Autor: Kohl, Helmut. 
   Una Europa libre     
 
 Diario 16.    19/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Una Europa libre

Helmut Kohl Presidente del Partido Demócrata-Cristiano (CDU) de la República Federal Alemana

El jefe de la oposición alemana, que llega hoy a Madrid, analiza en este artículo exclusivo escrito para

D16 la postura de la DC en Europa y sus deseos ante las elecciones en España.

La creación en España de partidos pluralistas y las elecciones libres del próximo 15 de junio constituyen

pasos decisivos para que el pueblo logre expresar su voluntad y decidir su destino. La CDU no se limita a

expresar su simpatía por el camino de la democracia que España ha decidido tomar: "Nosotros tenemos

además conciencia de que en España se jugará, en parte, también nuestro propio futuro.

Los pueblos de Europa se acercan cada día más unos a otros. La interdependencia de los vecinos crece y

lo que, bueno o malo, ocurra en un país se propaga a los demás con una rapidez antes desconocida.

España es parto de Europa, y esperamos que pronto, también del Mercado Común". Por tanto, a ningún

europeo le puede ser indiferente el rumbo que España siga.

Es indudable que los partidos y políticos cristianodemócratas han marcado de forma decisiva la evolución

política de la posguerra en muchos países europeos. Su actitud ha sido decisiva en los esfuerzos para

lograr la unidad política del continente.

La reconstrucción política y económica en naciones como Italia, Francia y la República federal se llevó a

cabo bajo Gobiernos cristianodemócratas. Políticos de estos partidos, tales como Robert Schuman, Alcide

de Gasperi y Kon-rad Adenauer se cuentan entre los principales fundadores de la comunidad europea. El

segundo canciller de la R.F.A., recientemente fallecido, creó un sistema político y social con su principio

de "economía social de mercado"; sus bases son políticamente aceptadas y seguidas en la práctica en

muchos países del mundo de hoy.

Me remito a los éxitos y logros de los partidos cristianodemócratas para atraer con ello el interés hacia

ciertos principios sobre el contenido y la posición de la política cristianodemócrata: sus partidos y

programas representan, en todos los países en que se desenvuelven, el centro democrático. Se alejan tanto

de una ideología dogmática de izquierda o de derecha como de un cómodo pragmatismo carente de

concepciones. ¿Qué significa esto?

La CD represente el centro democrática

Las ideologías son sistemas de valoración y programas formulados de tal forma que no se vean anulados

por la realidad. Incluso cuando fracasan los programas, incluso cuando sus metas se convierten en lo

opuesto, los ideólogos permanecen inamovibles. No quieren corregir sus dogmas, sino la realidad que los

ha hecho fracasar.

Una de las realidades a cuya prueba no se someten las ideologías de izquierda o derecha es la naturaleza

humana. Por esto hablan los ideólogos dogmáticos con tanta frecuencia del "hombre nuevo", de la

"sociedad nueva". Así es como quienes tanto y tan a gusto hablan de y por las "masas" acusan de "mala

conciencia" a todos aquellos que no les eligen y no creen en sus promesas.

Sin embargo, tanto ideal como prácticamente es antihumano defender una política que excluye el

reconocimiento de los propios errores. Es inhumano convertir a personas y sociedad en objetos de

manipulación política y administrativa cada vez que se presentan como obstáculos para la realización de

conceptos ideológicos.

En cambio, para la política cristianodemócrata, el punto central lo constituye la persona, el individuo y la

comunidad humana.

Lo que los hombres quieren, cuándo y a qué precio, nunca lo damos por sabido. Por tanto, debemos evitar

el convertir prioridades y objetivos políticos en dogmas por muy convencidos que estemos de su validez y

duración. Es ante todo preciso poder revisar los programas políticos que persiguen tales fines.

Los cristianodemócratas no están sujetos a limitaciones ideológicas en el análisis de la realidad social.

