Candor democristiano     
 
 El Alcázar.    16/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CANDOR DEMOCRISTIANO

IGINACIO Villasana, miembro del Partido Popular Demócrata Cristiano, expone en "Ya" las condiciones

necesarias para poder creer en la conversión del Partido Comunista de Carrillo a la fe democrática. Son

las siguientes:

1a. Que asegure que está dispuesto a respetar la voluntad popular, manifestada en unas elecciones libres.

2a. Que prometa no recurrir a la sublevación armada si pierde.

3a. Que abandone el dogma de la dictadura del proletariado (Villasana, por lo que se ve, no está muy al

día de los actuales planteamientos doctrinales del PC).

4a. Que renuncie al marxismo-leninismo y adopte el eurocomunismo.

En resumen, ¿qué es lo que pide Villasana?: palabras, palabras, palabras. Que el PC prometa esto, que

asegure lo otro. ¿Pero quién garantiza que va a cumplirlo cuando asuma el poder?. ¿Acaso no le hemos

visto llegar al Gobierno por el camino de las coaliciones en Checoslovaquia, en Hungría, y un buen día,

sin necesidad de "sublevación armada" (garantía 2a), mediante un golpe de Estado interno, apoyado en la

"movilización de las masas", eliminar hasta la sombra de democracia?

El candor democristiano resulta enternecedor. Tan enternecedor y peligroso como un niño jugando a

ángel de la guarda con una metralleta cargada. Candor que se tiñe de ignorancia infantil, cuando Villasana

pide al PC español que adopte la línea "eurocomunista". "El eurocomunismo soy yo", puede responder

Carrillo, con igual o más derecho que Marcháis o Berlinguer. Sin embargo, el complejo mimético,

característico de los nuevos democristianos, lleva al articulista a pedir para el PC de España una ideología

"de estilo Berlinguer". ¿Qué garantía tiene Villasana de que Berlinguer, llegado el caso, no se iba a

convertir en el Kadar de Italia? ¿Ignora que su lealtad estalinista le llevó a denunciar como desviacionista

al jefe de las juventudes comunistas checoeslovacas, convirtiéndole en víctima de una de las purgas de

Stalin?. ¿Es ése el modelo para convertir a nuestro verdugo de Paracuellos?

No son palabras ni promesas lo que necesitamos los españoles (al menos los que no pertenecemos al

candoroso Partido Popular Demócrata Cristiano) para creer en la sinceridad de un Partido, cuya ética

leninista no le obliga a cumplirlos. Lo que necesitamos es una prueba fehaciente. Que uno, que uno solo

de los países que han caído bajo la tiranía comunista en Europa, Asia y América se convierta en

democracia parlamentaria, con libertad de prensa, asociación y reunión, y comenzaremos a creer.

Que no objete nadie que Carrillo no tiene la culpa de lo que se haga en Polonia, Cuba, la URSS o China.

Menor razón hay para que los españoles nos resignemos a servir de conejos de indias en el experimento

de ver si los comunistas, una vez en el poder, son capaces de comportarse democráticamente o si, por el

contrario implantan una dictadura irreversible, riéndose a carcajadas de los candorosos compañeros de

viaje que los ayuden a conseguirlo.

 

< Volver