Los personalísimos han impedido hasta ahora la unidad completa. 
 La democracia cristiana quiere apoderarse del centro político  :   
 Suárez recomendó a Areilza que no abandonara el Partido Popular. 
 Informaciones.    29/03/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 11. 

LOS PERSONALISMOS HAN IMPEDIDO HASTA AHORA LA UNIDAD COMPLETA

La democracia cristiana quiere apoderarse del centro político

SUAREZ RECOMENDÓ A AREILZA QUE NO ABANDONARA EL PARTIDO POPULAR

LA D.C. QUIERE APODERARSE DEL CENTRO

MADRID, 29 (INFORMACIONES). - La Democracia Cristiana prosigue contra el reloj, su "operación

unidad". Consumada ya la de los dos partidos del Equipo (señores Ruiz-Giménez y Gil-Robles, hijo),

ahora se trata de integrar en la misma alianza o confederación electoral a los cristiano demócratas

instalados todavía en el Centro Democrático. U.D.E. del señor Monreal, y P.P.D.C., del señor Álvarez de

Miranda, según todos los indicios, están condenados a entenderse, lo mismo que U.D.C., del señor Barros

de Lis.

Todo parece indicar, según testimonios directos, que si no ha fraguado todavía el acuerdo entre los

diversos grupos cristiano demócratas que componen el Centro Democrático se debe fundamentalmente

más que a discordancias de fondo, que apenas existen, a problemas de personalismos y de hegemonías. Ni

U.D.E. (que tiene una buena organización en la mayor parte de las provincias y un considerable número

de afiliados) ni U.D.C. (que conserva las esencias de la Democracia Cristiana española) quieren dejarse

absorber, siempre según estas fuentes, por el grupo de los señores Álvarez de Miranda-Iñigo Cavero, que

serían los enlaces naturales con el Equipo. De ahí el tira y afloja constante.

NOTA DE LA U.D.C.

A este respecto, U.D.C. acaba de hacer pública su postura.

«La Unión Demócrata Cristiana no ha retirado su adhesión al Centro Democrático, si bien, al ser evidente

la crisis de éste, se espera su reestructuración o su replanteamiento», dice una nota hecha pública por la

Secretaria General de la U.D.C.

Afirma asimismo el comunicado que Unión Demócrata Cristiana continúa sosteniendo que, sólo si se

cuenta con un sólido bloque demócrata-cristiano, el Centro Democrático tendrá consistencia suficiente, e

incluso la viabilidad necesaria, para llegar a las elecciones.

La fórmula que propone U.D.C. es la confederativa o federativa, consistente en agrupar confederal o

federal-mente a todos los grupos y tendencias demócrata - cristianos, sin exclusiones ni discriminaciones

de ningún género.

Finalmente, subraya que la eventual fusión de los grupos Unión Democrática Española (U. D. E.) y el

Partido Popular Demócrata Cristiano (P.P.D.C.) - si llegara a efectuarse - equivaldría de hecho a una

absorción del primer grupo por el P.P.D.C. Sin entrar a juzgar sobre el significado y posibilidades de

supervivencia de esta fusión, la U.D.C. declara su propósito de no adherirse a tal operación.

De una u otra forma, se tiene la impresión de que o la Democracia Cristiana se apodera del Centro

Democrático o se sale del mismo y juego aparte, tal como desean los del Equipo.

AREILZA Y LA MONCLOA

Esto explica en gran parte la dimisión del señor Areilza.

El presidente del Gobierno, don Adolfo Suárez - informa a Europa Press esta mañana - no ha impuesto

ninguna clase de veto a la continuación de don José María de Areilza como vicepresidente del Partido

Popular y fue el primer sorprendido con la salida del señor Areilza del P.P., han afirmado esta mañana en

fuentes competentes.

En las mismas fuentes se señala que el presidente del Gobierno mostró su opinión favorable a que una

personalidad como la del señor Areilza siguiera en un partido de centro y que de todo ello puede dar

prueba fehaciente don Pío Cabanillas, presidente del Partido Popular, quien estuvo en la entrevista que

ambos políticos mantuvieron con el presidente en el palacio de la Moncloa, donde el señor Suárez

manifestó tal opinión.

El diario «Ya» publica hoy una entrevista con don Pío Cabanillas en la que éste confirma que «no hubo

ningún tipo de presión» del presidente del Gobierno hacia el señor Areilza en el curso de la conversación

de dos horas que estuvieron las tres personalidades en el palacio de la Moncloa.

 

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