Saben que la realidad del mundo es variable y que esta variabilidad corre pareja con sus propias

limitaciones y su posibilidad de errar. Saben que deben negociar. La transformación, el progreso, y el

cambio no constituyen para ellos amenaza alguna. Saben que éstas son las exigencias y las posibilidades

de su existir. La fe cristiana afirma la dinámica del universo y la disposición del ser Rumano a una

actividad creadora.

Condiciones de vida humanizadas

¿De qué unidad de medida y de qué puntos de orientación dispone el político, los partidos para decidir y

negociar? La respuesta cristianodemócrata a tal pregunta consiste simplemente en pronunciarse por

condiciones de vida humanizadas. Por esto utilizamos como valores básicos la libertad, la solidaridad y la

justicia, valores todos ellos que se complementan y limitan entre sí. Ninguno cumple por sí solo con su

finalidad, y justamente el reconocimiento de que ninguno de estos valores básicos es suficiente para llenar

un programa político es lo que distingue al pensamiento cristianodemócrata.

Libertad es para nosotros el derecho a orientar nuestra vida según nuestra propia voluntad. Pero también

comporta una responsabilidad de cada uno ante sí mismo y ante la comunidad. Comporta el derecho de

los demás a la igualdad de oportunidades, la posibilidad de desarrollarse. Libertad para todos es también

igualdad de oportunidades para todos.

Pero esta libertad exige también que cada uno pueda aprovechar sus oportunidades de forma distinta, que

pueda rendir más o menos. La igualdad de oportunidades no anula las diferencias de los hombres y de su

capacidad, exigencias ambas de la libertad. Quien quiere libertad humana debe aceptar la igualdad de

oportunidades.

Los cristianodemócratas lo hacen. Más igualdad de oportunidades no es igualdad de resultados, que sería

posible únicamente cuando a las personas se les diesen tratos diferentes y se las privara de la libertad de

decidir su propio destino. Los cristianodemócratas se oponen abiertamente a cualquier intento fáctico de

Igualar a los hombres por este sistema.

Pero si admitimos que aptitudes diversas producen resultados distintos, no por ello aceptamos "la ley del

más fuerte". La naturaleza social del ser humano le une a los demás hombres.

La solidaridad es el fundamento de la comunidad humana. El hombre es por naturaleza un ser

comunitario y la solidaridad es el producto de la libertad responsable.

Los cristianodemócratas españoles

Justicia es, finalmente, la unidad de medida de la voluntad política de los resultados de la política

práctica. Se basa en la igualdad de la dignidad humana, sin distinción de poderío, origen ni actividad.

Excluye los privilegios o discriminaciones arbitrarias y permite que cualquiera pueda protegerse de los

abusos de poder del Estado, de la sociedad o de sus semejantes; la justicia no puede permitir que nadie

viva en condiciones indigentes, ni aun siquiera provocadas por sus propios errores.

No podremos lograr la justicia absoluta; también en el juego político topamos con límites e insuficiencias

humanas. Pero con todo, estamos obligados a esforzarnos en lo posible para asegurar a cada persona su

oportunidad vital y dictar normas equitativas. Se trata de imperativos para la, libertad y la solidaridad en

la convivencia humana.

No tengo por misión adoptar una actitud para los problemas concretos de España. Pero no veo motivo

alguno para ocultar que me satisfaría una victoria electoral clara de los cristianodemócratas y sus aliados

en España. Decirlo abiertamente es una actitud solidaria, lógica entre los miembros de la Unión Europea

de Cristianodemócratas.

La unidad de Europa

Los cristianodemócratas han apoyado decididamente la idea de la unidad de Europa. A nivel nacional han

demostrado el éxito de su política y se utilidad para los seres humanos. Queremos, por tanto, continuar

este trabajo a nivel europeo: Con ello nos aseguraríamos una Europa libre, una Europa sin socialismos ni

frentes populares. Queremos una Europa de ciudadanos, no de burócratas; queremos una Europa libre,

una Europa de justicia social, una Europa que se sabe en deuda con su herencia histórica y cultural.

 

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