Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Identidad de la Democracia Cristiana     
 
 Ya.    12/02/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

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12-11-77

Democracia Cristiana

IDENTIDAD DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA

NADIE ignora que la CEE en que aspiramos a integrarnos - siempre que no se transforme a costa nuestra

en la "Europa de los egoísmos", olvidando las generosas ideas que presidieron su fundaciones fruto del

acuerdo de tres grandes fuerzas políticas: la demócrata-cristiana, la socialista y, en menor medida, la

liberal. Que el socialismo defiende actualmente los derechos humanos y las libertades públicas,

fundamento nutricio del liberalismo; que éste, lejos de quedar anclado en el "laissez faire, laissez passer"

del siglo XIX, tiene hoy un contenido social; que la democracia cristiana postula - y aspira a superar -

tanto los principios formales - libertades, pluralismo de partidos, sufragio universal - de la democracia

liberal como la justicia social, la promoción de los más necesitados y la igualdad del socialismo, hasta

construir una sociedad sin clases exigida por una solidaridad fraterna de raíz cristiana, son cosas sabidas.

Pero cada una de estas tres grandes corrientes políticas tiene su identidad. No es cuestión baladí. En Italia,

por ejemplo, la DC se apresta en los momentos en que esto escribo a dar en el Senado la gran batalla que

perdió en el Congreso contra la legalización del aborto lograda por el voto favorable de los partidos

"laicistas": liberal, socialdemócrata, socialista. Sí, es interesante investigar la identidad de la DC.

Democracia. - Como proceso dinámico orientado hacia la realización de una auténtica sociedad

comunitaria que permita crear las mejores condiciones para alcanzar un consenso en el respeto del

pluralismo y promover los derechos políticos, culturales y socioeconómicos del hombre mediante la

participación de todos los ciudadanos directamente y a través de las sociedades y asociaciones

intermedias: partidos, sindicatos, organizaciones populares y entidades asociacionales de todas clases, etc.

En la voluntad popular libremente expresada está la fuente inmediata del poder del Estado sin que esto

signifique negar el origen divino de poder "non est potestas nisi a Deo" - , pero sin olvidar tampoco la

interpretación cristiana de dicha expresión avalada por los mejores teólogos de todos los tiempos que

Balmes - no demasiado sospechoso de progresista - explicaba cuando después de traer a colación textos

de Suárez y Belarmino resumidos en la conclusión de que "la existencia del poder civil es conforme a la

voluntad de Dios", añade: "A esto se reduce el famoso derecho divino, ese espantajo que se presenta a los

ignorantes e incautos para hacerles creer que la Iglesia católica, al enseñar la obligación de obedecer a las

potestades legítimas como fundada en la ley de Dios, propone un dogma depresivo de la dignidad humana

e incompatible con la verdadera libertad."

Humanismo cristiano. - La DC no ha sido nunca un partido confesional. No podría serlo en la República

Federal Alemana al nutrir católicos y protestantes unidos las filas del CDU, y tampoco lo es cuando

congrega a la mayor parte de los católicos de un país, como acontece en Italia, donde la DC, en su X

Congreso, celebrado en diciembre de 1967, reafirmaba ya su carácter no donfesional, explicado por Aldo

Moro como el deseo de no comprometer a la Iglesia en actuaciones temporalea, y no transferir a nadie

responsabilidades que son exclusivas de quienes, con arreglo a su conciencia, dedican su actividad a la

gestión del bien común como fin y tarea de la sociedad civil. Pero el propio líder democristiano afirmaba

categóricamente su "inspiración cristiana", lo cual explica el apoyo que el partido ha encontrado en la

Iglesia, siquiera muchos católicos encontremos insatisfactoria esta actitud, dada la autonomía de lo

temporal, reconocida en el concilio Vaticano II, y la pluralidad de opciones válidas para los cristianos,

admitida en la "Octogésima Adviens".

EL manifiesto de la Unión Mundial Demócrata Cristrucción de una nueva comunidad de los

pueblos debe ser realizada con el concurso de otras fuerzas espirituales, culturales, políticas y sociales,

como nosotros, empeñadas en la lucha por la libertad, la justicia y la solidaridad internacional."

Coherencia entre pensamiento y acción. - La actitud de la DC - como de toda persona o grupo que aspire

a un mínimo de credibilidad - debe ser coherente. Surge ocasión de demostrarlo cada vez que es necesario

dar respuesta a un problema relacionado con los principios esenciales. Así, por ejemplo, en materia de

educación de la juventud ("La familia tiene el derecho y el deber de orientar la educación de sus hijos",

dice el manifiesto antes citado.). Y, de un modo especial, cuando está en juego la vida del hombre, su

dignidad y su realización integral. Este es el supuesto que plantea la liberación del aborto y explica la

movilización de la DC frente a los partidos "laicistas", favorables a abandonar a la moral subjetiva de

personas privadas la solución del problema. Como ha dicho recientemente el Papa, "la supresión de una

vida naciente viola, ante todo, el principio moral sacrosanto, al que debe hacer siempre referencia la

concepción de la existencia humana: la vida humana es sagrada desde el primer momento de su

concepción y hasta el último instante de su supervivencia natural en el tiempo. Es sagrada. ¿ Qué quiere

decir esto? Quiere decir que queda excluida de cualquier arbitrario poder supresivo, que es intocable,

digna de todo respeto, de todo cuidado, de cualquier debido sacrificio".

LA DC tiene su identidad propia. Puede y en muchos casos debe - formar coalición con otros partidos.

Pero nunca a costa de traicionar a sus ideales fundamentales.

Juan Luis DE SIMÓN TOBALINA

 

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