Autor: Apostua, Luis. 
   No son juegos     
 
 Ya.    16/09/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

JORNADA ESPAÑOLA

NO SON JUEGOS

AUNQUE hay discrepancias en torno a la interpretación de los índices de cotización en la Bolsa, sus

cifras siguen ofreciendo impactos en la opinión. Con el descenso de ayer, el índice anual de 1977 ya lo

tenemos igual de bajo que en diciembre de 1976. Como no conviene negar la realidad, ésta nos dice que

el problema número 1 es la situación socio-económica, de la cual depende una estabilidad política.

Tengamos bien presente todo el cúmulo de factores negativos, que nos han transformado en eso que en

argot periodístico se llama "el enfermo" de Europa. En efecto, tenemos el más alto índice de inflación y

desempleo que cualquiera de los otros países comparables. Es cierto igualmente que, de momento y con

importantes razones, nadie da su brazo a torcer.

Pero ¿es un definitivo callejón sin salida? Nos negamos a creerlo. Giulo Andreotti, primer ministro de

Italia, acaba de presentar su primar balance satisfactorio respecto a balanza de pagos y a tasa de inflación.

Todos sabemos los enormes problemas políticos y sindicales que aquejaban hace dos años a nuestro

vecino mediterráneo. Pero le vieron las orejas al lobo y entre unos y otros compusieron o pactaron el

cuadro político mínimo para salir del atolladero. Ya que imitamos algunas de las cosas menos buenas de

Italia, hagamos esta vez una traducción de su ejemplo. La esencia de ese ejemplo consistió en un pacto

político y sindical.

* * *

EL ministro de Justicia, Landelino Lavilla, es el primer miembro del Gobierno que levanta el vuelo para

hallar una definición ideológica, imprescindible de cara al proceso constitucional. Esa idea básica es que

la ley debe encarnar en su seno los derechos fundamentales. Esta primacía ideológica y ética de la

persona humana y de la expresión de sus derechos básicos será la más importante transformación que

tenemos obligación de hacer en España.

Hasta ahora, nuestros derechos fundamentales eran los que nos otorgaba la ley, como graciosa

concesión o reglamentación, no como un auténtico derecho previo a la existencia misma de la ley. Estas

cosas son más importantes de lo que parecen y no conviene tomarlas como simples juegos de palabras.

Luís APOSTUA

 

< Volver