que me refiero.

EN primer lugar, nos encontramos con que las corrientes políticas principales de Europa occidental son

tres: las marxistas (socialistas y comunistas), las liberales, las demócratas cristianas, y se suelen llamar

así, sin que el empleo del calificativo "cristiano" en los partidos demócrata cristianos origina la más

pequeña confusión. ¿Por qué habría de producirla aquí?

POR el contrario: se trata de etiquetas que se refieren a ideologías políticas perfecta-mente claras y

definidas en sus líneas fundamentales. Al emplearlas, todo el mundo sabe, con suficiente claridad, de qué

se trata y sabe perfectamente que se puede ser cristiano en religión y no ser demócrata cristiano en

política. Y, a la inversa, que se puede ser demócrata cristiano en política y no ser cristiano de creencias.

¿QUE en otras partes todo esto es perfectamente conocido y entre nosotros, no? Es posible, y a tratar de

aclararlo se dirigen estas líneas. Pero, por de pronto, no creo que se pueda acusar a ningún partido

demócrata cristiano de este país haber pretendido ser "el" partido de los cristianos. En nuestro propio país,

un grupo político usaba el lema de "Dios, Patria y Rey"; no creo que los creyentes en Dios nos

sintiéramos movidos a afiliarnos a ese grupo, ni siquiera a votarle, por el hecho de que aludía al Señor en

su lema.

ADEMAS, en esta coyuntura, en que las siglas y los partidos han proliferado generosamente, el que un

partido decida llamarse "demócrata cristiano" creo que ayuda a la gente a orientarse en el mar de opciones

que se le ofrecen; como se le ayuda cuando un partido se llama "liberal" o se llama "socialista", porque en

cualquiera de estos tres casos el nombre remite a contenidos inequívocos. Si resulta equívoco llamar a un

partido "demócrata cristiano", cuando toda la Europa occidental y gran parte de nuestro país sabe de qué

se trata, mucho más propicio a confusiones me parece el uso de calificativos que califican poco, como

"demócrata", "nacional", "español", "popular". Por lo demás, cualquier partido que emplee estos últimos

calificativos tampoco pretende, creo, tener el monopolio de ellos.

PERO vayamos a la segunda razón. Los partidos demócrata cristianos, como los liberales y los marxistas,

tienen una ideología propia, distinta, como es obvio, en cada una de estas tres corrientes políticas. La

ideología de los partidos demócrata cristianos no es otra que lo que se ha dado en llamar el humanismo

cristiano, basado en la dignidad de la persona humana, en su superioridad respectó del Estado, en la

primacía del orden de las personas al orden de las cosas, en la subordinación del hombre al bien común...;

y, a partir de esas bases fundamentales, cada partido demócrata cristiano elabora sus conclusiones prác-

ticas, lo que llamamos un "programa", bien distinto de aquellas bases que constituyen un "ideario", una

ideología, un pensamiento.

¿QUE se puede ser cristiano sin comulgar con un partido demócrata cristiano ? Antes dije que sí, y ahora

indicaré el porqué: puede discreparse no sólo del programa - lo que parece claro -, sino incluso del

"ideario", porque ésta no forma parte directa del depósito de la fe. Pertenece, más bien, a lo que la

teología social llama "instrumentos de mediación".

TAMBIÉN se puede estar conforme con ese ideario sin ser demócrata cristiano. Se difiere, entonces, en el

"programa", entendido en un sentido más amplio que la lista de objetivos que constituyen un programa

electoral o de gobierno. Los demócratas cristianos pensamos, por ejemplo, que tienen que existir partidos

políticos, sindicatos libres, sufragio universal, menos desigualdades, más participación responsable. Y

pensamos, además, que todo ello se deduce de aquel "ideario" en determinada coyuntura histórica. Pero

admitimos que otros no lo vean igual de claro.

ME gustaría haber ayudado a disipar la posible (aunque rara) confusión que el nombre "demócrata

cristiano" pudiera suponer. Con todo, no me parece que sea la más grave confusión que pueda registrarse

hoy.

Federico RODRÍGUEZ

 

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