Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   La retirada de Gil Robles     
 
 Ya.    13/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

La retirada de Gil-Robles

GIL-ROBLES se va. Cuando un política anuncia su retirado, aunque, de una forma no rotunda y

definitiva, es que ha tomado una decisión meditada y firme. Distinto es el caso de los toreros cundo en un

momento de cansancio, de desilusión, tal vez de protesta contra quienes les protestan a ellos, se van...

para volver. Se despidió una tarde - hace muchas tardes - de la afición el siempre recordado Antonio

Bienvenida y como despedida, nos dio un inmenso festival de arte taurino. Salíamos emocionados,

convencidos de que había sido una tarde de toros histórica. Pero Antonio volvió y triunfó nuevamente.

También Rafael el Gallo se retiró varías veces. Y Belmonte. "se apartó" durante varios años desde que un

toro mató a José, su rival y amigo. Al cabo de los años reapareció. Yo le vi en nueva plaza Monumental

(recién inaugurada) vestida de plata y toreando al natural con aquel estilo suyo inimitable. ¿Ha vuelto el

"fenómeno"! Sí. a veces, el torero "dice que se va y vuelve". Pero el político no. Si dice que se va no

vuelve. Se fue, por ejemplo, Silueta, en plenas facultades, allá a principios de siglo, y no volvió. En

documentos gráficos de la época puede contemplarse, su gesto de liberación al comunicar su decisión.

GIL-ROBLES deja sólo la presidencia de su partido. Pero es que sin la presidencia de un partido Gil-

Robles es irreconocible, Gil-Robles nació a la política como un caudillo nato. Vino jovencísimo de

Salamanca, tras la dura jornada de las elecciones a constituyentes, con un acta discutida en la mano; llegó

al Parlamento, habló en un ambiente de cerril oposición, le escucharon, les convenció. Y desde entonces

fue el "jefe de las derechas" indiscutible. No había quien le desbancase. Lucho como nadie ha luchado en

el Parlamento por las más justas causas: el derecho de los catolicón ser tratados como los demás

ciudadanos, el derecho de los padres a elegir los educadores de sus hijos, el derecho de los religiosos a

vivir en su patria su propia vocación de manera plena, el derecho del hombre del campo a gozar de la

consideración del hombre de la ciudad, el derecho - y deber - de los militares u exigir respeto a su

honor... Y después, cuando las circunstancias de España cambiaron y los nuevos planteamientos políticos

fueron enteramente diferentes de los anteriores, Gil Robles siguió luchando incansablemente. por lo que

él estimó hasta y conducente al bien común. A veces con acierto y otras sin él. Como todo el mundo. Pero

ludió siempre. El es "el gran tachador".

SE ha cansado Gil-Robles de luchar! Yo mas bien creo que se ha cansado de ser mal interpretado. Esta

algarabía actual de viejos y nuevos políticos, de hombres que traen un mensaje y de hombres que sólo

traen una ambición, no es la más propicia pura, ser comprendido. Hay mucho ruido y muy poca opinión

pública. Esto pagará, pronto. Los ilusos comprobarán que, aunque salgan retratados todos los días, están

más solos que la una. Las vanidades se irán disipando con los grandes desengaños. Y no digo que sólo

quede el oro puro, pero quedará sólo lo que merezca quedar. Gil-Robles es un político de talento. A mi

juicio, el político de más talento que queda en España desde la muerte de Cambó. Pero ésta no era ya su

hora. Por eso aplaudo su decisión. ¿Será éste el momento exacto de que la unión que ha sido imposible en

torno a un hombre debo intentarse en torno a un programa, a unos ideales breve y seriamente expresarlos

para un quehacer próximo y urgente? Es otro problema que convendrá examinar pronto.

Juan Luis DE SIMON TOBALINA

 

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