Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Las voces y los ecos     
 
 Informaciones.    03/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LAS VOCES Y LOS ECOS

Por AbeL HERNANDEZ

pARA don Blas Piñar, jefe de Fuerza Nueva», la lealtad es antes que la disciplina . Es de suponer que no

se trata de una Incitación al golpe de Estado «para salvar la dignidad nacional». Para don Santiago

Carrillo es imprescindible el Gobierno de concentración para salvar la democracia. El dirigente

eurocomunista reconoce que «sin el Rey ya habría comenzado el tiroteo . Es de suponer que el señor

Carrillo hace su oferta de entrada en el Gobierno desinteresada y Centrosamente, sin afane* partidistas,

Lo que pasa es que tos meridianos de este país no pasan ya ni por el franquismo ni por el comunismo.

Don Antonio Fontán, presidente del Senado, que cada di» trata de estar más en el candelera, tiene la

sensación de que un Gobierno de concentración recordaría demasiado al desaparecido Movimiento

Nacional. Y ni Suárez ni Felipe González están por el Movimiento Nacional ni por el compromiso

histórico, aunque ambos serian partidarios de una especie de gran pacto de todas las fuerzas

parlamentarias para salir de la crisis económica. A don Blas Pinar y a don Santiago Carrillo les preocupa

demasiado, por razones distintas, el Ejercito.

En este guirigay que nos envuelve es cada día más difícil distinguir las voces de los ecos. Todo el mundo

pregona su fórmula mágica, y morbo nos tememos que nadie la tenga. Quizá la fórmula sea bien sencilla:

trabajar más y gritar menos, apretarse todos el cinturon y poner los intereses nacionales por encima de los

intereses partidistas o particulares.

Este fui de semana soleado de otoño ha sido un clamoroso ejemplo de despilfarro en las carreteras

españolas. Diariamente se está demostrando que aquí casi nadie da golpe. £1 Gobierno ha terminado ya

un verdadero plan de estabilización económica. Pero ¿tiene, en las presentes circunstancias, capacidad

para ponerlo en práctica? A las pruebas me remito, Este parece el verdadero meollo. Todo el mundo se

queja de que esto va mal y casi nadie se da cuenta de que esto no se arregla por decreto ni por ley votada

en Cortes. ¥ también está meridianamente claro que ni los franquistas ni los marxistas tienen la solución

para los males que nos aquejan, sino, probablemente, todo lo contrario.

INFQRMACIONES

 

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